Rehabilitación Integral de la fachada del edificio Banco Atlántico, en Barcelona
Introducción
Rehabilitar la fachada de un edificio histórico es una tarea que requiere una precisión y una atención al detalle especiales. Todos los edificios construidos forman parte de la historia de la ciudad en la que emergen y, desde que lo hacen, inciden de manera notable en los habitantes. Esta repercusión histórica es aún mayor cuando se trata de edificios que han pasado a formar parte del imaginario arquitectónico. Más que vestigios de la historia, se han convertido en iconos de una época, en hitos de un lugar. Esta condición es meritoria y, por tanto, debe ser preservada.
La rehabilitación de un edificio histórico puede abordarse desde dos enfoques metodológicos: el arquitectónico y el arqueológico. Mientras que el arqueólogo busca fosilizar el objeto, preservándolo en su estado actual para el estudio y la contemplación, el arquitecto tiene la misión de recuperar el edificio para que pueda seguir siendo vivido, adaptándose a las necesidades de cada época. La distinción fundamental entre ambas disciplinas reside en su enfoque temporal: el arqueólogo tiende a conservar el pasado como testimonio inalterado, estático, mientras que el arquitecto lo adapta e incorpora como parte activa del entorno construido contemporáneo. Las miradas, a pesar de compartir el origen, son opuestas: una centrada en el pasado, la otra en el porvenir.
Por esto, el conocimiento y el respeto por la historia y la cultura es esencial en cualquier proyecto de rehabilitación. Cada edificio histórico cuenta una historia, refleja una época y encarna valores culturales que deben ser preservados. Sin embargo, la rehabilitación no debe ser una mera restauración de lo antiguo; debe ser un diálogo entre el presente y el pasado. Este diálogo permite que el edificio mantenga su relevancia y funcionalidad en el contexto contemporáneo, sin perder su identidad histórica.
El edificio Banco Atlántico
- Referencias históricas
El emblemático edificio Banco Atlántico, está ubicado en la Avenida Diagonal de Barcelona. Diseñado por los arquitectos Francesc Mitjans y Santiago Balcells, su construcción se llevó a cabo entre 1965 y 1969. Esta torre de 83 metros de altura y 24 plantas sobre rasante de 33 x 17m, y 6 bajo rasante, se erigió como un símbolo de la modernidad y el progreso.
Edificio Banco Atlántico, hoy sede del Banco Sabadell. Foto: BiR.
El diseño del edificio Banco Atlántico se inspira en la icónica Torre Pirelli de Milán, obra maestra de Gio Ponti y Pier Luigi Nervi. La Torre Pirelli, o ‘Pirellone’, fue construida entre 1956 y 1960, y se convirtió en un referente indiscutible de la arquitectura moderna. Con sus 127 metros de altura, fue el edificio más alto de Europa hasta 1966 y se destacó por su innovador uso del hormigón armado y su elegante diseño en forma de diamante. Este edificio no solo influyó en la Torre Atlántico, sino también en otros rascacielos europeos de la época, como la Tour du Midi en Bruselas y el Alpha Tower en Birmingham.
El cerramiento de la torre Pirelli se resuelve mediante perfilería de aluminio extruido y vidrio, siguiendo la línea iniciada por las grandes obras realizadas en esa época en Estados Unidos: la torre Seagram en Nueva York, diseñado por Mies van der Rohe y Philip Johnson en 1958; la Lever House, también en Nueva York, construida en 1952, y el Inland Steel Building, completado en 1957, ambos diseñados por Skidmore, Owings & Merrill (SOM). Estos edificios marcaron un hito en la arquitectura internacional del siglo XX y establecieron un nuevo estándar para los edificios en altura que persiste aún hoy.
A la izquierda, Torre Pirelli / 1961 © Mibac; a la derecha Inland Steel / 2959. Foto: SOM.
