La vivienda seguirá siendo el principal motor del sector, con crecimientos en torno al 5% en España y al 4,5% anual en Europa
España afronta una fase de desaceleración de la construcción pese a mantenerse entre los países más dinámicos de Europa
El Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya (ITeC) presentó ayer en Barcelona el informe Euroconstruct verano 2026, en el que advierte de una progresiva desaceleración de la construcción en España durante los próximos años. Durante la jornada, Francisco Diéguez, director general del instituto, y Josep Ramon Fontana, responsable de análisis y diagnóstico del mercado de la construcción, señalaron que el sector seguirá creciendo por encima de la media europea, aunque el agotamiento de los fondos Next Generation EU marcará un punto de inflexión en su evolución.
La construcción española continuará creciendo durante los próximos años, aunque a un ritmo cada vez más moderado. Así lo refleja el informe Euroconstruct verano 2026, presentado en Barcelona por el ITeC, que anticipa una progresiva desaceleración de la actividad tras varios ejercicios impulsados por los fondos Next Generation EU. Las previsiones recogidas en el informe sitúan el crecimiento de la producción de la construcción en el 3,2% para 2026, el 2,4% para 2027 y el 1,8% para 2028. Aunque estas tasas reflejan una pérdida de intensidad respecto a años anteriores, España seguirá situándose entre los países más dinámicos de Europa.
El director general del ITeC, Francisco Diéguez, advirtió de que el sector se enfrenta a un cambio de ciclo. “El fin de los fondos europeos marcará un punto de inflexión claro para el sector. El reto será sostener los niveles de actividad en un escenario sin ese estímulo extraordinario, reforzando la capacidad del mercado para generar demanda y mantener el ritmo inversor”, afirmó durante la presentación.
Evolución del sector en Europa
Durante la presentación del informe, Josep Ramon Fontana, recordó que el entorno europeo sigue condicionado por un contexto de elevada incertidumbre, especialmente vinculado a la evolución de los costes de construcción y a las tensiones geopolíticas
Tras dos años de descensos, la producción europea apenas varió en 2025, con un crecimiento del 0,2% en el que la contracción acumulada se ha limitado al -2,5%. Las previsiones apuntan a un avance del 2% en 2026, mientras que para 2027 y 2028 se esperan incrementos del 2,2% y del 1,9%, respectivamente.
Fontana señaló que “las tasas de crecimiento próximas al 2% anual pueden considerarse normales para la construcción europea. No obstante, el entorno sigue condicionado por el contexto geopolítico actual”. El informe identifica un reparto del mercado en el que el 60% corresponde a países que no tienen capacidad para crecer en línea con el promedio europeo, mientras que el 40% restante agrupa a aquellos que sí aspiran a superarlo. Entre ellos figuran España, Portugal, Reino Unido y los países nórdicos. Por el contrario, Alemania, Francia e Italia continúan situándose entre los mercados con mayores dificultades.
Por segmentos, la edificación residencial se consolida como el principal vector de crecimiento en Europa, tras el ajuste registrado en los últimos años, que ha supuesto una caída del 17% desde 2022. Las previsiones sitúan su evolución en torno a incrementos del 4,5% anual entre 2026 y 2028, apoyados en la persistencia del déficit estructural de vivienda en numerosos países europeos.
En el caso de la edificación no residencial, el comportamiento será más moderado, con avances medios del 1,9%. El segmento se encuentra en un proceso de cambio en la demanda, cada vez más orientada a proyectos de mayor calidad y nuevas funcionalidades. En este sentido, destacan los mejores resultados relativos de ámbitos como la sanidad o la defensa, frente a la debilidad de usos tradicionales como las oficinas o parte de la actividad industrial.
Por su parte, la ingeniería civil mantendrá una trayectoria de crecimiento, aunque claramente desacelerada, pasando de un 3,3% en 2026 a en torno al 1,5% en 2028. Esta evolución responde a un entorno de menor capacidad inversora por parte de los estados, con las infraestructuras de transporte como el segmento más expuesto a la ralentización, mientras que los proyectos ligados al agua y a la energía conservan un comportamiento más dinámico.
España mantiene el crecimiento, pero pierde impulso
La construcción española llega a esta nueva etapa tras registrar un crecimiento del 4,3% en 2025 y acumular una expansión del 9,8% desde 2022, frente al retroceso del -2,3% por el conjunto de Europa durante el mismo periodo. Según se expuso durante la presentación, este comportamiento ha estado apoyado por el impulso de los fondos Next Generation EU y por unas condiciones favorables del mercado inmobiliario.
Sin embargo, el escenario para el periodo 2026-2028 será diferente. Los expertos señalaron que el sector se enfrenta a un cambio de ciclo marcado por la finalización de los fondos europeos y una menor capacidad inversora de las administraciones públicas.
Las previsiones apuntan a un crecimiento del 3,2% en 2026, del 2,4% en 2027 y del 1,8% en 2028. Esta moderación se explica tanto por el progresivo agotamiento de los proyectos vinculados a los fondos europeos, especialmente a partir del segundo semestre de 2026, como por el impacto creciente del contexto internacional y el encarecimiento de determinados materiales. “El fin de los fondos europeos marcará un punto de inflexión claro para el sector. El reto, a partir de ese momento, será sostener los niveles de actividad en un escenario sin ese estímulo extraordinario, reforzando la capacidad del mercado para generar demanda y mantener el ritmo inversor”, afirmó Diéguez.
