España y Valonia refuerzan su cooperación industrial y tecnológica en defensa y aeroespacial
La misión empresarial organizada por la Agencia Valona para la Exportación y las Inversiones Extranjeras (AWEX) concluyó el 30 de septiembre en Madrid tras tres jornadas de encuentros en Andalucía y la capital española. Más de 250 reuniones B2B sirvieron para explorar oportunidades de cooperación entre empresas y organizaciones españolas y belgas en defensa, aeronáutica, espacio y tecnologías de doble uso, con la mirada puesta en las cadenas de suministro, los proyectos de I+D y los programas europeos.
La etapa final de la misión empresarial se celebró en la Residencia Militar Alcázar de Madrid y contó con la asistencia de más de 60 entidades españolas y belgas.
La iniciativa, desarrollada entre los días 28 y 30 de septiembre, reunió a compañías, centros de investigación, clústeres, organismos públicos y agentes de innovación de España y Bélgica. Durante su paso por Andalucía incluyó diez visitas a empresas relacionadas con los sectores de seguridad, defensa y aeroespacial y congregó a más de 50 empresas y organizaciones. En Madrid, la etapa final reunió a más de 60 entidades de ambos países.
La jornada madrileña, celebrada en la Residencia Militar Alcázar, combinó las intervenciones institucionales y la presentación de los ecosistemas español y valón con una ronda en la que las entidades participantes expusieron brevemente sus capacidades y el tipo de socios, tecnologías o conocimientos que buscaban. La sesión dio paso posteriormente a reuniones bilaterales orientadas a trasladar esos primeros contactos a posibles vías de cooperación empresarial y tecnológica.
Florence Vanholsbeeck, consejera económica y comercial de AWEX en España, resumió el propósito de la iniciativa en “poner en contacto empresas” para que puedan identificar socios, iniciar relaciones de trabajo concretas y llegar, eventualmente, a acuerdos de ámbito europeo. El objetivo último, según explicó, es contribuir de manera conjunta a consolidar la cadena de valor tanto europea como global.
Cooperación para reforzar la base industrial europea
La apertura institucional contó con la intervención del embajador de Bélgica en España, Didier Nagant de Deuxchaisnes, quien expresó el respaldo institucional a la misión y al fortalecimiento de los lazos bilaterales y destacó el peso de la investigación y el desarrollo en sectores tecnológicos como la defensa y el espacio. En su intervención, estos ámbitos aparecieron no solo ligados a las necesidades de seguridad, sino también a su capacidad para actuar como motores de desarrollo y transformación industrial.
También participó el vicealmirante José Antonio Toro Fernández, subdirector general de Gestión e Internacionalización de la Industria de Defensa. Su intervención situó la cooperación empresarial en un escenario europeo marcado por la necesidad de reforzar una base industrial y tecnológica de defensa competitiva, innovadora y resiliente. La cooperación transfronteriza adquiere en este contexto especial relevancia para conectar capacidades industriales y tecnológicas y facilitar la participación de las empresas en programas y cadenas de suministro europeas.
En este entramado no intervienen únicamente los grandes contratistas. Toro Fernández destacó asimismo el papel de las pymes y los centros tecnológicos, así como la importancia creciente de ámbitos como la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados, los sensores o la ciberseguridad. El encuentro reflejó así un concepto amplio de la industria de defensa, cada vez más relacionado con tecnologías procedentes de otros sectores y con soluciones susceptibles de aplicaciones civiles y militares.
Capacidades que pueden complementarse
Valonia presentó en Madrid un ecosistema industrial con un elevado grado de especialización. Según los datos facilitados por AWEX, la región cuenta con más de 140 empresas directamente vinculadas al mercado de defensa y más de 375 a lo largo de su cadena de valor. El sector suma más de 4.000 empleos directos y una facturación superior a 1.800 millones de euros. A ellos se añaden más de 1.200 actores identificados con potencial para desarrollar tecnologías de doble uso.
La delegación desplazada a España estuvo formada por 21 empresas y organizaciones con actividad en campos que abarcan la aeronáutica y las aeroestructuras, la defensa terrestre y el espacio, además de materiales avanzados, ingeniería, simulación, óptica y fotónica, sensores, comunicaciones seguras, inteligencia artificial o ciberseguridad. Más allá de la enumeración de especialidades, las presentaciones permitieron observar hasta qué punto defensa, aeronáutica y espacio comparten actualmente tecnologías, componentes y conocimiento.
