Cuatro de cada diez prendas usadas pierden la información de sus etiquetas
El 38,4% de las mil prendas usadas analizadas por Humana Fundación Pueblo para Pueblo tiene las etiquetas cortadas o desgastadas hasta impedir la lectura de su contenido. El estudio se basa en ropa recogida en contenedores de nueve municipios de las provincias de Barcelona y Tarragona, antes de cualquier proceso de selección. El corte de las etiquetas es tres veces más frecuente que su desgaste, mientras que la proporción de etiquetas deterioradas en las prendas infantiles es prácticamente el doble que en las de adultos. La entidad advierte de que esta pérdida de información dificulta prolongar la vida útil de la ropa y plantea revisar los sistemas de identificación textil. El problema cobra relevancia ante la futura implantación del pasaporte digital de producto en la Unión Europea.
Humana Fundación Pueblo para Pueblo ha analizado mil prendas de la categoría «ropa original», procedentes de contenedores situados en la vía pública de nueve municipios de las provincias de Barcelona y Tarragona. Los artículos no habían pasado por ningún proceso previo de selección. Según los resultados, el 61,6% conserva la etiqueta íntegra y perfectamente legible; el 28,8% la tiene cortada y el 9,6% presenta un desgaste que impide leer su contenido.
La entidad, dedicada a la gestión del residuo textil, recuperó el año pasado 20.381 toneladas de ropa, equivalentes a 82,5 millones de prendas, y gestiona 60 tiendas de moda de segunda mano. El estudio pone el foco en la información que se pierde cuando las prendas llegan al circuito de recogida y clasificación sin una etiqueta que permita conocer su composición.
Según Humana, la pérdida de información no responde únicamente al envejecimiento de las prendas, sino también a la intervención deliberada de los usuarios.
El corte de etiquetas triplica al desgaste
El análisis concluye que el corte de las etiquetas es tres veces más frecuente que su deterioro. Según Humana, esta diferencia apunta a que la pérdida de información no responde únicamente al envejecimiento de las prendas, sino también a la intervención deliberada de los usuarios. La entidad cita un estudio de Ginetex, la Asociación Internacional de Etiquetado de Conservación Textil, que identifica la incomodidad física y el desconocimiento de los símbolos de lavado como los principales motivos para cortarlas.
El informe también detecta diferencias entre la ropa infantil y la de adultos: la proporción de etiquetas desgastadas hasta resultar ilegibles es prácticamente el doble en las prendas de niños. Humana apunta como posibles causas la mayor frecuencia de lavado, el uso especialmente intensivo y el paso de las prendas de un niño a otro.
Rafael Mas, director de Proyectos y Relaciones Institucionales de Humana, subraya que la información debe seguir accesible después del primer uso de la ropa. «Para el sector de la gestión del residuo textil no basta con definir qué información debe facilitarse en el momento de comercializar una prenda. También importa si esa información permanece accesible cuando la prenda se utiliza, se desecha y se deposita en un contenedor, se clasifica o se comercializa por segunda vez», afirma.
El pasaporte digital de producto, en el horizonte
El comunicado sitúa los resultados en el contexto de las limitaciones del marco europeo de etiquetado textil identificadas por la Comisión Europea. Entre ellas menciona la fragmentación de los requisitos informativos y la falta de un tratamiento adecuado de determinadas informaciones digitales y relacionadas con el reciclaje.
Según las previsiones recogidas en la nota, el pasaporte digital de producto (DPP, por sus siglas en inglés) para la ropa y el sector textil será obligatorio en la Unión Europea entre finales de 2028 y 2029. Está previsto que la UE publique en 2027 un acto delegado sobre textiles vinculado al Reglamento sobre diseño ecológico de productos sostenibles. Este documento detallará qué información deberá incluir el pasaporte y quién será responsable de ella.
Entre las opciones planteadas por la Comisión Europea figuran los códigos QR, las etiquetas de comunicación de campo cercano (NFC) y los identificadores por radiofrecuencia (RFID), impresos en la etiqueta o incorporados a la propia prenda. Su lectura permitiría a consumidores, autoridades y empresas acceder a la información del producto mediante sistemas digitales.
Mas considera que las etiquetas actuales presentan limitaciones como sistema permanente de información en una economía que pretende prolongar la vida útil de la ropa. «Las etiquetas textiles son útiles, pero su eficacia como sistema permanente de información tiene limitaciones, lo que es especialmente importante en una economía que a futuro pretende prolongar la vida de las prendas», señala.
El representante de Humana también reclama revisar el diseño y la resistencia de las etiquetas, su comodidad y la posibilidad de complementarlas con otros sistemas de información. «El sector reivindica que la vida útil de una prenda no acabe cuando alguien se deshace de ella y la deposita en el contenedor de ropa. Sin embargo, este informe constata que el 38% de los artículos cuya vida puede prolongarse no tiene etiqueta o es ilegible. Esta falta de información va en detrimento del consumidor y de lo que nuestro sector defiende», indica Mas, quien añade que «el diseño de las etiquetas, su resistencia, comodidad y posible complementariedad con otros sistemas de información merecen una revisión».
Humana promueve la reutilización textil desde 1987
Humana Fundación Pueblo para Pueblo es una organización de la economía social que promueve desde 1987 la protección del medio ambiente mediante la reutilización textil. También desarrolla programas de cooperación en África, América Latina y Asia, así como iniciativas de ayuda local y sensibilización en España. Su sede central se encuentra en l’Ametlla del Vallès (Barcelona) y dispone de delegaciones en la Comunidad de Madrid, Andalucía, Asturias y la Comunidad Valenciana.










