El director general del ITeC señaló además que el sector entra en una fase de normalización tras un periodo muy volátil. “Volvemos a crecer, pero lo hacemos en un contexto todavía frágil, condicionado por factores externos como los costes y la inestabilidad internacional”, indicó.
Por otro lado, durante la presentación se apuntó que el sector de la construcción ha mostrado una mayor capacidad de resistencia de la prevista inicialmente. La idea de que el mercado podía estar cerca de su límite de capacidad productiva por la falta de mano de obra no se ha materializado con la intensidad esperada.
En este sentido, la organización compraró la evolución desde comienzos de 2023 hasta inicios de 2026, analizando que la masa laboral del sector ha aumentado en torno a un 16%, lo que supone la incorporación de aproximadamente 220.000 trabajadores. Un crecimiento significativo que refleja la capacidad del sector para absorber, y que ayuda a explicar la evolución del mercado respecto a lo previsto inicialmente en otros países europeos.
La vivienda seguirá siendo el principal motor
- Residencial de primera planta
En España, el segmento residencial de nueva planta seguirá siendo el principal motor de la actividad constructora. El mercado continuará absorbiendo la oferta disponible, en un contexto de déficit estructural de vivienda en determinadas zonas, aunque persiste la incertidumbre entre los promotores ante posibles tensiones de costes y precios, así como por el impacto acumulado del shock de costes de los últimos años y la evolución de los costes financieros.
Las previsiones apuntan a crecimientos en torno al 5% en 2026 y 2027, que se moderarán hasta el 4,5% en 2028, en un contexto de normalización del ciclo tras los últimos años de mayor volatilidad. Este comportamiento responde también al cambio de prioridades de las administraciones públicas, que han situado el acceso a la vivienda en el centro de la agenda y están reforzando la promoción de vivienda, tanto pública como en colaboración público-privada, con el apoyo del nuevo Plan Estatal de Vivienda.
- No residencial de primera planta
En el ámbito no residencial, la actividad evoluciona de forma más moderada, con un volumen de nuevos proyectos todavía reducido en un entorno de inversión prudente y una demanda más exigente. Las oficinas siguen mostrando debilidad, mientras que segmentos como la logística, el comercio o el ocio registran un mejor comportamiento. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 1,5% en 2026, con una leve mejora hasta el 2% en 2027 y 2028, impulsada en parte por el desarrollo de activos de mayor calidad.
Entre las principales incertidumbres figura el impacto que pueda tener la inteligencia artificial en la demanda de oficinas, mientras que entre los riesgos estructurales se mantiene la pérdida de competitividad frente a otros países en términos de retorno para el inversor.
- Rehabilitación
La rehabilitación entra en una fase de ajuste tras la retirada del impulso que han supuesto los fondos Next Generation EU en los últimos años. Aunque se espera una transición progresiva, sostenida por la continuidad de la demanda, el posible efecto tractor del nuevo Plan Estatal de Vivienda y la revalorización del parque edificatorio, el ritmo de expansión tenderá a perder intensidad.
El segmento sigue ligado a la mejora del valor de los activos y a su reposicionamiento hacia estándares de mayor calidad, especialmente en materia de eficiencia energética, aunque persisten dudas relacionadas con la evolución de los precios de la energía. Entre los principales frenos destacan el envejecimiento de la mano de obra y la limitada capacidad inversora de los hogares. Las previsiones sitúan el crecimiento en el 2,9% en 2026, descendiendo hasta el 1,3% en el periodo 2027-2028.
- Ingeniería civil
La ingeniería civil presenta el escenario más complejo dentro del conjunto de subsectores, en un contexto más incierto y vulnerable. El comportamiento a corto plazo se ve aún respaldado por la actividad ligada a los fondos europeos, el ciclo inversor municipal previo a las elecciones de 2027 y el incremento de la inversión en energía, lo que permite arrancar 2026 con una cartera de proyectos sólida.
Sin embargo, el subsector afronta riesgos relevantes asociados al final de los fondos europeos, al encarecimiento de los costes en los contratos públicos y a la limitada capacidad de actualización de precios en obras de larga duración, habitualmente licitadas a precio cerrado. A ello se añade la necesidad de mantenimiento de las infraestructuras existentes y una mayor presión sobre la inversión pública en un contexto de restricciones presupuestarias. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 2,0% en 2026, seguido de un estancamiento en 2027 (0%) y una posible contracción del -1,9% en 2028, especialmente en ausencia de medidas que mitiguen el impacto de los costes.
Gráfica de la evolución por subsectores en el mercado español - Índice de producción a precios constantes, base 2022=100. Fuente: ITeC - Euroconstruct junio 2026.
Un nuevo ciclo para el sector
El informe concluye que el sector español aún mantiene recorrido de crecimiento, pero cada vez será más difícil sostener ritmos superiores a los europeos sin estímulos extraordinarios. La evolución estará marcada por un entorno más exigente, con menor impulso de la demanda, presión de costes y la necesidad de mantener la inversión en un escenario menos expansivo.
El fin de los fondos europeos y la mayor selectividad de la inversión se perfilan como los principales retos, en un escenario en el que la vivienda seguirá actuando como principal motor, mientras que la obra civil será clave para sostener la actividad global del sector. “Entramos en una nueva etapa en la que el crecimiento del sector será más moderado, pero también más demandante. La clave estará en consolidar la inversión, adaptarse a un entorno más incierto y aprovechar el impulso de la vivienda para sostener la actividad en los próximos años”, concluye Francisco Diéguez.























