Guía de Armadex sobre las comprobaciones que debe hacer el responsable de planta antes de autorizar un dispositivo portátil en una zona clasificada
Qué significa realmente la certificación ATEX de un equipo
Tableta en funda certificada ATEX para zona 2.
Primero la zona, después el equipo
El punto de partida es siempre el documento de protección contra explosiones que el Real Decreto 681/2003 obliga a elaborar al empresario. En él consta qué áreas de la instalación están clasificadas y en qué zona: zonas 0, 1 y 2 para gases, vapores y nieblas, y zonas 20, 21 y 22 para polvo combustible. La zona 0 o 20 es aquella en la que la atmósfera explosiva está presente de forma permanente o durante largos periodos; en la zona 1 o 21 es probable que se forme ocasionalmente durante el funcionamiento normal; en la zona 2 o 22 no es probable y, si se forma, dura poco tiempo.
Sin esa información no es posible juzgar ningún equipo. Conviene fijarse también en las zonas temporales, las que solo existen al abrir un depósito, limpiar un equipo o trasvasar un producto, porque es precisamente en esas operaciones cuando entran en juego los dispositivos portátiles.
Qué significa el marcado y qué no significa
Un aparato destinado a atmósferas explosivas que se comercializa en la Unión Europea cumple el Real Decreto 144/2016, que transpone la Directiva 2014/34/UE, y lleva, además del marcado CE, el símbolo Ex y un marcado específico, por ejemplo II 3G Ex ic IIC T4 Gc. Cada elemento tiene un significado. El grupo de aparatos (II para todas las industrias salvo la minería). La categoría (1, 2 o 3), que indica el nivel de protección y, por tanto, las zonas en las que puede usarse: la categoría 1 en las zonas 0 y 20, la categoría 2 en las zonas 1 y 21, y la categoría 3 en las zonas 2 y 22. La letra G o D, que dice si el aparato está evaluado para gas o para polvo. El modo de protección (ic, ib, d, e, nR y otros). El grupo de explosión (IIA, IIB o IIC para gases; IIIA, IIIB o IIIC para polvos), que debe ser compatible con las sustancias presentes. La clase de temperatura o la temperatura superficial máxima, que debe quedar por debajo de la temperatura de ignición de los gases o polvos de la instalación. Y el nivel de protección del equipo (Ga, Gb, Gc, Da, Db o Dc).
Lo que el marcado no dice es igual de importante. Un aparato de categoría 3 está correctamente certificado, pero solo para las zonas 2 y 22; en una zona 1 no tiene cabida por robusto que parezca. Un aparato marcado IIB no es válido en una instalación de hidrógeno, que exige IIC. Y la certificación cubre el aparato tal como se ensayó: no se extiende a los accesorios, a los cargadores ni a las modificaciones posteriores. Una explicación más amplia del sistema de zonas, directivas y marcado puede consultarse en esta guía sobre la certificación ATEX.
Cómo leer el marcado ATEX de un equipo.
Pedir el certificado, no solo la etiqueta
Detrás del marcado hay un documento. Para los aparatos eléctricos de las categorías 1 y 2, un certificado de examen UE de tipo emitido por un organismo notificado; para la categoría 3, una declaración UE de conformidad del fabricante, que en muchos casos se acompaña de un certificado voluntario de un organismo. Es razonable pedir una copia y comprobar dos cosas. Primero, que el certificado corresponde exactamente a ese modelo y a esa variante, no a un producto parecido del mismo fabricante. Segundo, si el número termina en X. Esa letra indica condiciones especiales de uso seguro, como limitaciones para la carga de la batería, para la limpieza o para la temperatura ambiente, y esas condiciones deben trasladarse a las instrucciones de trabajo.
Para equipos que también se van a utilizar fuera de la Unión Europea, el esquema IECEx cumple una función equivalente y muchos fabricantes certifican con ambos. Para una planta española, el marcado ATEX es el que cuenta.
El punto débil son los equipos que entran con las personas
Las instalaciones fijas suelen estar bien documentadas: la instalación eléctrica se proyecta conforme a la ITC-BT-29 y se inspecciona. Los incumplimientos más frecuentes afectan a lo que las personas llevan encima al entrar en la zona: teléfonos, cámaras, linternas, instrumentos de medida y portátiles de contratistas. Un dispositivo corriente lleva batería, electrónica y superficies que pueden calentarse, y nunca ha sido evaluado como posible fuente de ignición. Dentro de una zona clasificada es un aparato como cualquier otro y necesita la categoría que corresponde a la zona.
