La Guardia Suiza renueva su uniforme formal inspirándose en el Renacimiento y adaptándose al siglo XXI
El rediseño, impulsado por la Fundación para la Guardia Suiza Pontificia y elaborado en colaboración con expertos en historia del arte, sastrería y diseño textil, busca equilibrar fidelidad histórica y funcionalidad contemporánea. El resultado mantiene las líneas inspiradas en los modelos que usaban los guardias en tiempos de Julio II y Clemente VII, cuando la Guardia Suiza fue establecida y se consolidó como símbolo de lealtad al pontífice.
La nueva versión del uniforme, destinada a las ceremonias solemnes y ocasiones especiales —como recepciones, cenas oficiales, ruedas de prensa o visitas a embajadas—, está confeccionada con tejidos más ligeros y transpirables, lo que mejora la movilidad y la comodidad durante las largas jornadas de servicio. Los materiales empleados, de origen europeo, incluyen una lana de alta calidad tratada para resistir el desgaste y conservar la intensidad de los colores tradicionales: azul ultramar, rojo cardenalicio y amarillo dorado.
El uniforme es azul oscuro, de doble botonadura con botones dorados, y se complementa con un cinturón amarillo y blanco con la hebilla distintiva de la Guardia. Foto: Päpstliche Schweizergarde.
A diferencia de las versiones anteriores, confeccionadas con métodos totalmente artesanales y tejidos más pesados, este nuevo diseño integra técnicas contemporáneas de patronaje y costura, así como un ajuste más ergonómico. Se ha prestado especial atención al equilibrio entre estética y confort, con una silueta más adaptada a las proporciones actuales sin alterar la apariencia clásica.
El uniforme es azul oscuro, de doble botonadura con botones dorados, y se complementa con un cinturón amarillo y blanco con la hebilla distintiva de la Guardia. Las charreteras varían según el grado. Como tocado se lleva un ‘tschako’ de estilo alemán, adornado con detalles dorados según el rango. “No incluye las tradicionales charreteras doradas, pero los botones son más grandes que en el modelo original”, precisó el cabo y portavoz del Cuerpo, Eliah Cinotti. Los guantes, las botas y el cinturón también han sido revisados para mejorar su durabilidad y facilitar la operatividad durante los actos ceremoniales.
Presentación ante la prensa. Foto: Päpstliche Schweizergarde.
Según el comandante de la Guardia Suiza, Christoph Graf, el nuevo uniforme “representa la unión entre la tradición y la modernidad, un tributo a cinco siglos de servicio y fidelidad al Santo Padre”. La iniciativa se enmarca además en los preparativos para el Jubileo de 2025, ocasión en la que la Guardia Suiza tendrá un papel destacado en las ceremonias oficiales.
Dos uniformes presentados en la conferencia de prensa en la Cantina degli Ospiti de la Caserna de la Guardia Suiza Pontificia. Foto: Päpstliche Schweizergarde.
Hechos de lana, los uniformes se confeccionan en un taller tradicional de Rothenthurm, en el cantón de Schwyz, a un costo aproximado de 2.000 euros cada uno. En total, se han fabricado únicamente nueve ejemplares. El rediseño ha sido posible gracias al apoyo de patrocinadores suizos y a una campaña de financiación que permitió sufragar los costes de investigación histórica, confección y adaptación técnica. Cada uniforme requiere unas 30 horas de trabajo y está hecho a medida para cada guardia, en una continuidad de la tradición artesanal que distingue a este cuerpo.
Con este nuevo atuendo, la Guardia Suiza reafirma su condición de emblema de la identidad vaticana y del vínculo entre la historia, la fe y la excelencia artesanal helvética, manteniendo viva una de las tradiciones uniformológicas más reconocibles del mundo.
Los icónicos uniformes de alabardero en azul, rojo y amarillo permanecen sin cambios. Foto: Päpstliche Schweizergarde.







