Entrevista a Pilar Arrayás, directora general de Cartón Circular
¿Qué supone el inicio en la aplicación del Reglamento Europeo de Envases para las empresas?
El Reglamento Europeo marca el inicio de una nueva etapa para el sector de los envases. Ya no basta con gestionar correctamente el residuo cuando termina la vida útil del envase; ahora la sostenibilidad es un aspecto determinante en la fase de diseño. Las empresas deberán incorporar criterios para que los envases sean más sostenibles en todo su ciclo de vida y además demostrar que los cumplen. Con esta visión, toda la cadena de valor del envase está involucrada en poner en el mercado envases circulares.
Además, el Reglamento introduce un marco mucho más armonizado para toda la Unión Europea, aunque todavía queda un importante desarrollo mediante actos delegados y de ejecución que concretarán muchos aspectos técnicos.
El Reglamento Europeo sitúa a los fabricantes de envases en el centro de la transición hacia una economía circular. ¿Qué papel van a desempeñar y cómo deben prepararse para este nuevo escenario?
Sin duda, los fabricantes van a ser uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa. El Reglamento Europeo traslada una parte muy importante de las nuevas obligaciones hacia quienes diseñan y fabrican los envases, ya que las decisiones que se toman en esa fase condicionan el comportamiento ambiental del envase durante todo su ciclo de vida.
Por eso creemos que los fabricantes dejan de ser únicamente proveedores para convertirse en actores estratégicos de la economía circular. Además, Cartón Circular cuenta entre sus adheridos con los principales fabricantes de envases vacíos de nuestro mercado que garantizan a sus clientes un envase seguro, eficiente y que cumple con todas las obligaciones de la normativa.
El futuro de los envases empieza precisamente en el diseño. Para ayudar en este aspecto, desde Cartón Circular pusimos en marcha el PIC 2025-2029, el Plan Empresarial Colectivo de Prevención y Ecodiseño de Envases que nació precisamente con el objetivo de acompañar a las empresas en este proceso de cambio, a través de una herramienta colectiva que facilita el cumplimiento normativo y permite compartir esfuerzos en materia de prevención y ecodiseño.
Se trata de un plan vivo y en constante evolución, que impulsa acciones como la reducción de residuos, la mejora de la reciclabilidad y el uso de material reciclado para que las empresas participantes avancen en sus estrategias de sostenibilidad.
Es el momento de revisar materiales, formatos, procesos de fabricación y criterios de diseño para adaptarlos a las nuevas exigencias. Las empresas que comiencen ahora este proceso estarán mucho mejor posicionadas para afrontar los próximos desarrollos normativos y convertir la situación en una oportunidad para innovar y ganar competitividad.
Además de la normativa europea, España trabaja en la modificación de la Ley de residuos y en un nuevo Real Decreto de envases. ¿Qué necesitan hoy las empresas para afrontar esta transición con garantías?
Estamos viviendo un momento especialmente intenso desde el punto de vista regulatorio. A la aplicación del Reglamento Europeo se suma la futura modificación de la Ley 7/2022 y el desarrollo de un nuevo Real Decreto de envases que adaptará la normativa española al nuevo marco europeo.
Es lógico que miremos al futuro próximo con incertidumbre porque todavía quedan aspectos por concretar. Precisamente por eso resulta fundamental hacer un esfuerzo permanente en formar, acompañar, explicar las novedades y ofrecer soluciones que permitan a las empresas operar en un clima de cierta seguridad.
Nuestro papel como SCRAP no consiste únicamente en gestionar obligaciones administrativas, sino también en ayudar a interpretar la normativa y facilitar su aplicación práctica.
En este contexto, ¿cómo está evolucionando el papel de los SCRAP y qué diferencia aporta el modelo de Cartón Circular?
La entrada en vigor del Reglamento Europeo de Envases supone también una evolución en el papel de los SCRAP. Ya no se trata únicamente de garantizar el cumplimiento de las obligaciones derivadas de la Responsabilidad Ampliada del Productor, sino de acompañar a las empresas en un entorno regulatorio mucho más complejo.
