La eficiencia energética gana peso en la elección de ascensores unifamiliares
La eficiencia energética se ha convertido en un criterio cada vez más determinante en la compra de soluciones de accesibilidad para el hogar. En un contexto de creciente preocupación por los costes energéticos y el impacto ambiental, los ascensores unifamiliares destacan por su reducido consumo eléctrico, muy por debajo del de otros electrodomésticos de uso cotidiano, según datos aportados por Stannah.
Ascensor doméstico S2 de Stannah.
De acuerdo con la información facilitada por la compañía, un ascensor unifamiliar eléctrico consume aproximadamente 70 kWh al año. En términos prácticos, cada trayecto requiere menos energía que la utilizada por una cafetera doméstica, lo que contribuye a desmontar la percepción de que este tipo de equipos supone un gasto energético elevado.
“Un ascensor unifamiliar se conecta a una toma de corriente normal, como cualquier otro electrodoméstico, y consume de media unos 8 vatios por hora, frente a los casi 400 de una lavadora. Teniendo en cuenta un uso de una hora diaria en ambos aparatos, la diferencia es notable”, explica Giovanni Messina, director de Stannah para el sur de Europa. El directivo añade que este consumo es comparable al de otros dispositivos habituales del hogar, como la televisión (80 Wh), el microondas (800 Wh) o el secador de pelo, que puede alcanzar los 1.400 Wh.
La diferencia se acentúa al comparar estas soluciones con un ascensor eléctrico convencional, cuyo consumo se sitúa entre 3 y 4 kWh, frente a los aproximadamente 0,19 kWh diarios de los ascensores domésticos. Con un uso medio estimado de 15 minutos al día, el gasto mensual de un ascensor unifamiliar asciende, según Stannah, a unos 0,92 euros.
Sillas salvaescaleras y otras soluciones de movilidad
Además de los ascensores unifamiliares, existen otras soluciones de movilidad vertical orientadas tanto a viviendas privadas como a espacios comunes en comunidades de propietarios, como sillas salvaescaleras, plataformas o elevadores. Todas ellas presentan, según la compañía, un consumo energético muy reducido.
En el caso de las sillas salvaescaleras, su demanda eléctrica es incluso inferior a la de un ascensor doméstico. Stannah señala que estas soluciones parten de consumos en torno a los 9 kWh, lo que supone hasta un 94% menos que el de una lavadora. A ello se suma que, en muchas ocasiones, su instalación contribuye a la revalorización de viviendas con dos o más plantas, al mejorar la accesibilidad de los espacios comunes.
“La búsqueda de la eficiencia energética, con el ahorro económico que conlleva, es una premisa básica en el entorno empresarial, pero también es importante para los particulares, para contribuir a la sostenibilidad medioambiental mediante dispositivos eficientes y, a la vez, conseguir ahorros, controlando el consumo. En concreto, hemos observado un aumento de interés entre nuestros clientes con respecto al consumo eléctrico de nuestros productos de movilidad, convirtiéndose en uno de los factores decisivos en la compra”, concluye Messina.