La Torre Banco Atlántico, al igual que sus contemporáneos europeos y americanos, adoptó esta tecnología innovadora, integrando un sistema de muro cortina en el diseño de fachada. El uso del muro cortina en las orientaciones este y oeste de la Torre Banco Atlántico es una de las características más destacadas y novedosas de su diseño.
La relevancia e innovación de este proyecto, y de una manera especial, de su fachada, son la razón por la que el Edificio Banco Atlántico fue incluido como inmueble protegido en el catálogo de Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Barcelona con el nivel más alto posible, exigiendo, entre otros aspectos, “el mantenimiento del volumen y de los elementos que conforman la fachada, incluido especialmente el muro cortina”.
- La fachada original
El sistema de cerramiento acristalado del edificio Torre Banco Atlántico es una versión primitiva de los sistemas actuales de muro cortina, mucho más avanzados. Se trata de una fachada compuesta por perfilería de aluminio extruido con acabado anodizado bronce y acristalamiento monolítico tanto en las zonas de visión como de antepecho.
El sistema original de la fachada estaba compuesto por los siguientes elementos principales:
a) Montantes: perfiles verticales de aluminio anodizado bronce, exteriores al vidrio, apoyados inferiormente en anclajes y estabilizados superiormente a viento.
b) Acristalamiento: vidrio templado 6 mm bronce; antepechos opacados con fibrocemento; dos vidrios de visión y uno de antepecho por planta; vinilo añadido en 2005.
c) Anclajes: angular de acero galvanizado soldado al forjado, con pernos regulables; soportan montantes.
d) Estanquidad: clips de nylon como presores, tapeta interior de aluminio y juntas de goma; sellado posterior integral.
e) Ventanas: cuatro por planta, en perfilería especial de aluminio con el mismo vidrio.
f) Sectorización: vermiculita proyectada sobre nervometal, en plantas puntuales.
El estado de conservación general de los elementos fundamentales de la fachada, antes de la intervención de rehabilitación, era adecuado en cuanto a su comportamiento estructural, pero muy precario en cuanto a su aspecto estético o funcionamiento, destacando especialmente el mal estado de los sellados y los elementos practicables.
Proyecto de rehabilitación de fachada
- Concepto metodológico
Durante el año 2022 se desarrolla el proyecto de rehabilitación integral del edificio de referencia. El trabajo es realizado por el equipo de arquitectura Batlle i Roig, en colaboración con ENAR como consultor de fachadas, y promovido por Hines. Representa un ejemplo destacado de cómo la arquitectura de hoy puede dialogar con el pasado respetando la esencia histórica y adaptarse a las necesidades contemporáneas.
Bajo la premisa de “intervenir sin ser vistos”, el equipo de diseño, formado por arquitectos y consultores, centró la intervención en la idea de recuperar la esencia del proyecto original. Con este objetivo, se concibe una actuación que pretende adaptar el edificio a las necesidades actuales, tanto prestacionales como de uso, respetando las características de diseño del edificio original.
A la izquierda, el Edificio Atlántico en 1969 © Ignacio Parc Fons MBM; a la derecha, el edificio Torre Diagonal Vertical, en 2024, tras la reforma. Foto: Javier Márquez.
La actuación sobre la fachada del edificio fue uno de los principales retos del proyecto. Esta intervención se puede resumir en tres objetivos principales:
- Mejora prestacional de la envolvente, especialmente el muro cortina
- Rigurosa preservación del diseño original
- Puesta en marcha de ambiciosas medidas relacionadas con la sostenibilidad
La fachada original presentaba prestaciones insuficientes: aislamiento térmico deficiente debido a la ausencia de rotura de puente térmico y al uso de vidrio monolítico de 6 mm; altas ganancias solares por falta de capa de control; filtraciones generalizadas de aire y agua; baja atenuación acústica frente al ruido exterior; riesgos de seguridad por el uso de vidrio templado monolítico; y una protección contra incendios obsoleta y no homologada. Paralelamente, la torre, con máxima protección patrimonial, exigía mantener inalteradas la geometría y la apariencia de todos los elementos vistos, replicando con precisión el despiece, acabados y tonalidades originales bajo supervisión continua de los técnicos de Patrimonio.
