La movilidad corporativa en España entra en una nueva fase
La movilidad corporativa en España ha dejado de ser un elemento meramente logístico para convertirse en un factor estructural dentro de la estrategia empresarial. Así lo revela el ‘Barómetro de Movilidad Corporativa 2026’ elaborado por Cabify, un informe que analiza en profundidad cómo se desplazan los profesionales, cómo gestionan las empresas estos movimientos y qué papel juega la movilidad en la competitividad, la atracción de talento y la sostenibilidad.
El estudio dibuja un escenario de transformación acelerada en el que convergen tres grandes vectores: el cambio en los hábitos laborales —especialmente con la consolidación del modelo híbrido—, la presión regulatoria en materia medioambiental y el avance tecnológico. En este nuevo contexto, las organizaciones se ven obligadas a repensar sus políticas de movilidad no solo como un coste, sino como una palanca estratégica capaz de generar valor tangible.
Tradicionalmente, la movilidad corporativa se entendía como un gasto operativo vinculado al traslado de empleados. Sin embargo, esta visión ha quedado obsoleta. El informe destaca que la movilidad se ha convertido en un factor determinante en la eficiencia operativa, la productividad y la experiencia del empleado.
En el estudio se afirma que “cómo nos movemos define quiénes somos y qué nos preocupa”, reflejando un cambio cultural en el que cada desplazamiento implica una dimensión económica, social y ambiental.
Este giro conceptual se produce en paralelo a una transformación más amplia en el ámbito del transporte. El auge de la movilidad como servicio (MaaS) está desplazando progresivamente el modelo tradicional basado en la propiedad del vehículo. Según el informe, especialmente entre los perfiles más jóvenes, crece la disposición a renunciar al coche privado en favor de soluciones más flexibles, compartidas y bajo demanda.
Cómo se mueve el empleado: patrones más dinámicos
El análisis de los hábitos de movilidad revela una evolución significativa respecto a años anteriores. Los desplazamientos corporativos en España ya no responden a rutinas rígidas, sino a dinámicas mucho más flexibles.
Los datos muestran que los viajes se concentran principalmente entre martes y jueves, con un pico claro el jueves; las franjas horarias más activas son de 8:00 a 11:00 y de 16:00 a 19:00, y la duración media de los trayectos es de 24 minutos, con una distancia aproximada de 13 kilómetros.
Más relevante aún es el cambio cualitativo en la planificación. Un 37% de los usuarios afirma que su movilidad es ahora más flexible, basada en necesidades inmediatas más que en rutas predefinidas. Este fenómeno da lugar a lo que el informe denomina “trayectos inmediatos”, desplazamientos que surgen de forma reactiva ante reuniones o necesidades imprevistas.
De hecho, el 37% de los profesionales reconoce que su movilidad está condicionada por encuentros inesperados, lo que evidencia una creciente imprevisibilidad en la agenda laboral.
El impacto del trabajo híbrido
El modelo híbrido es uno de los principales catalizadores de esta transformación. Según el estudio, el 69,5% de los trabajadores en España teletrabaja parcialmente, lo que rompe los patrones tradicionales de desplazamiento.
Este cambio tiene varias implicaciones. Así, esta modalidad de trabajo propicia una menor previsibilidad en la demanda de movilidad; una mayor necesidad de soluciones bajo demanda, y un incremento del valor estratégico de los desplazamientos puntuales.
La movilidad deja de ser un flujo constante para convertirse en un recurso adaptable, alineado con agendas más fragmentadas y cambiantes.
Uno de los hallazgos centrales del informe es la creciente consideración de la movilidad como un activo estratégico. Las empresas comienzan a entender que una gestión eficiente de los desplazamientos no solo reduce costes, sino que mejora el rendimiento global del negocio.
Sin embargo, esta transición no está exenta de desafíos. El 38% de las empresas señala el control y la optimización del gasto como su principal problema, mientras que un 28% apunta a la carga administrativa asociada —como la gestión de facturas o reportes— como una barrera significativa.
Este doble reto evidencia que la eficiencia no depende únicamente del coste directo, sino también del tiempo y los recursos dedicados a la gestión.
La brecha digital: un obstáculo estructural
El nivel de digitalización emerge como un factor crítico en la evolución de la movilidad corporativa. El informe identifica una clara brecha tecnológica entre empresas. El 57% opera en entornos de digitalización intermedia, donde coexisten procesos manuales y herramientas digitales, mientras que el 41% ha alcanzado un nivel alto de digitalización, con sistemas automatizados y plataformas centralizadas.