En Cartón Circular llevamos trabajando en esa dirección desde nuestros inicios. Nacimos impulsados por la cadena de valor del papel y el cartón para dar respuesta a las necesidades reales de la industria y, desde entonces, hemos evolucionado hasta ofrecer soluciones para envases industriales de cualquier material. Ese origen nos permite conocer cómo trabajan las empresas y diseñar un modelo adaptado a su realidad operativa.
Además, el nuevo Reglamento sitúa a los fabricantes de envases en el centro de la transición hacia una economía circular. El futuro de los envases se decide en la fase de diseño y serán quienes los diseñan y fabrican quienes deban responder a nuevos requisitos relacionados con la reciclabilidad o la reutilización.
Por eso queremos ser el SCRAP de los fabricantes. El futuro de los envases se decide en la fase de diseño y nuestro objetivo es acompañar a quienes los diseñan y fabrican para que puedan responder a las nuevas exigencias del Reglamento Europeo. Queremos ayudarles a convertir las nuevas obligaciones en una oportunidad para innovar, desarrollar envases cada vez más circulares y ganar competitividad.
Todo ello sin renunciar a los principios que siempre han definido nuestro modelo: eficiencia, transparencia y respeto por los sistemas de gestión que ya funcionan. Defendemos que la trazabilidad debe construirse desde el poseedor final, tal y como establece la normativa, y que los incentivos deben alinearse con las obligaciones legales para mejorar la calidad de la gestión y del reciclado, evitando distorsiones en el mercado.
Nuestro objetivo es que las empresas cumplan la normativa con seguridad jurídica, sin añadir cargas administrativas innecesarias y con el respaldo de un SCRAP que entiende la realidad de la industria.
Uno de los temas que más protagonismo está adquiriendo en la conversación sobre envases es la ecomodulación. ¿En qué consiste y cree puede convertirse en un motor de innovación?
La ecomodulación es probablemente una de las herramientas más potentes que incorpora el nuevo modelo europeo. Consiste en adaptar la contribución económica de los productores a las características ambientales de los envases que ponen en el mercado. Es decir, los envases mejor diseñados desde el punto de vista ambiental deberán tener una contribución más favorable que aquellos que presenten mayores dificultades para su reutilización o reciclado.
De esta forma, la tarifa deja de ser únicamente un mecanismo financiero y se convierte en un incentivo para mejorar el diseño de los envases.
Estamos convencidos de que la ecomodulación va a ser un motor de innovación porque cuando una empresa sabe que un envase es más reciclable, reutilizable o con mayor contenido de material reciclado tendrá una mejor consideración dentro del sistema, se genera un incentivo para innovar.
La trazabilidad sigue siendo uno de los grandes retos de la RAP. ¿Cómo debe abordarse?
La trazabilidad constituye la base de todo el sistema. La normativa exige que la información sea fiable, verificable y auditable. Para conseguirlo es imprescindible que los datos procedan de quien realmente tiene la responsabilidad sobre la gestión del residuo. Por eso desde Cartón Circular seguimos defendiendo que el poseedor final ocupa una posición central en el modelo. Es quien genera el residuo, quien garantiza su correcta gestión y quien dispone de la información necesaria para asegurar una trazabilidad real.
La colaboración con los gestores es fundamental, pero creemos la responsabilidad y los incentivos asociados a la trazabilidad deben mantenerse alineados con lo que establece la normativa.
La colaboración con los gestores es fundamental, pero creemos la responsabilidad y los incentivos asociados a la trazabilidad deben mantenerse alineados con lo que establece la normativa
El Reglamento Europeo traslada una parte muy importante de las nuevas obligaciones hacia quienes diseñan y fabrican los envases, ya que las decisiones que se toman en esa fase condicionan el comportamiento ambiental del envase durante todo su ciclo de vida.










































