Teresa Rasero (Feique): "Sin competitividad en la industria no hay posibilidad de descarbonización"
En un contexto marcado por citas sectoriales como Expoquimia, la descarbonización industrial se ha consolidado como uno de los grandes retos económicos y tecnológicos de Europa. Sin embargo, avanzar hacia una economía baja en carbono sin preservar la competitividad del tejido industrial no solo resulta complejo, sino que puede poner en riesgo el propio proceso de transición energética.
Así lo defiende Teresa Rasero, presidenta de Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), quien subraya que "sin competitividad en la industria no hay posibilidad de descarbonización".
El debate, explica, ya no gira en torno a si es necesario descarbonizar —una cuestión asumida—, sino sobre cómo hacerlo sin debilitar la base productiva. "La industria es parte de la solución, pero necesita condiciones adecuadas para poder abordar esta transformación", señala.
Teresa Rasero, presidenta de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique).
Energía, costes y presión internacional
Uno de los principales condicionantes es el precio de la energía. En sectores electrointensivos —como el químico—, este factor tiene un impacto directo sobre la viabilidad de las inversiones. En este sentido, Rasero advierte de que "es imprescindible contar con energía a precios competitivos si queremos mantener la actividad industrial en Europa".
A ello se suma el contexto internacional. "Competimos con regiones donde los costes energéticos y regulatorios son más bajos", apunta, lo que incrementa el riesgo de deslocalización. En su opinión, "si la industria se traslada fuera, no solo perdemos competitividad, también perdemos capacidad de reducir emisiones a nivel global".
Un marco regulatorio predecible
La presidenta de Feique insiste también en la necesidad de estabilidad normativa. "Las empresas necesitan un marco regulatorio predecible que permita planificar inversiones a largo plazo", afirma.
La incertidumbre, añade, frena decisiones clave y retrasa la adopción de tecnologías limpias. "La transición energética requiere inversiones muy relevantes, y estas solo se producen si hay visibilidad y seguridad jurídica".
El acceso a energía a precios competitivos es uno de los factores determinantes para la transformación del sector.
Innovación e inversión para transformar la industria
La descarbonización implica cambios profundos en los procesos productivos: electrificación, uso de hidrógeno renovable, captura de carbono o mejora de la eficiencia energética. Todo ello exige un importante esfuerzo inversor.
"Estamos hablando de una transformación sin precedentes", señala Rasero. "Para que sea viable, es necesario acompañar a la industria con mecanismos de apoyo y financiación que faciliten esta transición".
En este contexto, destaca el papel de las políticas públicas orientadas a impulsar la innovación industrial. "La colaboración público-privada será clave para acelerar el desarrollo y la implantación de nuevas tecnologías", indica.
Una oportunidad industrial
Pese a las dificultades, Rasero considera que la descarbonización también puede convertirse en una oportunidad. «Si se gestiona correctamente, puede reforzar la competitividad de la industria y generar nuevas oportunidades de crecimiento», sostiene.
No obstante, insiste en que el equilibrio es esencial. "No se trata de elegir entre sostenibilidad y competitividad, sino de avanzar en ambas al mismo tiempo".
Un mensaje claro
El mensaje que lanza la presidenta de Feique es contundente: "La descarbonización solo será posible si la industria sigue siendo competitiva".
En un momento clave para la política industrial europea, la entrevista pone de relieve la necesidad de diseñar estrategias que integren objetivos climáticos y económicos. Porque, como concluye Rasero, "sin una industria fuerte, no habrá transición energética efectiva".
























