Entrevista con Elena Mateos, directora general de AICE
Periodista y Coordinador editorial de Estaciones de Servicio e Interempresas Material Eléctrico · Interempresas Media
14/01/2026
En un momento marcado por la urgencia climática, la redefinición de las políticas europeas y la necesidad de reforzar la competitividad industrial, el sector de los combustibles vive una transformación sin precedentes. Las estaciones de servicio evolucionan hacia modelos multienergéticos, los combustibles renovables avanzan posiciones en la descarbonización inmediata del transporte y el debate regulatorio europeo se reabre en torno a la neutralidad tecnológica y al papel del motor de combustión en 2035. Mientras tanto, España mantiene una de las redes más diversificadas de suministro y un sistema de refino clave para la autonomía energética del país, aunque el sector sigue reclamando marcos regulatorios estables, inversión y medidas contundentes contra el fraude, un problema que resta al Estado miles de millones de euros cada año, según recuerda AICE.
En este contexto de cambio profundo, la histórica AOP (Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos) ha evolucionado para convertirse en AICE, una identidad que refleja la metamorfosis de la industria y su papel en la transición energética. Al frente de esta nueva etapa se sitúa Elena Mateos, quien asumió la dirección general a comienzos de año con el objetivo de consolidar el valor esencial de los combustibles —especialmente los renovables— en un proceso de descarbonización que debe ser “pragmático, competitivo y centrado en las personas”. Su nombramiento coincide con un punto de inflexión para la asociación, que busca reforzar su interlocución con las Administraciones, Europa y la sociedad civil, y defender un enfoque de neutralidad tecnológica como eje de una transición energética realista.
Olvido Moraleda, directora general de AICE.
A principios de año asumió la dirección general de AICE tras una etapa dilatada de Andreu Puñet. ¿Qué prioridades se ha marcado en esta primera fase de su mandato?
He tenido la suerte de contar con el legado del trabajo de Andreu, para abordar un momento apasionante en la transformación de la industria del combustible. Nuestra mayor prioridad es defender el valor esencial de los combustibles para avanzar en la transición energética con pragmatismo y competitividad, poniendo a las personas en el centro. Nuestro compromiso con los objetivos climáticos de 2050 es irrenunciable: hemos situado la descarbonización como nuestro gran reto tecnológico y estamos reduciendo las emisiones de nuestros procesos y productos. Productos como los combustibles renovables, que reducen emisiones de manera inmediata y en todos los modos de transporte.
Por eso, entre nuestras prioridades está también evidenciar la necesidad de un enfoque de neutralidad tecnológica que incluya a los combustibles renovables en la descarbonización de todos los modos de transporte, también por carretera, que representa el 80% de la movilidad en nuestro país. Creemos que la neutralidad tecnológica debe ser la protagonista de la revisión de los objetivos climáticos de 2035 para el automóvil que presentará la Comisión Europa en los próximos días.
Y creemos que los combustibles deben tener un papel fundamental. Somos una industria clave para la autonomía estratégica y la garantía de suministro de energía en España, porque suministramos más del 54% de la energía final que se consumió en 2024 a nivel nacional y contamos con el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea. Para seguir avanzando, necesitamos un marco regulatorio y fiscal que aporte certidumbre a nuestras inversiones y que establezca medidas eficaces contra el fraude en la distribución de carburantes.
¿Qué significado tiene para el sector y para la opinión pública el cambio de nombre de la asociación, de AOP a AICE? Y ¿cómo espera que esta nueva identidad contribuya a reforzar la posición de la industria ante las Administraciones, la sociedad civil y la Unión Europea?
La industria del combustible lleva años transformándose para avanzar hacia ese objetivo compartido de alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050. Nuestras empresas asociadas lideran y protagonizan esta transformación y, si nuestra industria evoluciona, su representación asociativa no podía quedarse atrás. Por eso, AICEes en realidad la evolución natural de la que ha sido la representación del sector durante 30 años, AOP (Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos).
Hemos evolucionado de la misma manera que lo ha hecho la industria. Pero también, con una convicción clara: nuestro papel es clave para avanzar en una transición energética segura, eficiente y competitiva, y los combustibles renovables deben tener su espacio en la senda de cumplimiento de los objetivos climáticos de 2050.