Precisamente en esa diversidad se apoyó buena parte del planteamiento de cooperación con España. Durante el encuentro se puso de relieve la existencia en el mercado español de grandes contratistas, integradores de sistemas, plataformas industriales y empresas con acceso a grandes programas, mientras que el ecosistema valón reúne tecnologías especializadas, componentes avanzados, capacidades de ingeniería e I+D y un tejido de pymes innovadoras. La posible complementariedad reside, por ende, tanto en el tamaño de las compañías como en el lugar que ocupan dentro de la cadena de valor.
Para las empresas valonas, la cooperación con compañías españolas puede facilitar el acceso a nuevos socios industriales, integradores y cadenas de suministro, además de abrir posibilidades de participación conjunta en programas europeos. Para las organizaciones españolas, los contactos ofrecen la posibilidad de identificar proveedores y socios especializados capaces de aportar tecnologías, componentes o conocimientos complementarios. La misión planteó así una relación que no se limita a la comercialización de productos entre ambos mercados.
Este enfoque adquiere especial relevancia para las pymes, para las que la internacionalización no pasa necesariamente por abordar en solitario otro mercado. La incorporación a una cadena de suministro, la colaboración con un integrador, el desarrollo conjunto de tecnología o la participación con otros socios en un programa europeo constituyen distintas vías para ampliar su presencia fuera del mercado de origen.
La propia configuración de la misión apuntó en esta dirección. Junto a las empresas participaron centros de investigación, clústeres y otros agentes de innovación, reflejo de un modelo de cooperación en el que las capacidades industriales se relacionan con la investigación y el desarrollo tecnológico. De esta forma, los posibles ámbitos de colaboración se extienden desde el suministro de componentes hasta proyectos de I+D y desarrollo de nuevas soluciones.
Del contacto a posibles proyectos conjuntos
La ronda de presentaciones de las empresas y organizaciones participantes trasladó estas complementariedades a necesidades concretas. Sin entrar en el detalle de cada compañía, las intervenciones mostraron la búsqueda de socios tecnológicos e industriales, proveedores, integradores y capacidades complementarias, así como el interés por incorporarse a cadenas de suministro, desarrollar proyectos de I+D y participar conjuntamente en programas europeos.
Más que una sucesión de ofertas comerciales, la dinámica permitió observar qué podía aportar cada organización y qué necesitaba encontrar fuera de su propia estructura. Ingeniería, fabricación, materiales, componentes, sensores, electrónica, comunicaciones, tecnologías espaciales o investigación aparecieron de forma recurrente entre las áreas susceptibles de generar conexiones. También se hizo visible la transversalidad entre defensa, aeronáutica y espacio, sectores en los que determinadas tecnologías y conocimientos pueden encontrar aplicación en distintos tipos de proyectos.
Las reuniones B2B celebradas a continuación llevaron esta búsqueda de complementariedades a conversaciones directas entre los participantes. En el conjunto de la misión se superaron los 250 encuentros empresariales, orientados a identificar potenciales socios y proveedores, oportunidades comerciales, posibilidades de cooperación industrial y tecnológica y opciones de participación conjunta en programas europeos.
El alcance real de esos contactos dependerá ahora de su continuidad una vez concluida la misión. Su posible traducción en acuerdos comerciales, incorporación a cadenas de suministro, alianzas industriales o proyectos tecnológicos determinará también hasta qué punto el encuentro consigue avanzar desde la presentación de capacidades hacia una cooperación efectiva.
Para España y Valonia, el interés de este tipo de iniciativas reside precisamente en esa posibilidad de conectar dos ecosistemas con características diferentes. Frente a una relación basada únicamente en la entrada comercial en otro mercado, la misión puso el foco en identificar qué capacidades pueden encajar entre sí y cómo combinarlas para abordar proyectos de mayor alcance, especialmente dentro de un escenario europeo en el que la cooperación industrial y tecnológica adquiere un peso creciente.
Con esta misión, AWEX busca dar continuidad a las relaciones entre ambos mercados y acompañar a las empresas para que los contactos generados puedan traducirse en acuerdos comerciales, alianzas industriales, proyectos tecnológicos y nuevas oportunidades de internacionalización


















