Cómo las bombas de vacío reducen el consumo energético del laboratorio
Los costes ocultos de las bombas de vacío convencionales
Las bombas de vacío de paletas rotativas han sido durante mucho tiempo la solución preferida para el vacío previo en equipos de laboratorio. Pero tienen un coste: un elevado consumo energético y una considerable generación de calor. Ese calor no solo desaparece, sino que aumenta las temperaturas ambiente, lo que hace que los sistemas de refrigeración trabajen más duro.
Una bomba de paletas rotativas típica puede consumir 1500 W de alimentación eléctrica y generar 500 W adicionales de carga de refrigeración. Esto suma un total de 2000 W, en funcionamiento constante. Con las tarifas de energía europeas, el cambio a la tecnología de scroll de funcionamiento en seco puede ahorrar más de 2600 euros al año por bomba de vacío.
Bombas de vacío scroll: limpias, silenciosas y eficientes
Confort silencioso para el laboratorio moderno
Otra ventaja importante de las bombas de vacío de espiral es su funcionamiento silencioso. En un entorno de laboratorio en el que a menudo se utilizan varios instrumentos simultáneamente, el ruido de fondo puede ser una distracción y una fuente de estrés. Las bombas HiScroll funcionan por debajo de los niveles típicos de conversación (solo 52-57 dB), lo que las hace ideales para áreas de trabajo sensibles al ruido. Esto, combinado con las bajas vibraciones y las dimensiones compactas, los convierte en una opción cómoda para instalaciones de sobremesa y espacios de laboratorio herméticos.
Además del ahorro de energía y costes, esta comodidad es importante para los profesionales de laboratorio: menos ruido ambiental, menos interrupciones y un espacio de trabajo más limpio, todo lo cual se traduce en una mejor concentración y una mayor productividad.
Sistemas centralizados: eficiencia a escala
La sostenibilidad del laboratorio no comienza con los contenedores de reciclaje, sino con la elección de equipos más inteligentes. La actualización a bombas de vacío secas y eficientes reduce el uso directo e indirecto de energía, reduce las emisiones de carbono y crea un entorno de trabajo más silencioso y limpio, lo que convierte a la ciencia en un esfuerzo más sostenible.



















