20 años impulsando la economía circular de los aceites usados
Este año celebramos el 20º aniversario de SIGAUS y el quinto de GENCI. Dos décadas trabajando para garantizar que el 100% del aceite usado se recoge y se aprovecha en nuestro país, y cinco años aplicando esa experiencia a los residuos de los envases comerciales e industriales, primero en Baleares y desde 2025 en toda España. En ambos sistemas compartimos un mismo objetivo: asegurar una gestión eficiente, universal y trazable de los residuos, contribuyendo de forma tangible al avance de la economía circular.
La economía circular ha dejado de ser un concepto teórico para convertirse en una prioridad compartida por empresas, administraciones y la sociedad en su conjunto. Hoy forma parte de estrategias corporativas, políticas públicas y agendas internacionales, impulsando un cambio real hacia modelos más sostenibles. En SIGAUS llevamos 20 años —desde antes de que la economía circular estuviera afianzada como concepto— demostrando que es posible transformar un residuo con un alto potencial contaminante en un recurso de valor.
Desde nuestros inicios, hemos trabajado con un objetivo claro: garantizar que cada gota de aceite usado sea recogida y tratada adecuadamente. Por las sustancias que se generan durante su uso, es uno de los residuos con mayor potencial contaminante. Sin embargo, bien tratado, se convierte en una materia prima de segunda generación, muy útil para sustituir a otra tan demandada -y tan cotizada- como el petróleo.
Para lograr este objetivo, nuestro modelo se sustenta en tres pilares fundamentales: trazabilidad, eficiencia y universalidad. Gracias a ellos, podemos dar servicio a todos los puntos generadores de aceite usado en nuestro país, independientemente de su tamaño o ubicación, desde grandes núcleos urbanos hasta la España despoblada, islas o zonas de montaña. Este enfoque asegura que ni una gota de aceite usado quede fuera del sistema.
El caso de éxito de SIGAUS responde a la aplicación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) en el ámbito de los aceites industriales: un modelo con el que llevamos dos décadas organizando y financiando la correcta gestión del aceite usado en nombre de más de 250 empresas adheridas, que representan cerca del 90% del mercado español de estos productos.
Objetivos cumplidos en 2025
Nuestros datos más recientes reflejan la solidez y eficacia de este modelo. En 2025, nuestras empresas adheridas comercializaron 302.217 toneladas de aceites industriales, lo que supone un incremento del 4,9% respecto al año anterior y el mayor crecimiento registrado tras la pandemia. El sector de la automoción concentró el 58% de estas ventas, confirmando su peso clave en el consumo del producto y, por tanto, en la generación del residuo.
Un año más, hemos logrado recoger y tratar el 100% del aceite industrial usado generado en nuestro país. En total, recogimos 153.993 toneladas brutas de residuo, procedentes de 65.846 puntos generadores, mediante 176.656 operaciones realizadas en 4.788 municipios.
Este servicio tan capilar es posible gracias a una amplia red que integra prácticamente a todos los gestores de aceites usados del país: 166 empresas y 204 instalaciones que garantizan la operativa en todas las fases del proceso, desde la recogida hasta el tratamiento final. Sin un sistema como SIGAUS, muchas de estas recogidas —especialmente aquellas donde hay que recorrer largas distancias para acopiar pequeñas cantidades de residuo— serían simplemente inviables.
Tras el proceso de tratamiento inicial para eliminar impurezas y sedimentos, se obtuvieron 137.557 toneladas netas de aceite usado, un 3,8% más que en 2024. De esta cantidad, el 73% se destinó a regeneración, superando en 8,7 puntos el objetivo legal. Este tratamiento, el más favorable desde el punto de vista ambiental, permite obtener bases lubricantes con las que se fabrican nuevos aceites, cerrando completamente el ciclo del producto.
“Gracias al tratamiento dado al aceite usado en 2025, se produjeron 62.000 t de nuevos lubricantes y 32.000 t de fuel”, remarca la directora de RR.II. y comunicación de SIGAUS y GENCI.
El potencial de este proceso es evidente: 3 litros de aceite usado pueden convertirse en 2 litros de nuevos lubricantes que, a su vez, pueden volver a regenerarse al final de su vida útil. Así, en 2025 se devolvieron al mercado más de 62.000 toneladas de lubricantes. El resto del residuo fue tratado para producir más de 32.000 toneladas de fuel BIA, un combustible utilizado en diferentes instalaciones industriales.
Los beneficios ambientales y económicos conseguidos gracias a la transformación del aceite usado son significativos. Gracias a estos tratamientos, el pasado año se evitó el consumo de 33 millones de barriles de petróleo —equivalentes a los que se hubieran necesitado para obtener los productos que se obtuvieron del residuo—y la emisión de más de 86.000 toneladas de CO2 ya que el proceso primario, a partir del petróleo, tiene una mayor demanda energética. Estas cifras reflejan que el proceso de transformación del aceite usado tiene una huella energética y climática significativamente menor que la producción a partir del petróleo.
La recopilación de toda esta información es posible gracias a nuestro Sistema de Información Tecnológico (SIT), que integra la documentación oficial aportada por las empresas gestoras y permite seguir el residuo desde su origen hasta su tratamiento final. Este control se plasma en nuestro Observatorio del Aceite Usado, una herramienta que combina los millones de datos que procesamos con la tecnología geoespacial más avanzada para visualizar, en tiempo real y con precisión, cómo se genera y gestiona el residuo en todo el territorio nacional.
GENCI: un modelo de éxito trasladado a los envases profesionales
Nuestra experiencia acumulada en SIGAUS nos ha permitido afrontar el desafío de la gestión de los envases comerciales e industriales a través de GENCI, el Sistema Colectivo de RAP para este tipo de envases que nació hace cinco años en respuesta a una ley balear pionera (Ley 8/2019), adelantada a la normativa nacional.
GENCI se nutre de la experiencia de SIGAUS, aprovechando que ambos residuos guardan importantes similitudes: tanto el aceite industrial usado como los residuos de envases comerciales e industriales se generan en entornos profesionales, muy heterogéneos y diseminados, se gestionan mayoritariamente mediante acuerdos privados entre los poseedores y los gestores, y su gestión se certifica con la misma documentación.
Hemos trasladado a GENCI un modelo eficiente, ágil y con plena seguridad jurídica, capaz de ofrecer una solución integral a las empresas. Y hemos mantenido un elemento clave: la universalidad del servicio para todos los actores que generan residuos de envases comerciales e industriales.
Y es que en el ámbito de los envases comerciales e industriales, al igual que ocurre con los aceites usados, unos pocos poseedores concentran grandes volúmenes de residuo. Sin embargo, miles de pequeños generadores también generan residuo y requieren un servicio. Limitarse a los grandes productores permitiría cumplir los objetivos legales de forma sencilla, pero dejaría fuera a una parte significativa del tejido económico que genera estos residuos.
Nuestro modelo apuesta precisamente porque eso no ocurra, por garantizar que todos los generadores, grandes y pequeños, tengan asegurada la gestión. Evidentemente, no es el camino más fácil. Supone un desafío logístico y económico. Pero es el modelo que llevamos 20 años aplicando en SIGAUS —y casi cinco en GENCI— y hemos aprendido que es la mejor forma de asegurar una gestión global. En definitiva, la mejor manera de materializar una responsabilidad que, por encima de lo contable, es sobre todo ambiental.











































