OPINIÓN
Laura Sanz de Siria, directora general de IMPLICA

“La economía circular empieza cuando dejamos de ver los envases como residuos y comenzamos a entenderlos como recursos”

Redacción Interempresas

28/07/2026
La entrada en vigor de la responsabilidad ampliada del productor para los envases industriales y comerciales ha supuesto un punto de inflexión para miles de empresas. Más allá de responder a una obligación legal, el nuevo escenario invita a replantear la forma en que los envases se diseñan, utilizan, reutilizan y reciclan. En este contexto, IMPLICA se ha consolidado como un SCRAP especializado que apuesta por acompañar a las empresas durante toda esa transformación impulsando proyectos innovadores y promoviendo la reutilización como uno de los pilares de la economía circular. Laura Sanz de Siria, directora general de IMPLICA, diserta sobre los retos del sector, las oportunidades que ofrece el nuevo marco normativo y el papel que desempeñan los sistemas colectivos para construir un modelo productivo más eficiente y sostenible.

La economía circular se ha convertido en uno de los grandes desafíos para la industria. ¿Qué momento están viviendo las empresas que utilizan envases industriales y comerciales?

Estamos viviendo una auténtica transformación. Hace unos años muchas empresas contemplaban la responsabilidad ampliada del productor como una nueva obligación administrativa, algo que simplemente había que cumplir. Hoy, afortunadamente, esa percepción está cambiando.

Cada vez son más las organizaciones que descubren que gestionar correctamente sus envases también significa mejorar su competitividad, optimizar recursos y prepararse para un mercado donde la sostenibilidad será un elemento diferenciador.

En IMPLICA nos gusta decir que la economía circular no consiste únicamente en reciclar más. Consiste en aprovechar mejor los recursos desde el primer momento, diseñando sistemas que permitan prolongar la vida útil de los materiales y reducir la generación de residuos.

Ese cambio de mentalidad es muy importante, porque convierte una obligación normativa en una oportunidad para innovar, ganar eficiencia y generar valor tanto para las empresas como para la sociedad.

Además, la nueva regulación europea está acelerando esta evolución. La reutilización, la trazabilidad de los materiales o el contenido reciclado ya forman parte de la estrategia empresarial de muchos productores y seguirán adquiriendo protagonismo durante los próximos años.

La directora general de IMPLICA, Laura Sanz de Siria
La directora general de IMPLICA, Laura Sanz de Siria.

En ese nuevo escenario, ¿qué papel desempeña un SCRAP como IMPLICA?

Nuestro papel va mucho más allá de garantizar que una empresa cumple con la legislación. Las compañías necesitan un aliado que les ayude a comprender un marco regulatorio cada vez más complejo, pero también que los acompañe para identificar oportunidades de mejora y desarrollar modelos de gestión más eficientes.

Eso implica aportar conocimiento técnico, ofrecer soluciones adaptadas a cada actividad y favorecer la colaboración entre todos los actores que intervienen en la cadena de valor.

Un envase industrial pasa por muchos procesos antes de convertirse en un nuevo recurso. Fabricantes, distribuidores, empresas usuarias, gestores de residuos y recicladores forman parte del mismo ecosistema. Cuando todos trabajan coordinadamente, los resultados son mucho mejores tanto desde el punto de vista ambiental como económico. Precisamente esa visión colaborativa forma parte del ADN de IMPLICA desde su nacimiento.

IMPLICA suele definirse como un SCRAP pionero en reutilización. ¿Por qué decidieron apostar por ese modelo incluso antes de que Europa lo situara entre sus prioridades?

Porque entendimos muy pronto que la economía circular no podía apoyarse únicamente en el reciclaje. El reciclaje seguirá siendo imprescindible, pero cuando un envase puede reutilizarse de forma segura, eficiente y ambientalmente viable, estamos consiguiendo conservar durante más tiempo el valor de los materiales, reducir el consumo de recursos naturales y disminuir las emisiones asociadas a la fabricación de nuevos envases.

Esa filosofía nos llevó desde el principio a desarrollar un modelo donde la reutilización ocupa un lugar protagonista. Y ejemplo de ello es nuestro proyecto plenamente operativo para reutilización de palés.

