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Una reforma bien proyectada puede convertir el gasto inicial en menor consumo, más confort y una vivienda preparada para el futuro

Reformar pensando en el consumo: el interiorismo como aliado frente a la factura energética

Redacción Interempresas24/09/2026

Insenia pone el foco en cómo una reforma bien planteada puede mejorar el confort del hogar y, al mismo tiempo, ayudar a reducir el consumo energético. La distribución, la luz natural, la protección frente al sol, la ventilación y la elección de materiales son algunas de las decisiones que pueden marcar la diferencia a la hora de reformar una vivienda.

La orientación, las ventanas...
La orientación, las ventanas, las horas de sol y el uso de cada estancia son algunos de los aspectos que pueden ayudar a decidir dónde invertir en una reforma.

Cuando una reforma tiene en cuenta cómo funciona y se vive una vivienda, el gasto puede convertirse en una inversión que se percibe en el día a día, tanto por el confort como por el consumo y la necesidad de realizar cambios posteriores.

El coste de la energía invita a plantear las reformas desde otra perspectiva. Conseguir una vivienda menos dependiente de la calefacción o el aire acondicionado puede marcar una diferencia. En 2025, 7,8 millones de personas en España no pudieron mantener su hogar a una temperatura adecuada en invierno, según EAPN. “Reformar no debería consistir únicamente en cambiar la cocina o elegir un suelo más actual. También es una oportunidad para corregir todo lo que hace que una casa resulte fría en invierno, demasiado calurosa en verano u oscura durante buena parte del día”, explica Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia.

El interiorismo puede incorporar el ahorro al proyecto a través de la distribución, la luz y los materiales. Cuando estas decisiones afectan al aislamiento o a las instalaciones, es importante estudiarlas con los profesionales adecuados.

Antes de reformar, observar cómo se vive la casa

La orientación, las ventanas, las horas de sol y el uso de cada estancia son algunos de los aspectos que pueden ayudar a decidir dónde invertir en una reforma. Una habitación puede resultar fría porque la ventana no cierra bien; un salón, caluroso por la incidencia directa del sol; y un pasillo, oscuro porque un mueble bloquea la entrada de luz. “Cambiar una cocina que todavía funciona puede aportar poco ahorro. Reparar una ventana, proteger del sol una fachada expuesta o cerrar una zona que apenas se utiliza puede reducir el consumo durante años. Ahorrar no significa reformar más barato, sino invertir donde la casa lo necesita de verdad”, apunta Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia.

Siete decisiones de interiorismo que pueden reducir el consumo

Según la compañía, estas son algunas de las decisiones que pueden incorporarse a una reforma para mejorar el comportamiento de la vivienda y reducir el consumo:

  1. Evitar la entrada de frío y calor. Comprobar que no entre aire por puertas y ventanas, aislar los cajones de las persianas o instalar doble acristalamiento ayuda a conservar una temperatura agradable. También conviene evitar cubrir los radiadores con muebles o cortinas largas.
  2. Proteger la vivienda del sol. Toldos, persianas, estores o cortinas térmicas pueden evitar que las estancias se recalienten. Mantenerlos cerrados durante las horas de mayor exposición solar y recogerlos cuando baja la temperatura reduce la necesidad de utilizar el aire acondicionado. Un ventilador de techo también permite refrescar las estancias con un consumo menor.
  3. Adaptar la distribución al uso diario. Cerrar el despacho al terminar la jornada o independizar una zona de poco uso evita climatizar más metros de los necesarios. También conviene situar el rincón de trabajo o lectura cerca de una ventana y aprovechar durante el invierno las estancias más soleadas.
  4. Favorecer la entrada de luz natural. Alejar los muebles altos de las ventanas, sustituir un tabique por una puerta acristalada o elegir paredes y acabados claros permite aprovechar la luz natural durante más horas.
  5. Iluminar solo las zonas necesarias. Además del uso de iluminación LED, separar los encendidos y combinar la luz general con lámparas de lectura o trabajo evita iluminar toda la estancia. Los reguladores de intensidad y los sensores en zonas de paso también pueden contribuir a reducir el consumo.
  6. Elegir materiales duraderos. Un suelo resistente, una madera que pueda repararse o una funda desenfundable pueden evitar sustituciones prematuras. Alfombras, cortinas y otros textiles también aportan sensación de abrigo en las zonas más frías, aunque no sustituyen a un buen aislamiento.
  7. Ventilar en el momento adecuado. Abrir ventanas enfrentadas durante unos minutos permite renovar el aire con rapidez. En verano, conviene hacerlo a primera hora o por la noche; en invierno, durante las horas más templadas, para conservar mejor la temperatura interior.
Comenzar por los cambios que puedan mejorar el confort y reducir el consumo y, cuando el presupuesto no permita abordar una reforma completa...
Comenzar por los cambios que puedan mejorar el confort y reducir el consumo y, cuando el presupuesto no permita abordar una reforma completa, realizar las mejoras de forma progresiva.

Ahorrar energía también es una cuestión social

El consumo energético de una vivienda también puede tener un impacto en los hogares con menos recursos. Desde Insenia recomiendan comenzar por los cambios que puedan mejorar el confort y reducir el consumo y, cuando el presupuesto no permita abordar una reforma completa, realizar las mejoras de forma progresiva. “No todo el mundo puede hacer una gran obra, pero sí debería saber qué cambio tendrá más efecto en su casa y cuál conviene dejar para después. Un buen proyecto evita gastar dos veces y permite que cada mejora prepare la siguiente”, sostiene Carlos Rubio.

El interiorismo puede incorporar el ahorro al proyecto a través de la distribución, la luz y los materiales
El interiorismo puede incorporar el ahorro al proyecto a través de la distribución, la luz y los materiales.

Planificar para no gastar dos veces

Tomar las decisiones antes de comenzar una reforma puede ayudar a controlar el presupuesto. Elegir el pavimento, los sanitarios o la grifería, concretar los puntos de luz y comprobar que partidas como la retirada de escombros, la pintura y los remates están incluidas permite evitar compras precipitadas y gastos inesperados.

La eficiencia de una vivienda también puede abordarse a través de decisiones sobre la luz, el sol, la ventilación y la distribución. Plantear estos aspectos desde el inicio de una reforma permite tenerlos en cuenta durante el desarrollo del proyecto.

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