Entrevista a Katja Scharpwinke, miembro del Consejo de Dirección de BASF, exvicepresidenta de CEFIC y ponente principal en la Gala Dinner de Expoquimia
Europa se enfrenta a una doble exigencia: avanzar en sus objetivos climáticos sin perder competitividad industrial en un entorno global cada vez más exigente. Sobre este complejo equilibrio reflexiona Katja Scharpwinkel, miembro del Consejo de Dirección de BASF y ex vicepresidenta del Consejo Europeo de la Industria Química (CEFIC), que será la ponente invitada en la Gala Dinner de Expoquimia el próximo 3 de junio. Desde Ludwigshafen, donde dirige el mayor complejo industrial del grupo y lidera áreas clave como la gestión de los sites europeos y la transformación industrial, analiza un momento decisivo para el futuro de la química en Europa. Hablamos con ella a pocos días del inicio de Expoquimia.
¿Cómo describiría la situación actual de la industria química europea en términos de competitividad, inversión y regulación, en el contexto de los retos geopolíticos actuales?
En términos generales, el sector químico europeo soporta una presión muy elevada. A pesar de las múltiples iniciativas en marcha, sigue faltando una visión global que permita recuperar una senda clara de crecimiento. Europa avanza con demasiada lentitud y de forma poco coordinada a la hora de aplicar las soluciones ambiciosas que exige uno de los momentos más decisivos de las últimas décadas.
¿Cómo se está traduciendo esta situación?
¿Qué nos dicen realmente estos datos?
Si tuviera que señalar un ámbito de su sector en el que Europa sea (todavía) competitiva, ¿cuál sería?
En términos generales, la competitividad dentro de la industria química tiende a aumentar a medida que se avanza en la cadena de valor. Esto se debe a que la proporción y la relevancia de los costes energéticos y de materias primas disminuyen, mientras gana peso la innovación y la capacidad de ofrecer soluciones específicas para cada cliente.
¿En qué merece la pena invertir?
Otro ejemplo son los productos químicos de proceso de pureza ultraalta necesarios para una producción de semiconductores sólida y resiliente en Europa. Coches, teléfonos inteligentes o centros de datos para inteligencia artificial dependen de ello. Por esta razón, en Ludwigshafen estamos construyendo dos nuevas plantas: una de ácido sulfúrico y otra de hidróxido de amonio. Ambos productos se fabricarán en grado electrónico, lo que implica una pureza extrema, una de las tareas más exigentes de la química. En toda Europa, estas serán las dos únicas plantas capaces de ofrecer este nivel de calidad. Esto nos abre una nueva área de crecimiento y justifica una inversión de cientos de millones de euros.
Al final, debemos ser conscientes de que sin una industria química sólida en Europa no hay fortaleza industrial ni soberanía tecnológica. Y es algo por lo que merece la pena luchar.
¿Hay alguna característica distintiva de la industria química española que destaque?
España dispone de numerosos puntos fuertes, consolidados a lo largo de más de 60 años, pero debe afrontar el mismo reto de pérdida de competitividad que el resto del continente.
CEFIC ha reclamado en repetidas ocasiones un 'Pacto Industrial Limpio': un importante pacto industrial europeo que complemente el Pacto Verde con medidas concretas para garantizar una energía asequible, previsibilidad normativa y condiciones competitivas a escala mundial. ¿Qué elementos específicos debería incluir dicho pacto?
En primer lugar, es necesario actuar sobre los costes energéticos de origen político, como las tarifas de red y los impuestos, y replantear el uso de los recursos nacionales. Además, los costes del carbono deben reflejar las realidades globales. Para ello, es imprescindible reformar la próxima fase del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) y abordar deficiencias clave, como un Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) que, tal como está diseñado, no resulta adecuado para la industria química. No se trata de abolir el sistema, sino de adaptarlo de forma sensata.
Asimismo, se requieren mayores esfuerzos para reducir la carga regulatoria y garantizar que la normativa contribuya realmente a restaurar la competitividad y a atraer inversiones a suelo europeo. Simplificar una regulación anticompetitiva no será suficiente. Por último, debemos estimular la demanda de productos fabricados en Europa. Hoy apenas existe una prima de precio para productos europeos o sostenibles, como los de bajas emisiones de carbono, de origen biológico o circulares. A menudo no se articula adecuadamente el argumento económico a favor de una Europa resiliente y de la transformación ecológica.
