Entrevista a Óscar Hernández, director general de Anarpla
La sostenibilidad del plástico y su encaje real en un modelo de economía circular centraron la mesa redonda organizada por Plásticos Universales e Interempresas Media y patrocinada por Equiplast y Fira de Barcelona el pasado 2 de julio en Barcelona. El encuentro, enmarcado en los preparativos de Equiplast 2026, reunió a actores clave de toda la cadena de valor y puso de manifiesto la necesidad de una transformación estructural del sistema de reciclaje. En este contexto, Óscar Hernández, director general de Anarpla, analizó los principales retos del sector y las palancas necesarias para avanzar hacia una economía circular del plástico efectiva.
¿Cuál es el mayor cuello de botella en la cadena del reciclaje plástico hoy en día: la recogida, la separación o la calidad del material?
Es una combinación de varios factores. Existe una falta de residuo disponible para el reciclado, lo que incrementa el precio de los residuos y nos hace menos competitivos. Es necesario impulsar las recogidas selectivas y la clasificación de los residuos plásticos antes de su vertido o incineración.
¿La demanda de material reciclado también influye en esa falta de residuo?
¿Cómo afecta el diseño de los productos plásticos actuales a su reciclabilidad?
El diseño para el reciclado es un factor determinante y aquí no vale engañarnos. Si el reciclado químico es un complemento al reciclado mecánico, no parece lógico reducir los requisitos de ecodiseño considerando una tecnología que, en teoría, es complementaria.
¿Existe el riesgo de retroceder en los avances logrados en ecodiseño?
Sin duda. Teniendo en cuenta los grandes avances que se han logrado en aspectos como colores o estructuras monocapa, sería un riesgo dar un paso atrás. Como mejora, es fundamental incorporar, consultar y trabajar con los recicladores, que son quienes después tienen que procesar el material.
¿Cuál es el potencial real del reciclado posconsumo en España frente a otros países europeos?
España es líder europeo en capacidad de reciclado de plásticos. Con una capacidad de reciclado de residuos plásticos posconsumo de 2,2 millones de toneladas, ningún ciudadano europeo tiene tanta capacidad de reciclado disponible como un ciudadano español.
¿A qué se debe esta posición de liderazgo?
No es una cuestión de casualidad. España se ha acostumbrado a reciclar todo tipo de residuos plásticos, incluso aquellos que tradicionalmente se han considerado difíciles de reciclar. Contamos con plantas de reciclaje de residuos plásticos flexibles y estamos reciclando plásticos procedentes de otros países europeos donde no se reciclan.
Sin embargo, esa capacidad no se está aprovechando al máximo. ¿Por qué?
Actualmente trabajamos por debajo del 70% de la capacidad instalada, lo que significa que existe un 30% de capacidad sobrante. Esto no es estático: si aumenta la oferta de residuos, esa capacidad se activará.
¿Qué papel juega la trazabilidad en este contexto?
En España la trazabilidad no es un reto. El problema es competir con importaciones cuya trazabilidad es poco transparente y la dificultad para verificarla.
¿Y en cuanto a la calidad del material reciclado?
Existe la calidad que demanda la industria. Es decir, puede que te guste un Ferrari, pero racionalmente no lo necesites y te baste con otro vehículo que cubra tus necesidades al precio que estás dispuesto a pagar.
Por supuesto, hay margen de mejora en recogida selectiva, ecodiseño o aplicación de inteligencia artificial, y todo ello contribuirá a mejorar la calidad.
¿Qué necesita el sector para acelerar la modernización tecnológica de la industria recicladora?
¿Qué otros factores pueden facilitar esa modernización?
¿Existen hoy incentivos suficientes para aumentar las tasas de reciclaje?
¿Por qué sigue siendo más atractivo el plástico virgen en muchos casos?
¿Qué reformas serían necesarias para cambiar esta situación?
Desde nuestra posición, consideramos necesarias varias reformas:
Impulsar la demanda de plástico reciclado mediante contenido reciclado obligatorio en sectores más allá de los envases o la automoción, como la construcción o la agricultura; incentivos fiscales, por ejemplo un IVA reducido para productos que incorporen material reciclado; y una activación decidida de la compra pública verde, para que las administraciones lideren con el ejemplo.
Combatir la competencia desleal de productos importados que no cumplen los mismos estándares ambientales, mediante códigos aduaneros específicos para plásticos reciclados, certificaciones armonizadas obligatorias a nivel europeo y la aplicación de cláusulas espejo, con las mismas condiciones que se exigen a los productos europeos.
Mejorar la oferta de residuos reciclables a través de recogidas selectivas más eficaces, la modernización de los sistemas de clasificación, la prohibición del vertido o la incineración de materiales reciclables y el fomento del ecodiseño para que los productos sean reciclables desde su concepción.
En resumen, sin incentivos claros y reglas de juego justas, el sector no podrá alcanzar su verdadero potencial. Pero si se implementan estas reformas, España tiene la oportunidad de consolidarse como líder europeo en reciclaje de plásticos.
¿Cómo definiría un caso de éxito en economía circular del plástico a medio plazo?
¿Quién debe liderar esta transformación hacia una economía circular real?
¿Qué papel corresponde al ciudadano?
¿Y la industria y la administración?
La industria tiene claro que debe ser lo más competitiva posible dentro de las reglas de juego existentes, lo cual no es sencillo. Desde la posición de los recicladores, debemos acompañar con nuestro conocimiento para que esas reglas permitan una economía circular del plástico real, sin distorsiones ni greenwashing.
La administración es quien marca las reglas de juego. Como decía recientemente Marta Gómez, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Miterd, ‘no da igual hacer las cosas mal, tampoco a nivel económico’. Es necesario hacer económicamente sostenible la economía circular, y para ello existen muchas palancas: la compra pública verde, los beneficios fiscales, el contenido reciclado obligatorio o incluso la participación en el mercado de créditos de carbono. Cabe recordar que el sector en España ha evitado más de dos millones de toneladas de emisiones de CO2 por la sustitución de materia prima virgen, lo que equivale a las emisiones medias anuales de 1.400.000 vehículos.
Además, hay muchos más agentes implicados: los medios de comunicación y los periodistas, que cumplen una función indispensable de conexión entre actores; los centros de innovación; los proveedores de maquinaria.
En definitiva, todos somos cooperadores necesarios. Solo hay que entender hasta dónde y cómo debemos cooperar.
¿Es realista pensar en un plástico totalmente circular en 2040?
Lo que necesitamos es trabajo en equipo y reglas claras que no generen distorsiones perjudicando a un material, a un país o a una tecnología de reciclado.






