En la actualidad, el edificio aspira obtener las categorías Platino de los sellos LEED, BREAM y WELL, lo que indica que la voluntad inicial fue preservada hasta la ejecución de la rehabilitación.
- Diseño constructivo del nuevo muro cortina
Durante el proyecto para la rehabilitación de la fachada, cada decisión fue adoptada con rigor, determinación y criterio técnico, conscientes de que solo mediante intervenciones decididas sería posible garantizar la pervivencia funcional y simbólica de la obra.
A continuación, se describen los puntos clave del proyecto de fachada.
Axonometrías del estado original de la fachada(a la izquierda) y del estado reformado (a la derecha). Foto: ENAR.
a. Actuación sobre la perfilería existente
La idea fundamental del nuevo muro cortina fue la de preservar tanto la perfilería portante del muro cortina original como los anclajes de acero. De esta manera se conseguían varios de los objetivos principales indicados anteriormente: mantener la imagen exterior de la perfilería, alterando lo menos posible el aspecto del anodizado original; reducir la huella de carbono embebida provocada por la fabricación e instalación de nuevos perfiles de aluminio; minimizar la generación de residuos.
Tras la comprobación estructural, se realizaron varias propuestas de diseño con el objetivo fundamental de garantizar el correcto funcionamiento de la envolvente. La mayor dificultad radicaba en el hecho de disponer la perfilería portante al exterior del vidrio, en lugar de encontrarse al interior como sucede en la gran mayoría de sistemas estándar actuales de muro cortina. Este hecho hizo necesario repensar el sistema de estanquidad y drenaje del conjunto manteniendo la colocación del acristalamiento desde el interior.
Finalmente, tras un proceso iterativo, el diseño de muro cortina desarrollado en detalle durante la fase de proyecto consistió en la adición de un perfil de aluminio anodizado con rotura de puente térmico. Este nuevo perfil fijado a los montantes y travesaños desde el interior disponía de un sistema de gomas de EPDM para garantizar la estanquidad y minimizar el puente térmico que se producía tanto en montantes como en travesaños. Sobre este perfil, y tras colocar el acristalamiento de visión y de la zona de antepecho, se fijaban presores interiores de aluminio anodizado con gomas de EPDM, y finalmente se ocultaban con tapetas interiores de aluminio anodizadas en el mismo color que la perfilería original.
Tras las necesarias comprobaciones estructurales, térmicas, y la verificación del diseño de la nueva perfilería se pudo proceder al siguiente paso: la elección del vidrio.
Croquis de montante. Foto: ENAR.
b. Elección del nuevo acristalamiento
La elección del nuevo vidrio fue igualmente un reto. La mejora de las prestaciones era algo evidente y fácil de resolver. La dificultad mayor residió en la búsqueda de un vidrio que tuviese un aspecto lo más aproximado posible al original (vidrio monolítico de 6mm de espesor coloreado en masa tipo Parsol Bronce) y que, a la vez, permitiese cumplir los requerimientos del CTE: fundamentalmente transmitancia térmica, factor solar y atenuación acústica.
En cuanto a las prestaciones, se realizaron cálculos y simulaciones energéticas y se comprobó que no era necesario emplear triple acristalamiento para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente en cuanto a transmitancia térmica. Un vidrio de transmitancia térmica Ug=1.0W/m2K era suficiente, por lo que un doble acristalamiento con bajo emisivo, argón y cámara de 16mm era suficiente.
