Las empresas deberán certificar la sostenibilidad de sus envases a partir del 12 de agosto
La obligación, que se aplicará por tipo de envase, fue analizada en el webinar 'Reglamento europeo de envases (PPWR): cómo adaptarse a los requisitos de sostenibilidad y plasmarlos en la Declaración de Conformidad', organizado por Ainia el 18 de mayo en València. La sesión fue impartida por Leonor Pascual, especialista en materiales y tecnologías de envasado de Ainia.
Una declaración por cada formato de envase
La Declaración UE de Conformidad será una autodeclaración legalmente vinculante mediante la cual el fabricante confirmará que un envase específico cumple los requisitos de sostenibilidad establecidos en el PPWR. Una empresa con 50 formatos de envase necesitará 50 declaraciones de conformidad, cada una respaldada por su documentación técnica correspondiente. Aunque los proveedores no tienen la responsabilidad legal directa de cumplir el reglamento, sí deberán facilitar a sus clientes la información necesaria para demostrar la conformidad de sus envases y materiales.
La especialista en materiales y tecnologías de envasado de Ainia, Leonor Pascual, señaló que “el PPWR supone un cambio importante para la industria del envase, porque convierte la sostenibilidad en una obligación técnica y documental. Las empresas no solo deberán diseñar envases más sostenibles, sino también demostrarlo con información trazable, actualizada y específica para cada tipo de envase”.
PFAS y reciclabilidad, los grandes retos técnicos
El reglamento incorpora requisitos de sostenibilidad que van más allá de la reciclabilidad. A partir de 2030, la Declaración UE de Conformidad deberá recoger aspectos relacionados con sustancias presentes en los envases, contenido mínimo reciclado en envases de plástico, materias primas de origen biológico, compostabilidad, reducción al mínimo de los envases, reutilización y etiquetado.
El control de PFAS en envases alimentarios fue uno de los temas más destacados de la sesión. El reglamento establece límites máximos de 25 ppb para PFAS individuales, 250 ppb para la suma de PFAS y 50 ppm para flúor total. La responsable de Laboratorio de materiales en contacto con alimentos de Ainia, Carmen Calatayud, explicó que este control supone un reto técnico para la industria, ya que los PFAS no son una única sustancia, sino un amplio grupo de compuestos, algunos no completamente identificados o de difícil detección, para los que no existe un único método analítico capaz de medirlos todos.
Herramientas de verificación y preparación anticipada
La sesión abordó también la necesidad de evaluar la reciclabilidad de los envases y de contar con herramientas de verificación y certificación, con referencias como Recyclass, la norma UNE-EN 13430 y las nuevas normas europeas EN 18120. El webinar estuvo dirigido a responsables de calidad y regulación, fabricantes de materiales y envases alimentarios, empresas alimentarias y departamentos de I+D.
El encuentro puso de relieve la importancia de que las empresas del sector del packaging preparen con antelación su adaptación al nuevo marco regulatorio europeo, tanto desde el punto de vista técnico como analítico y documental.











































