La empresa del Maresme ha evolucionado de un taller de serigrafía a un modelo basado en la personalización, la tecnología y el servicio a medida, en un sector marcado por la globalización y la digitalización
De un taller en Mataró a 70 millones de prendas: la evolución de Teefactory
La historia de teefactory.es comienza en Mataró, cuando su fundador, Ángel Fernández Prats, empezó vendiendo sudaderas promocionales para financiar sus estudios. Lo que nació como una iniciativa puntual derivó en la creación de un taller de serigrafía textil en un momento en el que la producción local marcaba el ritmo del sector.
Con el paso del tiempo, la compañía fue incorporando nuevas técnicas de personalización, desde la serigrafía y el bordado hasta soluciones más avanzadas vinculadas a la digitalización, como el transfer, la sublimación, el DTG o el DTF, una de las tecnologías con mayor crecimiento en la actualidad. La empresa incorporó esta tecnología de forma temprana, anticipándose a su expansión en el mercado.
Además, ha participado en proyectos de gran escala vinculados a eventos internacionales, como el Tour de Francia o el París-Dakar, reforzando su capacidad de gestión en producciones de alta exigencia logística.
De la producción al servicio
Todo ello apoyado en un equipo que combina experiencia artesanal con herramientas tecnológicas, lo que permite abordar desde grandes producciones hasta proyectos más específicos. “El sector se encuentra en un punto de inflexión. La irrupción de grandes operadores y la automatización han cambiado profundamente las reglas del juego, y eso obliga a las empresas a redefinir su papel”, explica Ángel Fernández Prats, fundador de la empresa Teefactory. “En nuestro caso, hemos entendido que el valor no está solo en producir, sino en acompañar al cliente y entender qué necesita realmente para su proyecto. Esa capacidad de adaptación ha sido clave para nuestra continuidad durante estas décadas”, añaden.
Una trayectoria basada en la adaptación
En un entorno en constante cambio, la trayectoria de Teefactory refleja la evolución de una parte del tejido productivo que ha tenido que reinventarse para mantenerse activa. Más allá del volumen o la producción, la empresa ha centrado su estrategia en la adaptación continua como elemento clave para sostener su actividad a lo largo del tiempo.











