El Parlamento Europeo vota leyes clave sobre residuos y vehículos, "pero no ofrece soluciones reales"
Mientras la Comisión Europea prepara una nueva Ley de Economía Circular, en medio de una amplia campaña de desregulación y en un contexto de agravamiento de la crisis de residuos, la respuesta ambigua del Parlamento hoy no es suficiente para tomar las medidas necesarias, advierte la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB) en una nota de prensa.
En cuanto a la huella medioambiental de los vehículos, EEB afirma que “el progreso se estanca por la presión de la industria”, puesto que el Parlamento Europeo votó la revisión y fusión de la “obsoleta Directiva sobre vehículos al final de su vida útil y la Directiva sobre homologación de tipo 3R en un nuevo Reglamento sobre requisitos de circularidad en el diseño de vehículos y la gestión de vehículos al final de su vida útil.
“Cediendo a la presión de la industria automovilística, los miembros del Parlamento Europeo debilitaron la propuesta de la Comisión, cuyo objetivo era impulsar la circularidad en el sector y reducir el impacto medioambiental del diseño, la producción, el uso y el tratamiento al final de la vida útil de los vehículos” denuncia la Oficina Europea de Medio Ambiente.
Más concretamente, Estrasburgo “no ha abordado el uso insostenible de materiales, ignorando la necesidad de reducir el número y el tamaño de los vehículos, se ha priorizado al reciclaje en lugar de a estrategias más eficaces, como la durabilidad, la reutilización y la reparación”. Además, “no se ha exigido a los fabricantes que rindan cuentas por los vehículos usados exportados a países no pertenecientes a la UE”, enumera la EEB.
“Los legisladores de la UE siguen ignorando el problema fundamental: el tamaño y el número cada vez mayores de los automóviles están aumentando el uso de materiales y el impacto medioambiental. Si no se aborda esta tendencia y se exige a los fabricantes que diseñen vehículos duraderos y reparables desde el principio, el reglamento no situará al sector en una senda verdaderamente sostenible”, declara Fynn Hauschke, responsable sénior de políticas de economía circular y residuos de la EEB. En la nota de prensa se señala que a partir de ahora se iniciarán las negociaciones entre el Parlamento y los Estados miembros para ultimar el Reglamento.
Residuos alimentarios y textiles: avances con importantes lagunas
El Parlamento también respaldó el acuerdo sobre la revisión específica de la Directiva marco sobre residuos, que establece objetivos de la UE para reducir los residuos alimentarios para 2030 e introduce nuevas medidas para hacer frente al aumento de los residuos textiles. Por primera vez, “la UE tendrá objetivos vinculantes de reducción de residuos alimentarios: -10% para la transformación y la fabricación -30% per cápita para el comercio minorista, los restaurantes, los servicios de restauración y los hogares”.
“Acogemos con satisfacción los objetivos vinculantes en materia de prevención de residuos, especialmente en lo que respecta a los residuos alimentarios, pero el texto final no cumple el compromiso de la UE de reducir a la mitad los residuos alimentarios en toda la cadena de suministro. Al conformarse con menos, el Parlamento ignora la magnitud de la crisis, pierde una oportunidad crucial para reducir las emisiones y pone aún más en peligro la seguridad alimentaria y la naturaleza”, destaca Hauschke.
En cuanto a los residuos textiles, la Directiva introduce sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) para que las marcas sean más responsables de los residuos que generan. Para mayo de 2028, los Estados miembros deben establecer estos sistemas, que exigen a los productores que cubran los costes de recogida y clasificación de los textiles postconsumo, así como las actividades relacionadas con la reutilización, la reparación y el reciclado.
Sin embargo, la EEB advierte de que “el largo plazo retrasará el apoyo que necesitan urgentemente los municipios y el sector de segunda mano, y pide a los Estados miembros que no pospongan la puesta en marcha de los sistemas”.
“Necesitamos programas ambiciosos de EPR para los textiles que proporcionen a los municipios y al sector de segunda mano el apoyo financiero que necesitan para hacer frente al creciente volumen de ropa desechada. La EPR también debe proporcionar apoyo a países como Ghana y Kenia, que se ven muy afectados por las exportaciones de ropa desechada de la UE”, declaró Emily Macintosh, responsable sénior de políticas textiles de la EEB.
“Es hora de que los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (EPR) aborden de frente la sobreproducción, penalizando a las empresas por las prácticas comerciales perjudiciales que generan tantos residuos en primer lugar”, añadió Macintosh. Una vez que entre en vigor la Directiva marco revisada sobre residuos, los Estados miembros dispondrán de veinte meses para transponerla a la legislación nacional.






















