Modernizar los activos industriales: más allá de la sustitución de equipos
Rubén Molina, Power Services Business Developer de Schneider Electric Iberia
15/10/2026La presión por mejorar la eficiencia operativa, aumentar la disponibilidad de las instalaciones y avanzar en la digitalización está llevando a muchas industrias a replantearse la modernización de sus activos. Sin embargo, renovar una planta no consiste únicamente en sustituir equipos por otros más recientes. Antes de decidir dónde invertir, es imprescindible conocer el estado real de las instalaciones y entender cómo están respondiendo a las condiciones de operación.
A menudo, muchas decisiones relacionadas con la actualización se han apoyado en la antigüedad de los equipos o en calendarios de renovación previamente establecidos. Aunque estos criterios siguen siendo útiles para definir inversiones, no siempre reflejan la situación real. Dos equipos con la misma vida útil pueden presentar comportamientos muy diferentes en función de la carga de trabajo, las condiciones ambientales o el tipo de operación al que han sido sometidos.
EcoCare de Schneider Electric responde a esta necesidad con un modelo de servicios digitales orientado a conocer de forma continua el estado y el rendimiento de los activos industriales. La combinación de monitorización, análisis y soporte especializado permite acompañar la evolución de los equipos durante todo su ciclo de vida, desde el mantenimiento y la gestión de la obsolescencia hasta la planificación de su modernización.
Este enfoque tiene una dimensión directamente relacionada con el negocio. La disponibilidad de los activos eléctricos y de automatización condiciona la continuidad de las operaciones, la productividad de las instalaciones y la resiliencia de la planta frente a interrupciones imprevistas. Por eso, conocer cómo están funcionando los equipos y detectar con antelación posibles desviaciones resulta relevante tanto para mantenimiento como para la planificación de las inversiones.
Modernizar no siempre significa sustituir
En numerosas instalaciones industriales conviven equipos de distintas generaciones tecnológicas. Transformadores, variadores de velocidad, cuadros eléctricos, sistemas de distribución y otros equipos de automatización pueden encontrarse en condiciones muy diferentes dentro de una misma planta. Algunos pueden seguir ofreciendo un rendimiento adecuado muchos años después de su puesta en servicio, mientras que otros comienzan a mostrar limitaciones antes de alcanzar el final de su vida útil prevista. La antigüedad, por sí sola, no siempre constituye un indicador suficiente para decidir cuándo intervenir.
Las auditorías realizadas por Schneider Electric entre 2017 y 2022 reflejan esta situación. La compañía llevó a cabo 400 auditorías de instalaciones industriales y detectó que el 79% operaba con equipos eléctricos obsoletos y que el 76% no disponía de sistemas de supervisión digital completos o solo los utilizaba parcialmente. A ello se sumaba que el 98% no seguía plenamente las recomendaciones de mantenimiento de los fabricantes. Los datos apuntan a la necesidad de valorar el estado y las condiciones reales de los activos a la hora de planificar su evolución.
Contar con esta información permite establecer prioridades con mayor precisión. En algunos casos, será necesario planificar la sustitución de un equipo. En otros, una actuación de mantenimiento o una actualización parcial puede ser suficiente para prolongar su vida útil y evitar una inversión de mayor alcance.
Del mantenimiento programado al conocimiento del estado real
La digitalización ha hecho posible que muchos equipos industriales generen información sobre su propio funcionamiento. Variables como la temperatura, la carga, la calidad de la energía o determinadas condiciones de operación ayudan a comprender cómo evoluciona un activo a lo largo del tiempo y aportan una base objetiva para programar las intervenciones.
Este cambio resulta especialmente relevante en instalaciones donde la disponibilidad condiciona directamente la continuidad de la producción. Frente a las revisiones programadas en fechas fijas, la monitorización continua facilita incorporar el comportamiento real de los activos como un criterio adicional para decidir cuándo intervenir y qué actuaciones priorizar.
El mantenimiento basado en condición no sustituye necesariamente a las tareas preventivas tradicionales, pero sí permite adaptarlas a la realidad de cada equipo. De este modo, las actuaciones pueden programarse cuando los indicadores muestran una evolución que lo aconseja, evitando tanto intervenciones innecesarias como el riesgo de detectar determinados problemas demasiado tarde.