Con el tiempo hemos comprobado que esa visión estaba plenamente alineada con la evolución de la normativa europea. El nuevo Reglamento de envases y residuos de envases refuerza precisamente esa jerarquía, priorizando la prevención y la reutilización antes que otras opciones de gestión. Para nosotros supone una satisfacción comprobar que la estrategia con la que nació IMPLICA responde perfectamente al camino que está marcando Europa.

“La sostenibilidad ya no se entiende como un gasto añadido, sino como una inversión que fortalece la competitividad”, subraya Sanz de Siria...

“La sostenibilidad ya no se entiende como un gasto añadido, sino como una inversión que fortalece la competitividad”, subraya Sanz de Siria.

¿Qué ventajas aporta esa apuesta por la reutilización a las empresas?

La primera ventaja es ambiental, pero no es la única. Cuando conseguimos que un envase mantenga su utilidad durante más tiempo estamos reduciendo la necesidad de fabricar nuevas unidades, disminuyendo el consumo de materias primas y aprovechando mejor los recursos disponibles.

Pero también existen beneficios económicos y operativos muy importantes. Las empresas empiezan a descubrir que los modelos circulares permiten optimizar procesos, mejorar la eficiencia logística, reducir determinados costes y responder mejor a las crecientes exigencias de clientes y administraciones. La sostenibilidad ya no se entiende como un gasto añadido, sino como una inversión que fortalece la competitividad.

Además, aquellas organizaciones que comienzan hoy a adaptarse estarán mucho mejor preparadas para afrontar las nuevas obligaciones que irán incorporándose durante los próximos años.

En definitiva, reutilizar no solo beneficia al medio ambiente; también ayuda a construir empresas más resilientes, más eficientes y con mayor capacidad para competir en un entorno cada vez más exigente.

Uno de los aspectos que más destacan desde IMPLICA es la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor. ¿Hasta qué punto resulta imprescindible?

Es absolutamente fundamental. La economía circular no puede construirse desde una única organización. Requiere que todos los actores compartan objetivos, información y soluciones. Por eso en IMPLICA siempre hemos apostado por sumar capacidades. Colaboramos con fabricantes, distribuidores, empresas usuarias, gestores, recicladores y asociaciones sectoriales porque entendemos que cada uno aporta un conocimiento imprescindible.

Cuando esa colaboración funciona aparecen proyectos innovadores, se eliminan ineficiencias y se facilita enormemente el cumplimiento de la normativa. Nuestra experiencia demuestra que las mejores soluciones nacen precisamente del trabajo conjunto. Y eso es algo que seguiremos impulsando porque estamos convencidos de que el futuro de la economía circular será, necesariamente, un futuro construido desde la cooperación.

La directora general de IMPLICA considera que “la economía circular no es únicamente un destino, sino una forma diferente de hacer las cosas”...

La directora general de IMPLICA considera que “la economía circular no es únicamente un destino, sino una forma diferente de hacer las cosas”.

Uno de los proyectos que mejor representa esa filosofía de colaboración es Punto Implícate. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué aporta a las empresas?

Punto Implícate nació con una idea muy sencilla: acercar la economía circular al lugar donde realmente se generan los residuos. Muchas veces hablamos de sostenibilidad desde un punto de vista muy teórico, pero las empresas necesitan soluciones prácticas que les faciliten el día a día. En este caso detectamos una necesidad muy concreta en el sector de la construcción: disponer de espacios próximos donde depositar correctamente los envases utilizados durante la actividad profesional.

A partir de esa realidad impulsamos un proyecto piloto junto a SIKA y con la colaboración del Grupo Veralia para demostrar que, cuando existe cooperación entre todos los agentes implicados, es posible ofrecer soluciones eficaces y sencillas.

Hoy Punto Implícate permite recoger envases profesionales de plástico, metal, papel y cartón, facilitando su correcta gestión y favoreciendo que esos materiales vuelvan a incorporarse al ciclo productivo.

Pero quizá lo más importante es el mensaje que transmite: la economía circular deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta útil que aporta valor tanto a las empresas como al medio ambiente.

