Entrevista a José Luis García Vicuña, presidente de UCES - Unión de Cerrajeros de Seguridad
Periodista especializada en ferretería, suministro industrial y protección laboral · Interempresas Media
03/07/2026
Hablar con José Luis García Vicuña es hacerlo con una de las voces que más ha insistido, durante los últimos años, en la necesidad de dignificar la cerrajería de seguridad en España. Al frente de UCES desde hace 17 años, defiende que el sector atraviesa un momento decisivo: reclama una profesión más regulada, mejor formada y capaz de adaptarse a los desafíos tecnológicos y de seguridad que plantea el mercado. En esta entrevista repasa los avances conseguidos, los retos que aún quedan por afrontar y el camino que, a su juicio, debe seguir la cerrajería para lograr el reconocimiento que lleva décadas reclamando.
José Luis García Vicuña, presidente de UCES.
UCES lleva años trabajando para lograr un reconocimiento oficial de la profesión. ¿Diría que la creación del futuro Certificado Profesional supone el mayor hito de la cerrajería española en las últimas décadas? ¿Por qué?
Sin duda, es el más importante para el futuro de la profesión. En UCES hemos conseguido hitos muy relevantes a lo largo de estos 17 años: entrar en la Ley de Seguridad Ciudadana en 2015, impulsar la figura del perito judicial cerrajero, más de 1.500 apariciones en medios… Pero todos esos logros tenían que ver con el reconocimiento del presente. La creación del primer Certificado Profesional de Cerrajería de ámbito estatal supone un hito para una profesión que, hasta ahora, carecía de una titulación específica dentro del sistema educativo español. Eso lo cambia todo: estamos construyendo el futuro del oficio.
¿En qué punto se encuentra actualmente el proyecto? Tras la reunión con el Ministerio de Educación y el INCUAL, ¿qué pasos quedan por dar y qué calendario manejan para que esta formación sea una realidad?
Estamos en un momento muy avanzado. Recientemente mantuve una reunión de trabajo con la subdirectora general de Formación Profesional del Ministerio de Educación y con la directora del INCUAL, el órgano técnico encargado de definir y mantener actualizado el Catálogo Nacional de Estándares de Competencias Profesionales. La reunión sirvió para definir los siguientes pasos administrativos y técnicos que permitirán convertir en una oferta formativa oficial los tres estándares competenciales de cerrajería publicados en 2025, fruto del trabajo conjunto con la Administración desde 2023, en el que empezamos con la constitución de un grupo de trabajo conjunto entre el Ministerio y UCES para redactar los contenidos formativos e iniciar la tramitación administrativa del nuevo certificado. No tenemos un calendario cerrado, pero la voluntad de ambas partes es firme.
Muchos profesionales hablan de la necesidad de homologar el oficio. ¿Qué cambiaría para un cerrajero y para el propio mercado disponer, por primera vez, de una acreditación oficial de ámbito estatal?
Cambiaría absolutamente todo. Desde siempre la cerrajería se ha aprendido de forma tradicional: de padre a hijo o en empresas, y también en cursos privados en centros homologados, eso sí. Pero esta iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación y FP y los cerrajeros de seguridad de UCES busca transformar en formación reglada una actividad que tradicionalmente se ha aprendido a través de la experiencia profesional, cursos privados o formación interna en empresas especializadas, como le digo. Tener una acreditación oficial de ámbito estatal significa que cualquier ciudadano, en cualquier punto de España, puede identificar a un profesional formado y homologado. Desde UCES, hemos venido realizando esa autorregulación desde 2009.
Esto también cambiará el propio mercado, significa ordenar el sector, diferenciar claramente a los especialistas cualificados y reforzar la seguridad jurídica tanto para las empresas como para los usuarios.
El intrusismo sigue siendo uno de los principales problemas del sector. ¿Una formación reglada contribuirá realmente a reducir la presencia de falsos cerrajeros y de empresas que operan sin las garantías necesarias?
Es la herramienta más potente que tenemos para combatirlo a largo plazo. Los datos que manejamos son demoledores: aproximadamente el 65% de los trabajos que se encargan a cerrajeros en España los terminan efectuando los llamados “abrepuertas”. Eso no es intrusismo puntual, es una ocupación sistemática del mercado por parte de quien no tiene ni la formación ni las garantías necesarias.
Ahora, el ciudadano sabe que solo un cerrajero de seguridad acreditado por UCES y otras asociaciones en España le va a dar el mejor servicio y, lo más importante, al mejor precio. Cuando exista un Certificado Profesional, el ciudadano tendrá otro criterio claro para elegir: la titulación. Eso no elimina el intrusismo de un día para otro, pero lo hace visible y perseguible.
UCES lleva años denunciando las prácticas de los “abrepuertas”. ¿Qué medidas legislativas o administrativas siguen echando en falta para combatir este fenómeno y proteger tanto a los profesionales como a los consumidores?
Seguimos reclamando varias cosas que llevamos años pidiendo. La primera es la regulación definitiva de la profesión: que ejercer como cerrajero de seguridad requiera acreditación. La segunda es el control sobre la venta indiscriminada de herramientas profesionales. En los últimos diez años, la proliferación de vídeos y venta de herramientas que antes estaban a la venta exclusiva de cerrajeros ahora invade las redes sociales explicando su funcionamiento. Cualquiera puede comprar hoy lo que antes era instrumental profesional de acceso restringido. Eso es un problema de seguridad pública, no solo sectorial. Y seguimos esperando el Plan Renove de Cerraduras, que permitiría actualizar las instalaciones más vulnerables de hogares y comercios.
¿Considera que España necesita una regulación más exigente para ejercer como cerrajero de seguridad? ¿Sería partidario de exigir una acreditación profesional obligatoria para determinadas intervenciones relacionadas con la seguridad física?