La RED III y la revisión de la Directiva de Energías Renovables marcan objetivos ambiciosos. ¿Qué medidas considera imprescindibles para que España cumpla estos hitos de forma competitiva?
La clave está en que la norma contribuya a una transición energética pragmática y eficiente, garantizando la competitividad nacional y favoreciendo la inversión. Y esto se traduce en varios aspectos.
Debemos asegurar la entrada en vigor del sistema de objetivos de combustibles y energías renovables el 1 de enero de 2027, para lo cual es necesario anticipar y agilizar al máximo las actuaciones necesarias. Esto es clave para evitar aún mayor desventaja competitiva respecto a los países en los que va a entrar en vigor ya en 2026.
Además, necesitamos eliminar cualquier tipo de medida que imponga cargas discriminatorias adicionales a los fabricantes nacionales de combustibles. No hacerlo derivaría en mayores importaciones de combustibles de origen fósil, debilitaría la independencia energética y desincentivaría la inversión en las refinerías del país.
Finalmente, es esencial la amplitud de miras y extender el horizonte del Real Decreto hasta 2035 o 2040, con un enfoque de neutralidad tecnológica y proporcionalidad de cargas. Porque, recordemos, el objetivo europeo de neutralidad de emisiones es a 2050.
En el reciente ‘Strategic Dialogue on the Future of the European Automotive Industry’, la Comisión Europea puso el acento en la electrificación como vía principal para alcanzar los objetivos climáticos. Sin embargo, la propia Acea y otras voces han advertido de la necesidad de mantener un enfoque tecnológico más amplio. Desde la perspectiva de AICE, ¿cómo pueden afectar estas orientaciones a la industria de los combustibles líquidos en España y qué papel cree que deberían desempeñar los combustibles renovables en ese marco europeo para asegurar una transición energética equilibrada y competitiva?
Es innegable que el debate europeo ha cambiado desde que el año pasado arrancó el segundo mandato de Von der Leyen. La presidenta situó la competitividad como una de las guías de la legislatura y es verdad que existe una nueva sensibilidad. Sin embargo, todavía no hemos visto pasos decididos hacia la neutralidad tecnológica: porque hay promesas y menciones en las hojas de ruta, pero aún no se han trasladado a la regulación. Un punto de inflexión deberíamos verlo en los próximos días, cuando la Comisión Europea presente la revisión de los objetivos climáticos de 2035 para el automóvil. En concreto, la revisión de prohibición de venta del motor de combustión a partir de ese año 2035.
Está en juego el futuro de la industria europea y buena parte de la española. Pero también el cumplimiento de los objetivos climáticos a 2050. Porque si no avanzamos con flexibilidad, con pragmatismo y con el foco puesto en la competitividad, está en riesgo una de las industrias banderas de Europa, como es la industria automovilística, y con ella otras industrias auxiliares, igualmente estratégicas para Europa y para España, como es el caso de la industria del combustible.
¿Cómo pensamos atraer inversión a industrias importantísimas para este país y para Europa si lo que les estamos transmitiendo es que, ahora mismo, sus inversiones tienen caducidad en diez años? ¿Cómo vamos a mejorar así la competitividad de Europa?
No podemos llegar a las soluciones correctas desde puntos de partida equivocados. Hay un diagnóstico de partida, en mi opinión, erróneo, y es que el motor de combustión es el problema. Cuando la realidad es que un motor de combustión que funciona con combustibles renovables puede ser climáticamente neutro. Hemos centrado las políticas en la electrificación, única y exclusivamente, cuando el objetivo de 2050 es la descarbonización.
Y para alcanzar este objetivo necesitamos un enfoque de neutralidad tecnológica que ampare el desarrollo de los combustibles renovables. En España, en Europa y a nivel global, como hemos pedido recientemente, en el marco de la COP 30, en un manifiesto global para incentivar la producción mundial de combustibles renovables y promover su uso para la descarbonización inmediata y eficiente de todos los modos de transporte.
Otro error común en las políticas europeas ha sido centrarse únicamente en la oferta, sin escuchar a la demanda, al consumidor. Y el consumidor nos está hablando, tanto en Europa como en España, y nos está diciendo que necesita de más tiempo y de más alternativas para descarbonizar su movilidad. Es momento de escucharle.