Una medida eficaz es una regla clara en el acceso: solo pueden entrar los dispositivos con marcado Ex que figuren en una lista de equipos autorizados. Para las contratas, esa regla debe formar parte de la coordinación de actividades empresariales y del permiso de trabajo. Y cuando una tarea necesita fotos o datos dentro de la zona con regularidad, es preferible facilitar un equipo certificado que confiar en la disciplina de cada persona.
Equipos portátiles certificados: dos vías
Para las zonas 2 y 22 existen hoy teléfonos, tabletas y cámaras con certificación propia, y también fundas certificadas que permiten usar una tableta estándar dentro de la zona. En este segundo caso la certificación pertenece a la funda, no a la tableta, de modo que la tableta puede sustituirse por una generación nueva sin repetir la certificación. Un ejemplo son las fundas ATEX para tablets Ex UniCase de Armadex, certificadas para las zonas 2 y 22 y para el grupo IIC, con insertos específicos para cada modelo de tableta. En los dos casos la comprobación es la misma: que el marcado coincida con la zona, con el grupo de explosión y con la clase de temperatura del lugar de uso.
Conviene prever también cómo salen los datos de la zona. Hay dos esquemas habituales: una red inalámbrica certificada para la zona, con puntos de acceso y antenas también certificados, o un flujo de trabajo sin conexión, en el que fotos y registros se guardan en el dispositivo y se descargan por cable fuera de la zona. En instalaciones con requisitos estrictos de seguridad de la información, como terminales de gas, la segunda opción suele ser la preferida.
Cámara de inspección con certificación ATEX e IECEx para zona 2.
Contratas y equipos ajenos: coordinar antes de que lleguen
La mayor parte de los dispositivos no autorizados que entran en una zona clasificada no son de la propia empresa, sino de contratistas: el portátil de la puesta en marcha, el instrumento de medida del inspector, el teléfono del transportista que descarga una cisterna. El Real Decreto 171/2004 sobre coordinación de actividades empresariales obliga a intercambiar la información sobre los riesgos del centro, y la clasificación de zonas forma parte de esa información. En la práctica funciona bien incluir en la documentación de acceso una frase sencilla: dentro de las zonas señalizadas solo pueden usarse equipos con marcado Ex adecuado a la zona, y cualquier otro dispositivo debe quedar fuera o apagado y guardado conforme a las instrucciones del centro. Si el trabajo exige fotografías, mediciones o registros dentro de la zona, la empresa principal puede prestar un equipo certificado, lo que evita discusiones a pie de instalación.
Lo mismo vale para visitas, auditorías y formación. Una visita guiada por una planta química o una terminal atraviesa zonas clasificadas con más frecuencia de lo que parece, y el teléfono en el bolsillo es la fuente de ignición que nadie ha evaluado.
Errores habituales
- Confundir el símbolo Ex con una autorización para todas las zonas.
- No comprobar el grupo de explosión: un equipo IIB en una zona con hidrógeno o acetileno (IIC).
- Olvidar la clase de temperatura en instalaciones con sustancias de baja temperatura de ignición.
- Dar por certificados los accesorios: cargadores, auriculares, fundas y soportes no lo están automáticamente.
- Reparar o cambiar la batería en un servicio no autorizado, lo que puede invalidar la certificación.
- Autorizar un equipo una vez y no revisarlo nunca, aunque la clasificación de zonas haya cambiado tras una reforma.
Documentar la autorización
Cada autorización debería quedar por escrito: equipo, marcado, número de certificado, zonas permitidas, condiciones especiales, fecha y persona que lo comprobó. Basta una lista sencilla, siempre que se mantenga al día. Es a la vez la prueba, ante la inspección y ante la aseguradora, de que el uso de dispositivos portátiles en las zonas clasificadas está controlado, y la base para revisar la lista cada vez que cambie el documento de protección contra explosiones. Una revisión anual, coincidiendo con la actualización de la evaluación de riesgos, suele ser suficiente; tras una reforma de la instalación o un cambio de producto, la revisión debe hacerse de inmediato.
En resumen: la certificación ATEX de un equipo responde a una pregunta concreta, en qué condiciones ese aparato no es una fuente de ignición. Que esas condiciones coincidan con las de la zona donde se va a usar es responsabilidad de quien lo autoriza. Con la zona identificada, el marcado leído completo, el certificado a mano y una lista de equipos autorizados, esa responsabilidad se cumple en minutos.
Contacto: Frank Matena, Armadex Explosion Protection B.V., fm@armadex.com


