Absolutamente sí. No puede ser que un trabajo que realizamos los cerrajeros de seguridad y que puede suponer entre 70 y 110 euros, haya empresas que lo cobren a 1.000 e incluso 2.000 euros. Eso ocurre porque no existe ningún filtro para acceder al mercado. Soy partidario de que determinadas intervenciones relacionadas con la seguridad física, la apertura de puertas de viviendas, la instalación de cerraduras de alta seguridad o el acceso a vehículos, requieran una acreditación obligatoria. No es burocracia: es sentido común. Un fontanero necesita acreditación para ciertas instalaciones. Un cerrajero que accede a tu domicilio debería necesitarla también.
La cerrajería ha evolucionado enormemente. Hoy conviven la mecánica tradicional, las cerraduras electrónicas, los sistemas conectados, la automoción y las cajas fuertes. ¿Cómo debe adaptarse la formación a esta nueva realidad tecnológica?
La cerrajería de hoy no tiene nada que ver con la de hace veinte años. Convivimos con la mecánica tradicional, las cerraduras electrónicas, los sistemas conectados, la cerrajería de automoción y las cajas fuertes. Un profesional completo tiene que dominar todos esos ámbitos. Por eso el Certificado Profesional que estamos diseñando junto al INCUAL contempla varios estándares competenciales diferenciados. El hecho de que exista un futuro Título de Formación Profesional en Cerrajería y un Certificado de Profesionalidad en Cerrajería va a suponer un gran paso para que haya cerrajeros formados en el sistema educativo español. Y esa formación tiene que incorporar los contenidos tecnológicos que el mercado ya exige hoy.
El Ministerio ha planteado que la futura formación tenga una importante carga práctica y se desarrolle en empresas mediante FP Dual. ¿Qué papel desempeñará UCES en el diseño de los contenidos y en la colaboración con las empresas del sector?
La falta de relevo generacional afecta a numerosos oficios técnicos. ¿Existe también un déficit de profesionales cualificados en la cerrajería? ¿Puede esta futura FP convertirse en un atractivo para los jóvenes?
Sí existe ese déficit, y es un problema que se va a agudizar si no actuamos. Como ocurre en otros oficios técnicos, hay una brecha entre la demanda de servicios de calidad y los profesionales disponibles para cubrirla. En un momento en el que faltan profesionales en muchos sectores, estos estudios de FP supondrían un buen aliciente para muchos jóvenes en un sector que demanda mejores profesionales, algo que redundará en la seguridad de los ciudadanos también. La FP es la vía natural para el relevo generacional. Un joven que salga con un Certificado Profesional de Cerrajería tiene hoy salida inmediata en el mercado.
Más allá de la formación, ¿qué otros retos afronta hoy la cerrajería de seguridad? ¿Le preocupan especialmente aspectos como la venta indiscriminada de herramientas profesionales, la digitalización o la evolución de las técnicas de robo?
La venta indiscriminada de herramientas es uno de los que más me preocupan. La proliferación de vídeos y venta de herramientas que antes solo estaban al alcance de cerrajeros profesionales y que ahora invaden las redes sociales, no solo como información, sino explicando su funcionamiento, es un problema serio. Cualquier persona puede acceder hoy a instrumental que permite abrir cerraduras. Eso facilita los robos y erosiona la seguridad ciudadana. Necesitamos que la Administración regule el acceso a esas herramientas. También tenemos el reto de la digitalización: los sistemas conectados y el control de accesos inteligente son ya una realidad que los cerrajeros deben incorporar a su oferta de servicios.
Desde la perspectiva del usuario final, ¿cómo puede un ciudadano identificar a un cerrajero profesional y evitar caer en manos de falsos profesionales o sufrir facturas abusivas?
El consejo más práctico que damos desde UCES es siempre el mismo. Hay que llamar siempre a cerrajeros de confianza: el cerrajero del pueblo, la ciudad o el barrio. Si un cerrajero dice que no puede dar un presupuesto por teléfono, desconfíe; hoy, con un teléfono móvil, puedes enviar una foto de una cerradura y obtener un presupuesto bastante orientativo. Y si pertenece a UCES, la calidad y la garantía serán mayores. Además, hemos creado el Sello de Seguridad y Calidad de UCES, que identifica a las empresas que cumplen nuestros estándares de formación y buena praxis. Buscarlo es la forma más sencilla de asegurarse un servicio honesto.
Mirando a los próximos cinco años, ¿cómo le gustaría que se recordara esta etapa de UCES? ¿Cuál sería el gran objetivo que aún le queda por conseguir para dignificar definitivamente la profesión de cerrajero de seguridad?
UCES siempre ha defendido que “la unión hace la fuerza”; ¿hasta qué punto considera que la unidad del sector es determinante para avanzar en proyectos como el Certificado Profesional y el reconocimiento de la profesión?
Es absolutamente determinante. Tenemos que creer en la cerrajería de seguridad: la unión hace la fuerza. Sin la unión que hemos construido en UCES, nada de lo que hemos logrado habría sido posible. Ni la entrada en la Ley de Seguridad Ciudadana, ni el perito judicial cerrajero, ni este Certificado Profesional. Las administraciones escuchan a quien habla con una sola voz. Mi objetivo es que todos los cerrajeros de España estén amparados bajo el paraguas de una gran federación como es UCES. Cuantos más seamos, más fuerza tendremos para conseguir lo que aún nos falta. De momento, en UCES vamos dando esos pasos, y llevamos 17 años haciéndolo. Nosotros no tenemos que demostrar nada, son datos y hechos.
“Las prácticas de los ‘abrepuertas’ no son intrusismo puntual; es una ocupación sistemática del mercado por parte de quien no tiene ni la formación ni las garantías necesarias”


