AICE ha reclamado neutralidad tecnológica en la regulación climática. ¿Percibe receptividad en Bruselas y en el Gobierno español hacia este planteamiento?
Como decía anteriormente, hay determinadas señales de cambio en el discurso en la Comisión Europea, mucho más pronunciado en el Parlamento Europeo. Ya durante las audiencias a los actuales comisarios vimos un apoyo muy relevante a la neutralidad tecnológica y, con ello, a los combustibles renovables. Esto se ha recogido en cierta manera en la Brújula de la Competitividad y en el ‘Clean Industrial Deal’, si bien seguimos sin un plan de acción para la descarbonización de la industria del combustible. Y esto es un punto de partida esencial para complementar las inversiones de 16.000 millones que han anunciado nuestras empresas asociadas hasta 2030.
En el caso del Gobierno de España, la situación es diferente: se perciben ciertos avances, como el Plan de Descarbonización del Sector Aéreo que prevé la Ley 8/2025, de navegación y seguridad aérea, o el Plan Nacional de Descarbonización del Transporte Marítimo, aprobado hace unas semanas en el Consejo de Ministros. Pero estos avances están muy acotados al reconocimiento de los combustibles renovables como única solución para la descarbonización de los sectores aéreo y marítimo, y no se está contemplando suficientemente desde el Gobierno el potencial de estos combustibles en el transporte por carretera, el que tiene un mayor peso en la movilidad. Y aquí la transposición ágil, completa y ambiciosa de la RED III debe ser un revulsivo importante para la descarbonización del transporte rodado.
¿Cómo se están articulando las inversiones en innovación y modernización de las refinerías españolas para convertirlas en centros multienergéticos?
Como decía, las empresas asociadas a AICE han anunciado inversiones superiores a 16.000 millones de euros para avanzar, entre otras cosas, en ese camino hacia los ‘hubs’ multienergéticos. La industria del combustible realiza una firme apuesta por nuestro país, para desarrollar el enorme potencial para la producción de combustibles renovables en España. Y para convertir ese potencial en una verdadera oportunidad país, situarnos a la vanguardia de Europa y liderar la producción de combustibles renovables.
Contamos con dos ventajas competitivas esenciales. Por un lado, nuestro sistema de refino es el más flexible y competitivo de la Unión Europea. Y esto es gracias a toda la inversión de nuestras empresas asociadas, la completada en el pasado, la ejecutada en el presente y la programada para el futuro. Por otro lado, somos el tercer país con mayor disponibilidad de materias primas, fundamentalmente residuos, para la producción de combustibles renovables. Es decir, tenemos la infraestructura y tenemos la materia prima. Solo nos hace falta voluntad política para que la oportunidad se convierta en realidad.
¿Qué avances concretos se han dado en la producción de combustibles 100% renovables y su disponibilidad en estaciones de servicio?
Nuestras empresas asociadas están avanzando progresivamente en la comercialización de estos combustibles 100% renovables. Y seguimos sumando. Ahora mismo, España es el país europeo con la red comercial de combustibles 100% renovables más grande, y ya están disponibles en más de 1.400 estaciones de servicio.
Además, es importante destacar que los combustibles renovables ya están en todas las estaciones de servicio. Porque cada vez que repostamos, el 11,5% de los combustibles que entran en nuestro depósito son renovables. A partir del 1 de enero, está en tramitación una norma para aumentarlo al 14%. Esto en España, pero si miramos a Europa, 22 de los 27 países de la Unión ya ofrecen también combustibles renovables.
El fraude sigue siendo un problema persistente en el sector. ¿Qué medidas han funcionado mejor hasta ahora y cuáles siguen pendientes?
El fraude es un problema del sector, pero que nos afecta a todos los españoles. Porque supone que nuestro estado del bienestar deja de ingresar unos 2.000 millones de euros cada año. Desde el sector, tanto AICE como otras asociaciones con las que estamos trabajando estrechamente, como son Aevecar, CEEES y UPI, hemos conseguido avanzar con las distintas Administraciones en varias medidas que están en el BOE desde el 20 de diciembre de 2024. Es el caso de la modificación de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, y del Reglamento del Impuesto sobre el Valor Añadido, aprobado por el Real Decreto 1624/1992, de 29 de diciembre, sobre el período de liquidación del IVA de las operaciones relativas a los depósitos fiscales, gasolinas, gasóleos y otros carburantes.