¿Qué aprendizaje extraen de una experiencia como Punto Implícate?

Nos demuestra que las mejores iniciativas nacen cuando se escucha a quienes están sobre el terreno. En muchas ocasiones las empresas no necesitan soluciones complejas, sino herramientas que les permitan cumplir con sus obligaciones de forma sencilla, eficiente y adaptada a su actividad.

Ese enfoque práctico es precisamente el que queremos trasladar desde IMPLICA. La responsabilidad ampliada del productor no debería percibirse como un conjunto de trámites administrativos, sino como una oportunidad para mejorar la organización de las empresas, optimizar recursos y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles.

Además, proyectos como este evidencian que la colaboración multiplica los resultados. Cuando fabricantes, productores, gestores de residuos y recicladores trabajan con un objetivo común, aparecen soluciones que benefician a todos. Ese es el modelo que queremos seguir impulsando durante los próximos años.

“La economía circular ya no representa únicamente una ventaja reputacional...

“La economía circular ya no representa únicamente una ventaja reputacional. Se está convirtiendo en un auténtico factor de competitividad”, remarca Sanz de Siria.

La innovación parece ocupar un lugar central en la estrategia de IMPLICA. ¿Cómo se materializa esa apuesta?

La innovación no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías. También significa encontrar nuevas formas de colaborar, simplificar procesos y ofrecer mejores servicios a las empresas.

En IMPLICA trabajamos continuamente para identificar oportunidades que permitan mejorar la gestión de los envases industriales y comerciales. Eso supone estudiar nuevas soluciones de reutilización, impulsar proyectos piloto, favorecer la digitalización de determinados procesos y generar espacios donde las empresas puedan compartir experiencias y buenas prácticas.

Nuestro objetivo es anticiparnos a las necesidades del mercado y acompañar a los productores en una realidad que evoluciona con enorme rapidez. Y, por eso, la innovación es la mejor herramienta para transformar las obligaciones regulatorias en oportunidades de crecimiento.

Más de 1.800 empresas ya forman parte de IMPLICA. ¿Qué representa alcanzar esa cifra?

Es una enorme satisfacción, pero también una gran responsabilidad. Cada nueva empresa que se incorpora demuestra que nuestro modelo responde a una necesidad real del tejido empresarial.

Además, ese crecimiento fortalece nuestra capacidad para seguir impulsando proyectos de economía circular, desarrollar nuevas iniciativas de reutilización y ofrecer servicios cada vez más especializados.

También nos aporta una visión muy amplia de las distintas realidades industriales. Trabajamos con empresas de sectores muy diversos y eso nos permite comprender que no existen soluciones únicas para todos los casos. Cada actividad presenta necesidades específicas y nuestro compromiso consiste precisamente en ofrecer respuestas adaptadas a cada productor. Ese conocimiento multisectorial constituye uno de los grandes valores diferenciales de IMPLICA.

“Elegir un SCRAP es una decisión estratégica y merece dedicarle la reflexión necesaria”, apunta Laura

“Elegir un SCRAP es una decisión estratégica y merece dedicarle la reflexión necesaria”, apunta Laura.

¿Qué importancia tiene esa cercanía con las empresas en un entorno regulatorio tan cambiante?

Tiene una importancia enorme. Las normas evolucionan con rapidez y muchas empresas necesitan contar con un interlocutor que traduzca esos cambios en soluciones prácticas.

Nuestro trabajo consiste precisamente en acompañarlas durante todo ese proceso. Queremos que cualquier productor encuentre en IMPLICA un equipo accesible, capaz de resolver dudas, ofrecer asesoramiento técnico y ayudarle a tomar decisiones con seguridad.

La cercanía también significa conocer la realidad de cada empresa, comprender sus procesos productivos y adaptar las soluciones a sus necesidades. Creemos que esa relación de confianza resulta imprescindible para construir una economía circular sólida y duradera. No se trata únicamente de gestionar envases, sino de establecer una colaboración estable que permita a las empresas afrontar con éxito los retos ambientales y regulatorios de los próximos años.