A menudo se describe a la industria química como parte del problema y, al mismo tiempo, parte de la solución en lo que respecta a la descarbonización industrial. ¿Cuál es una hoja de ruta realista para alcanzar la neutralidad climática y, al mismo tiempo, preservar el empleo y la actividad industrial en Europa?
En primer lugar, los costes iniciales asociados a estos productos deben trasladarse a los mercados finales, asegurando la disposición a pagar y fomentando la demanda. Esto puede lograrse mediante incentivos u obligaciones a nivel del consumidor, junto con mecanismos de compensación de costes para los proveedores a medida que amplían la producción de materias primas alternativas. Hoy, los materiales vírgenes o de origen fósil siguen siendo más baratos que las alternativas recicladas o no fósiles, lo que hace imprescindibles estas medidas de apoyo.
Además, es fundamental contar con un marco normativo que favorezca la transformación de las materias primas. Esto incluye un enfoque de balance de masa flexible y pragmático, que facilite la integración eficiente de materias primas alternativas en los procesos existentes. En conjunto, estas condiciones permitirán impulsar el crecimiento de productos circulares y con bajas emisiones, avanzando hacia una mayor sostenibilidad y competitividad.
De cara al 2030, ¿qué objetivos debemos alcanzar?
Para que la industria europea siga siendo competitiva a escala mundial, es esencial analizar cómo pueden adaptarse instrumentos como el RCDE y el CBAM. Nuestro enfoque debe guiarse por el pragmatismo, la concentración y la rapidez, equilibrando siempre los objetivos climáticos con las realidades económicas. 2026 debe ser el año de la materialización. Las inversiones en transformación solo pueden abordarse desde una posición de fortaleza económica. En definitiva, se trata tanto de las acciones inmediatas que se hagan en 2026 como de los objetivos de 2030.
La Gala Dinner de Expoquimia 2026
Con motivo de su 60 aniversario, Expoquimia celebrará el próximo 3 de junio una nueva edición de su Gala Dinner, uno de los eventos sociales más destacados del sector químico en España. La cita tendrá lugar en la Sala Oval del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y reunirá a 700 directivos de empresas líderes, asociaciones profesionales y representantes institucionales. La velada reivindicará la capacidad transformadora de la química en las industrias de proceso y su papel esencial para acometer la transición verde sin perder competitividad.
Esta gran noche de la industria química contará con la presencia de los CEO y otros directivos de las principales firmas y asociaciones del sector, fomentando el networking al más alto nivel. Por sus sinergias y objetivos comunes, también asistirán representantes de empresas y entidades de otros sectores manufactureros usuarios de soluciones químicas entre ellos el plástico, que celebra su feria Equiplast junto a Expoquimia.
La Gala Dinner contará con la intervención de Katja Scharpwinkel, miembro del comité ejecutivo de BASF SE y exvicepresidenta del Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic), quien en su ponencia aportará una visión internacional sobre las perspectivas del sector y el papel de la química en la reindustrialización europea. Está prevista la asistencia del ministro de Industria y Turismo de España, Jordi Hereu.
En la organización de la Gala Dinner, Expoquimia cuenta con el apoyo de Bondalti, Carburos Metálicos, FEDEQUIM, Grupo IQE, Nippon Sanso, QCinca, QD Quimidroga, Siemens, BASF, Covestro, FEIQUE, Institut Químic de Sarrià (IQS), Kemira, Lleal, Leitat, Messer, Net-Pharma Hub, Quimacova, y Sener.
Expoquimia es la feria líder en España para la industria química y se celebra junto al salón del plástico, Equiplast. Del 2 al 5 de junio, ambos eventos organizados por Fira de Barcelona prevén reunir 800 expositores y atraer más de 21.000 visitantes, poniendo el foco en la transformación sostenible de los procesos productivos.





