Sin embargo, casi un año después siguen pendientes de publicación las órdenes ministeriales que podrán poner en práctica estas medidas. Desde AICE seguimos trabajando en nuevas medidas adicionales para erradicar el fraude, que ya hemos concretado ante las Administraciones.
Reiteramos la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, aumentar las sanciones y promover un marco legislativo más estricto que proteja a los consumidores y a los operadores y distribuidores que actúan dentro de la legalidad. Especialmente urgente e importante es incluir, entre las causas de inhabilitación de operadores, el incumplimiento de las obligaciones tributarias.
La volatilidad geopolítica ha marcado la agenda energética global en los últimos años. ¿Cómo afectan estos factores al suministro en España y a la estrategia de refino?
Gracias a la flexibilidad de nuestro sistema de refino, España cuenta con un mercado muy diversificado, con crudo que proviene de diversas geografías, lo que otorga a nuestro país de una gran seguridad de suministro. Las principales tensiones geopolíticas se han producido en Oriente Medio. Sin embargo, en el caso de las importaciones que hace España, los últimos datos muestran que más del 50% procede del continente americano, especialmente de Brasil, Estados Unidos y México. Cada mes, aproximadamente, llegan a nuestro país 30 tipos de crudo diferentes procedentes de quince países distintos.
Es relevante también destacar en este punto el potencial de los combustibles renovables para reforzar la autonomía estratégica de España y la Unión Europea. Porque están hechos con recursos autóctonos y sostenibles. En este sentido, dos datos muy importantes: somos el tercer país de Europa con mayor disponibilidad de materias primas, fundamentalmente residuos, para la producción de combustibles renovables y la Agencia Internacional de la Energía, en un reciente informe, calcula que los combustibles renovables han reducido ya un quince por ciento las importaciones de productos petrolíferos.
El parque español alcanzó en 2024 las 12.631 estaciones de servicio, con fuerte crecimiento de independientes. ¿Cómo valora esta evolución y qué impacto tiene en la competencia del sector y en la consolidación de una red moderna y diversificada?
La convivencia de los dos modelos de estaciones de servicio es una muy buena noticia para la competencia en nuestro sector. En el caso de nuestras empresas asociadas, las estaciones de servicio están transformándose en ‘hubs’ de servicio.
Son un elemento imprescindible para vertebrar el territorio y, por tanto, su función es fundamental en la España rural. Es importante que convivan los dos modelos y que sean los consumidores quienes decidan.
¿Cuáles son las expectativas de AICE para el ejercicio 2025–2026 en términos de consumo, inversión y transición energética?
Todos los años publicamos la Memoria AICE, donde incluimos algunas de las cifras más representativas de la contribución de la industria del combustible al conjunto del país. Uno de los datos que contendrá la Memoria de 2025 es que la industria del combustible suministró el 54,1% de la energía final consumida en España en 2024, lo que supone un incremento respecto al dato de 2023. Es una cifra que pone de manifiesto la enorme oportunidad que ofrecen los combustibles renovables para reducir las emisiones de la energía que más se consume en España, porque más de la mitad de la energía que consumimos son combustibles líquidos.
Dentro de la contribución al país que hace nuestra industria, nuestras empresas asociadas han anunciado inversiones superiores a los 16.000 millones de euros hasta 2030. Recientemente, algunas de nuestras asociadas han anunciado la construcción de nuevas plantas y centros multienergéticos en España, precisamente para avanzar en combustibles renovables.
Y sobre transición energética, un punto de inflexión, como ya hemos comentado, esperamos que se produzca en los próximos días, con la presentación de ese Plan del Automóvil que está trabajando la Comisión Europea y que, según parece, va a avanzar hacia la neutralidad tecnológica. Además, esperamos que el Gobierno apruebe el Real Decreto de transposición de la RED III, lo que abrirá, sin duda, un horizonte de certezas que, esperamos, nos permita avanzar hacia la transición energética con el pragmatismo y la competitividad que necesitamos.














