La Xunta adjudica la construcción y gestión de la primera planta pública de clasificación de residuos textiles de Galicia
La Xunta anunció el 2 de mayo que ha adjudicado el contrato para las obras de construcción y futura gestión integral de la que será la primera planta pública de clasificación de residuos textiles de Galicia, por un importe de 22.480.815 euros (IVA incluido). La futura instalación, que se ubicará en el complejo medioambiental de Cerceda de la empresa pública Sogama, ocupará una superficie de 8.000 m2 y tendrá una capacidad inicial de 3.000 toneladas al año, aunque podrá tratar hasta 24.000 toneladas/año.
“Considerada una iniciativa tractora e integradora, la nueva planta de clasificación textil dará respuesta a las exigencias marcadas en la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular Estatal, que obliga a los municipios a recoger separadamente los residuos textiles desde el 1 de enero de este año y a las empresas del sector a incorporar un porcentaje de fibra reciclada a sus productos”, prosiguen las mismas fuentes.
Además, la futura infraestructura “permitirá atender las necesidades de la sociedad en su conjunto, ya que, hoy en día, el 90% de los residuos textiles —que siguen creciendo exponencialmente debido al consumo de moda rápida— acaban en vertederos. y contribuirá también a lograr los objetivos de descarbonización de Galicia, teniendo en cuenta que, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, las compras de ropa y productos textiles en la Unión Europea generaron alrededor de 270 kilos de emisiones de CO2 por persona en 2020”.
Un edificio que debe incorporar requisitos de sostenibilidad
En cualquier caso, el propio edificio debe cumplir diferentes criterios de sostenibilidad como el uso de materiales reciclados, duraderos y de fácil mantenimiento; soluciones de ahorro energético, priorizando la luz natural; mejoras vinculadas al ahorro en el consumo de agua; y análisis del ciclo de vida del edificio, es decir, el impacto que tendrán los materiales utilizados, tanto en la fase de construcción como en la de explotación y demolición.
Tras la adjudicación y con base en el proyecto básico, el adjudicatario deberá ser responsable de redactar los proyectos, informes y estudios necesarios para obtener y agilizar las licencias y autorizaciones administrativas correspondientes, teniendo en cuenta que la instalación deberá estar finalizada en el segundo trimestre de 2026.
Herramientas con IA
Una vez recibidos los textiles en las instalaciones, se someterán a una preclasificación con el fin de separar aquellas piezas que estén en buenas condiciones para su reutilización. Los restantes pasarán por un proceso de clasificación con inteligencia artificial mediante el cual se segregan los textiles por composición y colores. A continuación, se separarán los elementos y accesorios inadecuados como botones, cremalleras, etc.
Los tejidos resultantes serán prensados y enviados a centros de reciclaje para ser transformados en fibra textil reciclada, aunque también se pueden contemplar otros usos, como productos aislantes.
Además, aquellos textiles que por sus características no puedan ser reutilizados o reciclados, "serán recuperados energéticamente, evitando que acaben enterrados en vertedero, la peor opción desde el punto de vista de la jerarquía de residuos por su negativo impacto ambiental y sobre la salud", concluyen las mismas fuentes.