EcoCare: tecnología y expertos para anticiparse
EcoCare integra monitorización continua, mantenimiento basado en condición y servicios digitales para conocer cómo evolucionan los activos durante su ciclo de vida. La información obtenida a través de sensores y dispositivos conectados se combina con el análisis de especialistas de Schneider Electric, que ayudan a interpretar los datos y trasladarlos a recomendaciones para el mantenimiento, la gestión de la obsolescencia y la modernización de los equipos.
El papel de estos expertos es especialmente relevante para convertir los datos en decisiones. A partir de la evolución de los activos, pueden identificarse desviaciones, valorar su criticidad y determinar cuándo conviene intervenir. Este enfoque permite ajustar las actuaciones a las condiciones reales de los equipos y planificar con mayor antelación los trabajos necesarios.
El impacto se puede trasladar directamente a la operación. Según Schneider Electric, el mantenimiento basado en condición puede reducir hasta un 40% las actividades de mantenimiento y las paradas planificadas, disminuir hasta un 75% el tiempo de inactividad imprevisto y contribuir a prolongar la vida útil de los equipos hasta un 25%.
Para una planta industrial, estos resultados tienen una lectura que va más allá del mantenimiento. Significan disponer de mayor capacidad para proteger la continuidad de las operaciones, reducir interrupciones no previstas y utilizar los recursos de mantenimiento allí donde son realmente necesarios.
Eficiencia energética y sostenibilidad
La gestión del estado de los activos también tiene implicaciones sobre el consumo energético. Los equipos eléctricos que no reciben un mantenimiento adecuado pueden perder eficiencia a medida que se produce el desgaste de sus componentes, con el consiguiente impacto sobre el consumo y las emisiones asociadas.
EcoCare permite incorporar esta dimensión a la gestión de los activos. Schneider Electric señala, por ejemplo, el mantenimiento de baterías de condensadores y sistemas de filtrado de armónicos como actuaciones que pueden contribuir a reducir los costes energéticos, mejorar la eficiencia del sistema y reducir la huella de CO2.
También existe una relación entre prolongar la vida útil de los equipos y evitar sustituciones prematuras. Mantener un activo en condiciones adecuadas durante más tiempo puede reducir la necesidad de nuevas inversiones y el impacto asociado a la renovación de equipos.
Una modernización basada en conocimiento
Las necesidades de la industria evolucionan con rapidez. La incorporación de nuevas tecnologías, el incremento de la electrificación y las exigencias en materia de eficiencia obligan a revisar continuamente la estrategia de gestión de los activos. Modernizar ya no consiste solo en incorporar nuevos equipos, sino en decidir qué mantener, qué actualizar y qué sustituir, y cuándo hacerlo.
Conocer el funcionamiento real de las instalaciones ayuda a afrontar esas decisiones con mayor seguridad, optimizar las inversiones y prolongar la vida útil de las que todavía pueden seguir ofreciendo un rendimiento adecuado.
Los resultados de algunos proyectos muestran el impacto que puede tener este enfoque. En BASF Corp en Beaumont, EcoCare aplicado a la distribución eléctrica permitió reducir un 15% las paradas no planificadas, mejorar un 10% la eficiencia energética de los procesos y disminuir un 10% los costes de mantenimiento tras cinco años de contrato. En la planta de Nescafé Toluca, la monitorización continua de activos críticos y el soporte remoto especializado asociados a EcoCare generaron unos ahorros estimados de 2 millones de euros entre 2020 y 2024.
La modernización industrial gana así una dimensión que va más allá de renovar equipos. Se trata de mantener la infraestructura preparada para producir, anticiparse a los problemas, utilizar mejor la energía y decidir las inversiones a partir de la condición real de los activos. EcoCare reúne servicios digitales y conocimiento especializado para acompañar estas decisiones durante todo el ciclo de vida de las instalaciones.





































