Molins prioriza la rehabilitación de hogares afectados por la DANA: cuatro semanas para devolver seguridad y tranquilidad a las familias
Molins, en colaboración con la Fundación Felisa, coordina trabajos de reparación de cimientos, muros, fachadas e impermeabilización para que las familias afectadas por la DANA puedan regresar de manera segura a sus viviendas y comenzar 2026 con normalidad.
Molins participa en la recuperación de hogares afectados por la DANA, con el objetivo de devolver seguridad y normalidad a las familias y permitir que comiencen 2026 en condiciones habitables. Tras el temporal, que dañó más de 60.900 viviendas y desplazó a miles de personas, los trabajos se centraron en reparar cimientos, muros, fachadas y sistemas de impermeabilización, garantizando la habitabilidad y seguridad de los inmuebles.
El proyecto se desarrolló en coordinación con la Fundación Felisa, especializada en la recuperación de viviendas y en el apoyo a personas en situación de vulnerabilidad, lo que permitió priorizar los casos más urgentes y gestionar los trabajos de manera eficiente.
En Paiporta, una de las zonas más afectadas, una vivienda quedó inundada hasta dos metros y medio. La estrategia técnica implementada por Molins permitió abordar la rehabilitación, garantizando la estabilidad estructural y preparando la vivienda frente a posibles emergencias futuras. El proceso comienza con un diagnóstico completo de cada inmueble, evaluando desde los cimientos hasta la cubierta. Se identifican daños estructurales, humedades persistentes y riesgo de moho mediante herramientas que detectan problemas invisibles a simple vista.
Posteriormente, se realiza un secado profundo de los materiales y la retirada segura de elementos dañados, como aislamientos, placas de yeso, maderas o suelos porosos. Las instalaciones esenciales —electricidad, fontanería y climatización— se inspeccionan, y la limpieza final elimina bacterias, virus y esporas arrastradas por el agua. Durante la fase de reconstrucción, se aplican soluciones especializadas: en cimentaciones se rellenan huecos y se recupera la capacidad portante; muros y pilares dañados reciben refuerzos para recuperar forma y resistencia; y en entornos con alta humedad o salinidad, se protege la estructura frente a la corrosión.
El tratamiento de humedades por capilaridad combina barreras y morteros que permiten un secado duradero y mantienen los muros transpirables. Finalmente, se aplica una impermeabilización adaptada a cada zona de la vivienda, incluyendo garajes, terrazas y cubiertas, asegurando la protección frente a futuras filtraciones.








