STADLER desarrolla para IGERS una planta que transforma residuos textiles en fibras para fabricar hilo
STADLER Group, empresa alemana especializada en el diseño, la producción y el montaje de plantas de clasificación llave en mano, ha colaborado con IGERS s.r.l. en el desarrollo de su nueva instalación de reciclaje textil en San Pietro Mosezzo, en la región italiana del Piamonte. Su participación abarcó desde las primeras conversaciones sobre los requisitos del proceso hasta el diseño de una distribución adaptada al edificio existente, la integración de los principales equipos de tratamiento y el suministro de una línea de clasificación completamente automatizada.
La instalación, inaugurada el 21 de septiembre, es la primera de Italia que integra todas las fases del tratamiento de reciclaje textil para producir escamas de plástico y material desfibrado de alta calidad a partir de residuos textiles posconsumo y posindustriales. El proceso incorpora trazabilidad durante todas sus etapas. La planta tiene una capacidad de 4 toneladas por hora y está autorizada para procesar hasta 19.200 toneladas de residuos textiles al año. La inversión total ronda los 8 millones de euros, de los que 1,3 millones proceden de la cofinanciación del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) italiano.
La instalación responde a la necesidad de desarrollar soluciones industriales capaces de clasificar y preparar residuos textiles para su reciclaje de alta calidad. Los nuevos requisitos de recogida selectiva de estos residuos y de responsabilidad ampliada del productor (RAP) incrementan la importancia de disponer de infraestructuras que permitan recuperar materiales con características adecuadas para su reutilización industrial.
El proyecto se basa en un proceso integral patentado en Italia por IGERS, que comprende el almacenamiento intermedio, la higienización, la clasificación, el desfibrado y la obtención del producto final. Los residuos textiles presentan una elevada heterogeneidad por la combinación de fibras, materiales compuestos, accesorios, contaminantes y calidades diferentes. A ello se suma la necesidad de conocer cómo se separan los materiales y cuál es su destino final.
El consejero delegado de IGERS, Gian Luca Miceli, destacó que “el valor diferencial de nuestro proceso reside en la integración de la separación de impurezas, la clasificación de materiales mediante tecnología, la regeneración mecánica y la trazabilidad digital”. Según explicó, estas etapas forman parte de un único sistema para tomar decisiones más precisas sobre el destino de cada flujo de material.
Ingeniería adaptada a las particularidades del residuo textil
El reciclaje textil plantea dificultades específicas de manipulación: los materiales son blandos y flexibles, presentan formas y tamaños muy distintos y pueden doblarse, superponerse o enredarse. Para definir una solución industrial adecuada, STADLER realizó numerosas pruebas en su Centro de Pruebas, mientras que IGERS desarrolló ensayos propios y aportó su experiencia práctica en el tratamiento de estos residuos.
Los resultados permitieron determinar las configuraciones de alimentación, dosificación, transporte y distribución más adecuadas. También se estudiaron específicamente la ubicación de las unidades de dosificación y el diseño de las tolvas de distribución. El jefe de Proyecto de STADLER, Matteo Zaninelli, señaló que estos aspectos influyen en la estabilidad del flujo de material y, por tanto, en el rendimiento del proceso de clasificación.
El proyecto exigió coordinar a los distintos proveedores y armonizar los equipos existentes. STADLER aportó su experiencia en ingeniería de plantas, manipulación de materiales e integración de sistemas, mientras que IGERS contribuyó con sus conocimientos del reciclaje textil y de las características de las fracciones que necesitaba obtener.
Miceli explicó que la elección de STADLER respondió a su experiencia internacional y a su capacidad para transformar requisitos complejos en una solución de ingeniería fiable. También destacó la importancia de la coordinación, la capacidad de respuesta y la gestión de las interfaces entre los equipos.
Dos clasificadores ópticos NIR y 16 cintas transportadoras
La línea suministrada por STADLER consta de dos unidades de dosificación, dos clasificadores ópticos NIR de TOMRA y 16 cintas transportadoras. Su función es preparar los residuos textiles para las etapas posteriores, manteniendo un flujo continuo y homogéneo que favorezca la estabilidad del proceso y la calidad de las fracciones obtenidas.
En la primera fase, el primer clasificador NIR separa los textiles de composición pura, como el algodón 100% o la lana 100%, de los tejidos mezclados y las impurezas. Las fracciones puras de mayor valor se almacenan en un depósito intermedio. El segundo clasificador separa los textiles mezclados de los materiales no conformes y los contaminantes, entre ellos fragmentos de perchas y piezas de cuero.
En una segunda etapa, el material almacenado vuelve a circular por los mismos equipos de clasificación, configurados para separar los textiles según el tipo de fibra. Este sistema permite recuperar diferentes fracciones y dirigirlas hacia tratamientos posteriores específicos.
La instalación se diseñó para admitir distintos flujos de entrada y capacidades de procesamiento, así como para ofrecer flexibilidad en el destino de cada fracción. El material puede dirigirse a una prensa, a distintos contenedores de almacenamiento, a un depósito intermedio para su recirculación o al proceso de apertura de fibras.
La línea está totalmente automatizada y requiere un responsable de planta para ponerla en marcha, detenerla y ajustar la configuración de los clasificadores NIR cuando sea necesario. Según Zaninelli, esta flexibilidad permite adaptar la instalación a distintos materiales y estrategias de clasificación en un mercado en evolución.
IGERS prevé desarrollar nuevos centros de reciclaje
IGERS pretende consolidar la planta de San Pietro Mosezzo como una plataforma industrial y tecnológica de referencia y contempla desarrollar progresivamente otros centros de reciclaje, en función de la disponibilidad de residuos, las necesidades regionales y la demanda de materiales recuperados de alta calidad.
Para STADLER, el proyecto amplía su experiencia en soluciones integradas de clasificación y reciclaje textil. Zaninelli subrayó que estas instalaciones requieren combinar maquinaria, conocimientos especializados de ingeniería e integración de tecnologías para responder a flujos de materiales complejos y variables.
La compañía considera que la clasificación deberá evolucionar al mismo ritmo que los procesos de reciclaje a los que suministra materia prima. El objetivo, según Zaninelli, es proporcionar a las etapas posteriores el material adecuado, con la calidad requerida y de manera constante.










