Esta diferencia tiene consecuencias directas. Así, las organizaciones menos digitalizadas se enfrentan a una falta de visibilidad sobre el gasto real, a dificultades para tomar decisiones en tiempo real y a ineficiencias operativas. Por el contrario, las empresas más avanzadas logran reducir pagos manuales, simplificar la gestión de comprobantes y liberar tiempo para tareas de mayor valor.
Aunque la movilidad ya se reconoce como un factor de productividad, su medición sigue en fase de maduración. A día de hoy, el 65% de las empresas monitoriza los costes, solo el 31% mide la satisfacción del empleado y un exiguo 24% evalúa el impacto en la productividad. Todo ello revela una visión todavía centrada en indicadores financieros, aunque empieza a ampliarse hacia métricas cualitativas.
En términos de beneficios concretos, las empresas destacan la reducción de tiempos de desplazamiento (39%) y la optimización logística (37%). Además, el uso de soluciones de movilidad corporativa puede suponer un ahorro de tiempo de hasta el 46% frente al transporte público en entornos urbanos congestionados, lo que tiene un impacto directo en la eficiencia laboral.
Tecnología: el gran motor de transformación
La tecnología se coloca como el principal vector de cambio en los próximos años. Más de la mitad de las empresas identifica la inteligencia artificial y la analítica de datos como herramientas clave para optimizar la movilidad.
Las tendencias más relevantes incluyen la automatización de procesos, la centralización de la gestión y la capacidad predictiva para anticipar necesidades. Además, el 53% de las empresas considera que la IA será determinante en la planificación y optimización de costes.
Este avance apunta hacia un modelo de movilidad dinámica, donde las decisiones se toman en tiempo real y se adaptan continuamente a las necesidades del negocio.
Uno de los aspectos más innovadores del informe es la incorporación de la movilidad dentro del concepto de “salario emocional”. La facilidad para desplazarse ya no es solo una cuestión operativa, sino un elemento que influye en la percepción del entorno laboral.
Los datos son los siguientes: el 60,7% de los trabajadores híbridos acudiría más a la oficina si contara con transporte facilitado, mientras que el 45,1% valora positivamente la movilidad corporativa en ofertas de empleo. Estos datos sitúan a la movilidad como un factor clave en la atracción y retención de talento, especialmente en un mercado laboral cada vez más competitivo.
Sostenibilidad: de tendencia a obligación
La sostenibilidad se consolida como un eje central de la movilidad corporativa. La aprobación de la Ley de Movilidad Sostenible en España marca un punto de inflexión que obliga a las empresas a integrar criterios ambientales en sus decisiones.
El informe revela que el 65% de las empresas exige a sus proveedores flotas electrificadas o planes de compensación. Además, el 70% de los empleados considera que la sostenibilidad refuerza su vínculo con la empresa. No obstante, la implementación aún es desigual, ya que solo el 21% cuenta con un plan de movilidad sostenible, mientras que el 27% aún no lo ha desarrollado, aunque prevé hacerlo. Esto indica que, pese al avance en concienciación, existe margen significativo para la adopción efectiva.
De cara al futuro, el informe proyecta un crecimiento sostenido en la inversión en movilidad corporativa. Así, el 45% de las empresas consultadas planea mantener su inversión, mientras que un 41% prevé incrementarla moderadamente. Estas previsiones confirman, según el estudio de Cabify, que la movilidad se ha consolidado como una partida estratégica, imprescindible para el funcionamiento y la competitividad empresarial.
Hacia un modelo inteligente y sostenible
El ‘Barómetro de Movilidad Corporativa 2026’ refleja una transformación profunda en la forma en que las empresas entienden y gestionan los desplazamientos.
La movilidad ya no es un elemento accesorio, sino un sistema complejo, puesto que impacta en la eficiencia operativa; la experiencia del empleado; la sostenibilidad ambiental, y en la capacidad de atraer talento.
El futuro, concluye el estudio, apunta hacia un modelo inteligente, digitalizado y sostenible, donde la movilidad será tan flexible como lo exijan los entornos laborales y tan estratégica como lo requiera la competitividad empresarial.
En este nuevo paradigma, las organizaciones que logren integrar tecnología, sostenibilidad y experiencia del usuario estarán mejor posicionadas para afrontar los retos de un mercado en constante evolución.
El Estudio Global del Consumidor de Automoción 2026 de Deloitte revela un creciente interés por la movilidad como servicio, especialmente entre los más jóvenes, que en muchos países europeos estarían dispuestos a renunciar al vehículo privado a favor de soluciones flexibles, compartidas y bajo demanda





















