El mantenimiento, el gran olvidado de la seguridad contra incendios
El mantenimiento resulta fundamental para que los sistemas y elementos de protección contra incendios conserven su eficacia con el paso del tiempo. En este artículo, Tecnifuego aborda la necesidad de revisar tanto la protección activa como la pasiva y de prestar atención a los cambios que experimentan los edificios durante su vida útil.
Un edificio puede tener una buena protección contra incendios cuando se pone en servicio y haber perdido parte de ella unos años después. Un detector que no responde. Una puerta cortafuego que ya no cierra bien. Un sellado que se ha perforado para pasar una nueva instalación. Son fallos que pueden permanecer ahí durante años sin que nadie repare en ellos.
Hasta que hay un incendio.
Tener instalados buenos sistemas de protección no garantiza por sí mismo que vayan a funcionar cuando sean necesarios. Hay que revisarlos y mantenerlos durante toda su vida útil por empresas mantenedoras autorizadas.
Y hay otro factor que a veces se olvida. Los edificios cambian. Se hacen reformas, se sustituyen instalaciones, aparecen nuevos usos. Una intervención que aparentemente tiene poco que ver con la seguridad contra incendios puede terminar afectando a ella.
Mantener la protección activa y la pasiva
En protección activa existe un marco bastante claro. El Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI) establece programas de mantenimiento para detectores, alarmas, extintores, bocas de incendio, hidrantes, rociadores y otros sistemas. También fija obligaciones para los titulares y las empresas mantenedoras.
En determinados edificios, estas revisiones se complementan con las inspecciones periódicas obligatorias realizadas por organismos de control. Pero pasar una inspección y mantener una instalación son cosas distintas. La inspección permite comprobar que la instalación se hizo conforme al proyecto y normativa en vigor, y su estado en un momento determinado. El mantenimiento es lo que permite que la instalación siga funcionando con el paso del tiempo y cumplir con la normativa vigente.
Por eso, más que preguntarnos si se ha cumplido el calendario de revisiones, deberíamos hacernos una pregunta mucho más práctica: si mañana hay un incendio, ¿va a responder el sistema?
Cuando hablamos de mantenimiento contra incendios, todavía pensamos en las instalaciones y equipos cómo extintores, alarmas o sistemas de detección. Es menos habitual preguntarse cuándo se revisó por última vez una puerta cortafuego o el sellado de un paso de instalaciones, etc.
La protección pasiva suele estar integrada en el edificio desde su construcción y muchas veces ni siquiera se ve.
Las reformas son un buen ejemplo. Para instalar una nueva conducción se atraviesa una pared que separa dos sectores de incendio. Si después ese hueco no se sella correctamente, la compartimentación queda comprometida. Puede suceder también que una puerta cortafuego deje de cerrar bien o se mantenga abierta con una cuña. O que una protección estructural resulte dañada durante una obra y nadie lo advierta. Todo parece seguir en su sitio, pero ya no protege igual.
Invertir en una buena sectorización o instalar puertas cortafuego sirve de poco si años después desconocemos en qué estado se encuentran.
Durante años se ha tendido a tratar la protección activa y la pasiva por separado. En un incendio, esa separación deja de tener sentido. Un detector puede dar aviso a la central rápidamente de que algo está ocurriendo, pero si la compartimentación está dañada el humo puede pasar a otros espacios. Una buena sectorización gana tiempo, pero los sistemas de detección y extinción también tienen que responder.
El mantenimiento debería mirar el edificio completo, qué elementos de protección existen, en qué estado se encuentran y qué modificaciones se han realizado desde que fueron instalados.
Del cumplimiento a una cultura de mantenimiento
A veces se habla del mantenimiento como si fuera un asunto que correspondiera únicamente a la empresa mantenedora. No es así.
El titular de la instalación debe asegurarse de que las revisiones se realizan y corregir las deficiencias que se detecten en el mantenimiento. También debería tener presente la protección contra incendios cuando se hacen obras o se modifican espacios.
El mantenimiento no puede convertirse por parte de la propiedad en una revisión que toca cada cierto tiempo. Tiene que servir para comprobar que aquello que instalamos sigue siendo capaz de protegernos y actualizarlo si es necesario
En protección pasiva contra incendios queda además camino por recorrer. Desde Tecnifuego consideramos necesario avanzar en su mantenimiento y conseguir que elementos como puertas cortafuego, sellados, protecciones estructurales, etc., reciban la atención que requieren durante la vida del edificio.
Porque instalar un sistema contra incendios y los equipos es el principio. Después pasan los años, llegan las reformas y cambian los usos. Y el día que se produce un incendio, lo que importa es algo mucho más sencillo, que aquello que debía protegernos siga funcionando.
"El mantenimiento no puede convertirse por parte de la propiedad en una revisión que toca cada cierto tiempo. Tiene que servir para comprobar que aquello que instalamos sigue siendo capaz de protegernos y actualizarlo si es necesario"



















