La cruz de vidrio de la torre de Jesús corona la Sagrada Família con un hito de ingeniería y precisión
El pasado viernes 20 de febrero se colocó la última pieza de la cruz de vidrio de 17 metros que corona la torre principal de la Sagrada Família, uno de los mayores desafíos técnicos del proyecto iniciado por Antoni Gaudí en 1882. Fabricada por la empresa alemana Josef Gartner GmbH, especialista en envolventes arquitectónicas, esta cruz de vidrio, acero y hormigón permitirá que el templo alcance los 172,5 metros de altura, convirtiéndose en la iglesia más alta del mundo.
Este brazo superior de la cruz tiene cinco metros de altura y 3,2 metros de anchura, con una sección octogonal en la base y cuadrada en la parte superior. Con un peso de 12,5 toneladas, esta estructura de vidrio y acero fue premontada sobre una plataforma de trabajo situada a 54 metros de altura, elevada posteriormente con una grúa hasta el elemento central de la cruz de vidrio y atornillada al núcleo, donde también están fijados los cuatro brazos horizontales de la cruz, con una envergadura de aproximadamente 13,5 metros. Los visitantes de la Sagrada Família podrán acceder, en el futuro, a lo cuatro brazos laterales de la cruz y contempar desde allí la ciudad de Barcelona.
Un elemento clave para completar la visión de Gaudí
La construcción de la torre de Jesús es parte de la fase final de la Sagrada Família y, con ella, la instalación de la cruz que corona el conjunto. Este elemento, concebido como una estructura tridimensional de gran esbeltez, debe cumplir simultáneamente funciones simbólicas, estructurales y arquitectónicas.
Según explican Jürgen Wax, director general de Josef Gartner, y Rainer Deininger, responsable de montaje, en el podcast alemán ‘Handwerk erleben – Der Talk für Macher’, conducido por Jan Peter Kruse, de Holzmann Medien Management, el proyecto combina ingeniería de precisión, fabricación avanzada y soluciones constructivas específicas para garantizar su estabilidad y durabilidad a más de 170 metros de altura.
Tal como explicó Jürgen Wax, el proyecto presenta una complejidad excepcional: “No se trata simplemente de fabricar una cruz, sino de desarrollar una estructura que debe funcionar de forma segura en condiciones extremas y, al mismo tiempo, responder a una exigencia arquitectónica muy específica”. El uso del vidrio como material protagonista responde a la intención de preservar el concepto lumínico definido por Gaudí, permitiendo que la cruz actúe como un elemento translúcido que refuerza el carácter simbólico de la torre.
Fabricación de alta precisión y soluciones técnicas específicas
Durante su intervención en el podcast, Wax subraya la singularidad del proceso constructivo: “Cada componente debe fabricarse con una precisión extrema. Estamos trabajando en un rango donde incluso pequeñas tolerancias pueden tener un impacto importante en el resultado final”. La fabricación modular ha permitido optimizar el control de calidad y garantizar la precisión dimensional de cada elemento antes de su transporte a obra.
La cruz está revestida con piedra y cerámica blanca esmaltada, y acristalada con paneles transparentes y translúcidos. Foto: Josef Gartner.
El diseño modular de la cruz ha sido un factor clave para facilitar su transporte y posterior ensamblaje en la parte superior de la torre. Los distintos elementos han sido concebidos como unidades prefabricadas, lo que permite reducir los riesgos asociados a la manipulación e instalación a gran altura.
Este enfoque responde a la necesidad de garantizar la máxima fiabilidad durante la fase de montaje, permitiendo verificar previamente el ajuste de los componentes y asegurar el correcto funcionamiento del sistema estructural en condiciones reales de servicio.
El desafío del montaje a más de 170 metros de altura
La instalación de la cruz ha supuesto una operación de alta complejidad técnica y logística. Las condiciones de trabajo a esa altura obligan a extremar las medidas de planificación y precisión, especialmente en lo relativo al posicionamiento de los distintos elementos estructurales.
En este sentido, Rainer Deininger, responsable de montaje de Josef Gartner, explica en el podcast: “A esa altura, todo debe encajar perfectamente. No hay margen para correcciones importantes durante el montaje”. Asimismo, señaló que “el montaje debe planificarse hasta el último detalle. Cada paso depende del anterior, y todo el proceso debe desarrollarse de forma controlada y segura”.
Especialización en envolventes arquitectónicas singulares
La participación de Josef Gartner en este proyecto pone de relieve el papel de las empresas especializadas en envolventes arquitectónicas en la ejecución de estructuras complejas. La compañía cuenta con una amplia trayectoria internacional en el desarrollo de fachadas singulares y soluciones constructivas avanzadas en vidrio y metal.
Como destacó Wax durante la entrevista, este tipo de proyectos representan un reto excepcional incluso para empresas con amplia experiencia: “Es un proyecto único, tanto por su dimensión como por su significado. Participar en la culminación de la Sagrada Família es algo extraordinario”.
La culminación de un proyecto histórico
La instalación de la cruz marca un momento decisivo en la historia de la basílica, cuya construcción se inició en 1882. Con la finalización de la torre de Jesús, la Sagrada Família alcanza su altura definitiva de 172,5 metros, convirtiéndose en la iglesia más alta del mundo.
La cruz de vidrio simboliza la convergencia entre tradición e innovación, materializando mediante tecnologías contemporáneas una visión arquitectónica concebida hace más de un siglo. Tal como coincidieron en señalar los responsables del proyecto en el podcast, el éxito de esta intervención es el resultado de la combinación de ingeniería avanzada, precisión en la fabricación y experiencia en el montaje de estructuras complejas.
Agradecemos a Jan Peter Kruse y Dirk Holders, de Holzmann Medien Management, su colaboración en la elaboración de este contenido.




























