Llevamos diez años en la última milla y hemos aprendido que la sostenibilidad no se mide solo en emisiones evitadas
Qué recibe un repartidor de Revoolt cada mañana
Alex Campoverde director operaciones Revoolt
23/10/2026Cada mañana, antes de empezar su turno, más de 200 repartidores de Revoolt en Madrid y Barcelona reciben un mensaje que habla solo de ellos. No es una circular ni un recordatorio de normas. Es un informe personal con las métricas de su jornada anterior y consejos concretos para mejorar la siguiente. Lo prepara SuperOP, uno de los dos agentes de inteligencia artificial que hemos desarrollado en Revoolt. Para mí, es la mejor forma de explicar para qué sirve la tecnología en una operación de última milla.
Hablar de IA en logística suele llevar la conversación hacia la eficiencia, los algoritmos o el ahorro de costes. Pero nuestra operación usa una flota multimodal cero emisiones, que va desde bicicletas hasta furgonetas eléctricas refrigeradas. En una operación así, la pregunta que de verdad nos hacemos es otra: ¿qué cambia para la persona que está en la calle?
El trabajo invisible
Un viernes o un sábado, nuestra operación genera cerca de 28.000 lecturas al día. En hora punta, más de 150 repartidores están conectados a la vez. Hasta hace poco, buena parte del esfuerzo de nuestros equipos de control se iba en algo que nadie ve: rastrear entre miles de datos qué estaba fallando, dónde y por qué.
SuperOP se ocupa ahora de esa búsqueda. Vigila la operación las 24 horas y detecta lo que se sale de lo normal. Después lo prioriza y avisa al agente de tráfico y al repartidor con el contexto necesario para actuar. El tiempo que antes se dedicaba a localizar incidencias se dedica ahora a resolverlas. Y el repartidor ya no se entera de un problema cuando ya no tiene arreglo.
Información que vuelve a quien la genera
El informe de cada mañana responde a una idea sencilla. Los datos de una jornada los genera, en gran parte, quien la trabaja, así que es justo que esa información vuelva a esa persona en un lenguaje que pueda usar.
Un repartidor que sabe cómo fue su día puede mejorar el siguiente sin esperar a una reunión o a una evaluación trimestral. Y un equipo que conoce sus propios números habla de su trabajo con más criterio. Además de los informes individuales, cada ciudad recibe un resumen con los indicadores del día anterior. Así, control y calle comparten la misma foto.
Personas e IA, de la mano
Llevamos diez años en la última milla y hemos aprendido que la sostenibilidad no se mide solo en emisiones evitadas. También se mide en cómo trabajan las personas que hacen posible cada entrega. La inteligencia artificial puede encargarse de saber qué está pasando. Entender por qué y decidir qué hacer sigue siendo cosa nuestra.