La atenuación acústica era otro punto clave, ya que la fachada oeste, enfrentada a la Avenida Diagonal, recibía unos altos niveles de ruido de tráfico. Tras las comprobaciones necesarias, se concluyó que era necesario disponer de doble laminar con butiral acústico en ambos casos y así alcanzar la atenuación acústica requerida de 40dBAtr. En la fachada este, al estar más protegida no fue necesario disponer de butirales acústicos.
El reto principal de la elección el vidrio, una vez comprobadas las prestaciones requeridas, era su aspecto estético. Esta problemática se resolvió solicitando muestras de gran tamaño (1m x 1m) de varias soluciones de doble acristalamiento en las que se plantearon distintas combinaciones de vidrios coloreados en masa, capas de control solar, capas duras e incluso butirales de color. Tras revisar las muestras recibidas y descartar los vidrios que menos se asemejaban al original, se solicitó una muestra a tamaño real (1m x 2m aproximadamente) de 6 composiciones distintas. Estas muestras se colocaron en la fachada sustituyendo vidrios originales alternadamente. De esta manera se pudo comparar las muestras con vidrios originales colocados adyacentemente.
La muestra de vidrio fue evaluada por los técnicos de Patrimonio, quienes, tras su análisis en distintas condiciones de luz a lo largo del día, seleccionaron la opción que, cumpliendo con las especificaciones del proyecto, ofrecía la mayor fidelidad estética respecto al vidrio original. De manera sorprendente, el vidrio elegido fue un doble acristalamiento con capa de altas prestaciones de Guardian de color bronce colocado en cara 4 y bajo emisivo en cara 5 para alcanzar el aislamiento térmico requerido. El factor solar del vidrio escogido es del 27% y la transmisión luminosa del 40%.
c. Integración de vidrios fotovoltaicos en el antepecho
Con el objetivo de minimizar el uso de energía primaria no renovable y de reducir así las emisiones de CO2eq durante la fase de utilización del edificio se exploró la posibilidad de integrar vidrio fotovoltaico en los antepechos del edificio. Las dos fachadas acristaladas se encuentran orientadas puramente al este y oeste. Además, la torre se eleva muy por encima de todos los edificios y vegetación colindante. Estos dos aspectos propician, en las dos fachadas principales, una incidencia solar óptima para la generación de energía fotovoltaica en fachada, ya que en las orientaciones este-oeste el sol incide más horizontal y, por tanto, con mayor perpendicularidad a la fachada, optimizando la radiación solar incidente.
Al igual que en el proceso de selección del vidrio de visión, el principal reto consistió en identificar un vidrio fotovoltaico cuya apariencia fuera compatible con la estética del vidrio original (vidrio coloreado en masa bronce con panel trasero pintado en color negro). Se procedió de manera similar a la descrita anteriormente. Se solicitaron muestras con distintas composiciones y estrategias estéticas con el objetivo principal de ocultar las células fotovoltaicas. Además, se exploraron vidrios con tintes bronces para comprobar su similitud con el vidrio original. Finalmente se escogieron tres muestras de distintos fabricantes. De entre las tres muestras se seleccionó un doble acristalamiento de AGC compuesto por un vidrio laminar exterior donde se alojan las células fotovoltaicas con serigrafía negra en cara 4, cámara de 16mm y bajo emisivo en cara 5. Para disimular las células lo máximo posible se dispuso una ocultación de los bus-bars mediante serigrafía. Una vez finalizada la intervención, se constató el éxito de la elección de los vidrios fotovoltaicos, cuya presencia resulta prácticamente imperceptible desde el espacio público.
d. Instalación de sistema de sectorización a fuego
El edificio original disponía de sistemas de protección en caso de incendio, pero en ningún caso válidos en el momento de realizar el nuevo proyecto de rehabilitación de fachada. Por ello se dispuso la colocación de un sistema de sectorización vertical homologado en todas las plantas de la torre. Se escogió un sistema de Rockwool basado en paneles de lana de roca de alta densidad fijados a los forjados mediante elementos de acero especialmente diseñados para el sistema. La altura del sistema es de 1m en total, con una garantía de resistencia y aislamiento de 90 minutos (EI90).