Nos encontramos en un momento especialmente importante para muchas empresas, ya que el próximo 30 de septiembre finaliza el plazo para comunicar el cambio de SCRAP si quieren que sea efectivo el año siguiente.

Cierto, es un momento en el que esa decisión puede marcar la estrategia de la empresa durante todo el ejercicio siguiente. A menudo pensamos que elegir un SCRAP es un mero trámite administrativo, pero en realidad estamos hablando de seleccionar al socio que va a acompañar a la organización en un entorno regulatorio cada vez más exigente y en plena transformación.

La normativa establece unos plazos muy concretos para poder cambiar de sistema colectivo, y el 30 de septiembre es la fecha límite para comunicar esa decisión si se quiere que tenga efectos desde el 1 de enero del año siguiente.

Nuestra recomendación es que las empresas no esperen al último momento. Conviene analizar con calma qué tipo de apoyo necesitan, qué servicios ofrece cada sistema y cuál puede aportarles un mayor valor añadido a medio y largo plazo. No se trata únicamente de cumplir con una obligación, sino de elegir un compañero de viaje que contribuya al crecimiento sostenible de la empresa.

¿Qué aspectos deberían valorar las empresas antes de decidir con qué SCRAP quieren trabajar?

Lo primero es preguntarse si el sistema con el que colaboran en la actualidad responde realmente a las necesidades de su actividad. Todas las organizaciones deben cumplir la legislación, pero no todos los SCRAP ofrecen el mismo nivel de especialización, la misma cercanía ni la misma capacidad para acompañar a las empresas en un proceso de mejora continua.

Yo recomendaría fijarse en cuestiones como la experiencia técnica, el conocimiento del sector, la capacidad de asesoramiento, la transparencia, la innovación, el compromiso con la reutilización y la puesta en marcha de proyectos que generen valor más allá del cumplimiento normativo.

También es importante comprobar si el sistema está preparado para anticiparse a los cambios que traerá la normativa europea. La economía circular evoluciona constantemente y las empresas necesitan aliados que no solo respondan a las nuevas obligaciones cuando ya están en vigor, sino que les ayuden a prepararse con tiempo. Elegir un SCRAP es una decisión estratégica y merece dedicarle la reflexión necesaria.

La directora general de IMPLICA estima que “la economía circular no puede construirse desde una única organización”...

La directora general de IMPLICA estima que “la economía circular no puede construirse desde una única organización”.

¿Qué ventajas diferenciales ofrece IMPLICA a las empresas que buscan ese acompañamiento?

Nuestro principal valor es que combinamos especialización, experiencia y una clara vocación de servicio. Somos un SCRAP dedicado exclusivamente a los envases industriales y comerciales, lo que nos permite conocer muy bien las necesidades específicas de este ámbito y ofrecer soluciones adaptadas a sectores muy diferentes.

Desde nuestro nacimiento hemos apostado por un modelo multimaterial y multisectorial que aprovecha las infraestructuras de gestión ya existentes, evitando duplicidades y favoreciendo una utilización más eficiente de los recursos.

Pero, además, creemos que nuestro verdadero elemento diferenciador es la manera en la que entendemos la relación con las empresas. Queremos estar cerca de ellas, escuchar sus necesidades y acompañarlas durante todo el proceso de adaptación a la responsabilidad ampliada del productor.

No nos limitamos a resolver consultas o gestionar obligaciones administrativas. Nuestro objetivo es ayudar a las organizaciones a incorporar la economía circular como una herramienta para mejorar su competitividad. Por eso impulsamos iniciativas como Punto Implícate, participamos activamente en los principales foros del sector y promovemos espacios de formación, información y colaboración que permitan a las empresas anticiparse a los cambios regulatorios.

El nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases va a marcar el futuro del sector durante los próximos años. ¿Cómo se prepara IMPLICA para ese escenario?

Con una idea muy clara: acompañar a las empresas en cada paso de esa transformación.

La normativa europea sitúa el foco en cuestiones como la reutilización, la trazabilidad, la calidad del reciclado, el contenido reciclado o la prevención en la generación de residuos. Todo ello exigirá nuevas formas de trabajar y una colaboración mucho más estrecha entre productores, gestores, recicladores y administraciones.

