Navarra aprueba un decreto para regular los residuos sanitarios
El texto responde asimismo a la necesidad de “regular y ordenar, de forma clara y uniforme, el papel de todos los agentes que operan con residuos sanitarios”, categorizados en “productores, transportistas y gestores de los elementos”, señalaron en una nota de prensa fuentes del Ejecutivo foral. Entre las principales novedades del decreto se encuentra la inclusión de nuevos residuos, aspecto que “amplía de 3 a 5 la clasificación en función de su peligrosidad”, así como la aparición de “nuevas actividades generadores de residuos, como son los servicios estéticos y laboratorios avanzados”.
Igualmente se modifica el planteamiento inicial, “antes centrado únicamente en la eliminación”, para dar paso a “la nueva jerarquía de gestión de residuos” basada en la “prevención (reducción), reutilización, reciclaje, valoración y eliminación”. Aunque en este sector las medidas están enfocadas “a una eliminación segura más que a la economía circular”, el texto “sí contempla, por ejemplo, la reutilización de envases de determinados residuos”.
Estructura y categorización de los desechos
El decreto se estructura en cinco capítulos: el primero clasifica los residuos, el segundo se centra en “la gestión intracentro y extracentro”, el cuarto ordena “la actuación de los intervinientes” y el quinto acoge “el régimen sancionador”. La categorización queda distribuida en cinco grupos: el 'Grupo I', compuesto por “residuos asimilables a los urbanos, generados por actividad ajena a la sanitaria”; el 'Grupo II', de “residuos no específicos con bajo riesgo infeccioso: material de curas, escayolas, guantes, mascarillas”; el 'Grupo III', de “residuos infecciosos: cultivos, agujas y residuos punzantes, líquidos corporales, sangre, o residuos de animales infecciosos”; el 'Grupo IV', que abarca “residuos de medicamentos peligrosos (citotóxicos y citostáticos empleados en quimioterapia.)”; y el 'Grupo V', relativo a “residuos sanitarios de naturaleza química”.
La disposición “obliga a identificar y separar los residuos sanitarios desde su generación”, establece las características de “envases y las etiquetas en función de su peligrosidad” y fija “las condiciones de ventilación, acceso e higiene que deben cumplir los lugares de almacenamiento en los centros”, además de regular “la recogida, transporte y tratamiento fuera de los centros productores”.
Volumen y procedencia de la basura sanitaria
Navarra genera “2.203 toneladas de desperdicios sanitarios” al año, lo que representa “un 0,08% del total de basura”. De esta cifra, “el 76% no son peligrosos y se pueden asimilar a los domésticos (grupos I y II)”, mientras que “el 24% restante sí son peligrosos (grupos III, IV y V)”. En cuanto a la procedencia, “un 83% de los cuales se generan en centros hospitalarios o de atención sanitaria”, un “15% procede de centros de educación (universidades) y centros de investigación sanitaria”, un “2% procede del sector farmacéutico” y un “0,2% responde a clínicas veterinarias, dentales, de estética, de fisioterapia, podología, farmacias, explotaciones ganaderas o empresas con servicios sanitarios propios”.
Desde 2014, cuando “se comenzó a contabilizar este flujo”, el volumen registró “un alza, que tuvo su pico en 2018 (2.691 tn)”, derivando tras el periodo covid en un descenso continuado. En la actualidad, “prácticamente, el 100% de estos desechos se elimina”. La fracción no peligrosa, equivalente al “76% (1.614 tn), se depositan en los vertederos navarros”, mientras que “fuera de Navarra, se traslada el 24% restante para su eliminación mediante tratamiento fisicoquímico”.












