Sección de proyecto. Foto: ENAR.
Ejecución de la fachada
La fabricación e instalación de la fachada fue adjudicada a la empresa fachadista Celimac, que desarrolló el trabajo hasta la finalización de la obra. Los primeros trabajos consistieron en la definición del sistema definitivo. Para ello, se realizaron ligeras modificaciones de la idea original de proyecto para adaptar los perfiles al suministrador del sistema de muro cortina con el que colaboró el fachadista (Metra). Tras la aprobación del sistema por parte de la Dirección de Obra (Batlle i Roig) junto con la Dirección de Ejecución de Obra (FAHE) y el consultor de fachadas (ENAR), se inició el proceso de fabricación de matrices y posterior extrusión de nuevos perfiles.
Tras la recepción de las primeras barras de aluminio, se realizó el mock-up de ensayo. Para ello fue necesario replicar el montante existente con tubos de aluminio de igual geometría e inercia. Los ensayos permitieron detectar fallos en el sistema que fueron solventados mediante rectificaciones sucesivas. Finalmente, se alcanzó la clasificación requerida en cuanto a impermeabilidad al aire, estanquidad al agua y resistencia a viento. También se realizaron ensayos de impacto con resultado igualmente satisfactorio.
La instalación se sucedió con normalidad, aunque no exenta de problemas, siendo necesario superar los habituales imprevistos de una obra de rehabilitación. La colaboración entre fachadista, constructora general y equipo de diseño fue ejemplar y el compromiso de todos los intervinientes, incluida la propiedad ayudó a que el resultado final fuese un éxito rotundo.
Las dos fachadas acristaladas se encuentran orientadas puramente al este y oeste. Foto: Javier Márquez.
Conclusiones
El enfoque profundamente analítico y respetuoso llevado a cabo durante todo el proceso de proyecto y descrito en este artículo, permitió que el edificio Diagonal Vertical, tras la rehabilitación total de su fachada, haya mantenido intacta su esencia e identidad histórica, y siga siendo un símbolo de modernidad y excelencia en el paisaje urbano de Barcelona. A la vez se ha convertido en un edificio que aporta unos elevados niveles de confort y seguridad al usuario.
Conservar la perfilería del muro cortina original no solo ha permitido mantener su estética y modulación, sino que también ha logrado un ahorro del 37% en la huella de carbono (kg de CO²) si se compara con la instalación de una fachada totalmente nueva. Además, la integración de los paneles fotovoltaicos en la parte opaca de la fachada ha permitido generar un 20% de la energía necesaria para el edificio sin alterar la imagen exterior del proyecto original. Como dato adicional, mediante la intervención de fachada, se ha reducido un 90% la demanda de calefacción y un 19% la demanda de refrigeración según datos aportados por la propiedad actual del edificio.
En definitiva, la rehabilitación del edificio Banco Atlántico en Barcelona, actualmente denominada Torre Diagonal Vertical, es un ejemplo innovador y exitoso que puede inspirar futuras intervenciones de rehabilitación integral de fachada en edificios protegidos.
Este proyecto es un claro ejemplo de cómo se puede armonizar la preservación del patrimonio arquitectónico con altos estándares de eficiencia y sostenibilidad, garantizando al mismo tiempo el máximo confort para sus usuarios.
Conservar la perfilería del muro cortina, además de mantener su estética y modulación, ha logrado un ahorro del 37% en la huella de carbono (kg de CO²) si se compara con la instalación de una fachada totalmente nueva. Foto: Javier Márquez.
Créditos
- Arquitectura: Batlle i Roig
- Propiedad: Hines
- Consultor de Fachadas: ENAR - Envolventes Arquitectónicas
- Dirección de Ejecución de Obra: FAHE
- Fachadista: Celimac



