Desde IMPLICA queremos convertirnos en el punto de encuentro donde todo ese conocimiento pueda transformarse en soluciones concretas para las empresas. Seguiremos impulsando proyectos innovadores, fortaleciendo nuestra red de colaboradores y desarrollando herramientas que faciliten la adaptación al nuevo marco regulatorio. Nuestro compromiso consiste en ofrecer seguridad, cercanía y capacidad de anticipación para que ninguna empresa afronte sola este proceso de cambio.

Más de 1.800 empresas ya forman parte de IMPLICA, que ha firmado acuerdos con varias asociaciones sectoriales
Más de 1.800 empresas ya forman parte de IMPLICA, que ha firmado acuerdos con varias asociaciones sectoriales.

“Reutilizar no solo beneficia al medio ambiente; también ayuda a construir empresas más resilientes, más eficientes y con mayor capacidad para competir”, destaca La directora general de IMPLICA.

Más allá de la normativa, ¿qué papel puede desempeñar la economía circular en la competitividad de las empresas españolas?

Un papel absolutamente decisivo. Cada vez resulta más evidente que la sostenibilidad y la competitividad avanzan de la mano. Las empresas que optimizan el uso de los recursos, reducen residuos, incorporan criterios de circularidad y mejoran la gestión de sus envases no solo disminuyen su impacto ambiental. También incrementan su eficiencia, fortalecen su imagen ante clientes y administraciones y están mejor preparadas para responder a las exigencias de un mercado cada vez más comprometido con la sostenibilidad.

La economía circular ya no representa únicamente una ventaja reputacional. Se está convirtiendo en un auténtico factor de competitividad, de innovación y de generación de nuevas oportunidades de negocio. Y precisamente ahí es donde queremos seguir aportando valor desde IMPLICA.

Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas que todavía están valorando cómo afrontar esta nueva etapa?

Les diría que este es un momento apasionante para la industria. Estamos asistiendo a un cambio profundo en la forma de producir, consumir y gestionar los recursos, y los envases industriales y comerciales tienen un papel protagonista en esa transformación. Las empresas ya no necesitan limitarse a cumplir la legislación. Tienen la oportunidad de convertir esa obligación en una palanca para innovar, mejorar su eficiencia y reforzar su compromiso con la sostenibilidad.

En IMPLICA creemos firmemente que la economía circular solo puede construirse desde la colaboración, el conocimiento compartido y la confianza entre todos los agentes que forman parte de la cadena de valor. Ese ha sido nuestro propósito desde el primer día y seguirá guiando nuestro trabajo en los próximos años.

Queremos continuar siendo el aliado de las empresas que buscan algo más que un gestor de obligaciones. Aspiramos a ser un socio estratégico que les ayude a interpretar el nuevo marco regulatorio, a impulsar proyectos innovadores, a avanzar en la reutilización y a descubrir todas las oportunidades que ofrece una economía cada vez más circular. Porque cuando una empresa gestiona mejor sus envases no solo mejora sus resultados. También contribuye a conservar recursos, reducir emisiones y construir una industria más eficiente, más resiliente y preparada para los desafíos del futuro.

En definitiva, nuestro objetivo es seguir demostrando que la economía circular no es únicamente un destino, sino una forma diferente de hacer las cosas. Y queremos recorrer ese camino junto a las empresas, acompañándolas con soluciones, innovación y compromiso para que cada envase pueda convertirse en una nueva oportunidad para crear valor económico, ambiental y social.

“La economía circular empieza cuando dejamos de ver los envases como residuos y comenzamos a entenderlos como recursos”

“Cuando un envase puede reutilizarse de forma segura, eficiente y ambientalmente viable, estamos consiguiendo conservar durante más tiempo el valor de los materiales”

“No se trata únicamente de gestionar envases, sino de establecer una colaboración estable que permita a las empresas afrontar con éxito los retos ambientales y regulatorios de los próximos años”

“Las mejores iniciativas nacen cuando se escucha a quienes están sobre el terreno”

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