Entrevista con Begoña Fernández, responsable de desarrollo de negocio internacional en Lancor
La industria de la elevación está evolucionando hacia soluciones cada vez más específicas, eficientes y adaptadas a las necesidades de cada proyecto. De ahí que la capacidad de personalización se haya convertido en un factor diferencial para fabricantes y clientes. Hablamos con Begoña Fernández, incorporada recientemente a Lancor para impulsar la apertura de nuevos mercados y reforzar el crecimiento internacional de los motores Sila, sobre cómo esta tendencia está transformando el sector.
Begoña, durante años el mercado parecía centrarse en soluciones estandarizadas. ¿Qué ha cambiado?
Los clientes siguen valorando la fiabilidad y los estándares de calidad, pero cada vez demandan soluciones más adaptadas a sus necesidades concretas. Hoy encontramos proyectos con limitaciones de espacio muy específicas, requisitos normativos distintos según el país o necesidades técnicas particulares. En este escenario, la capacidad de personalización se ha convertido en una ventaja competitiva muy importante.
¿Por qué la personalización es tan relevante en el sector de la elevación?
Porque no existen dos proyectos exactamente iguales. Cada edificio, cada fabricante y cada instalación presentan características diferentes. La posibilidad de adaptar dimensiones, configuraciones de tracción, sistemas de cable o correa y otros parámetros permite ofrecer una solución optimizada para cada aplicación. Esa flexibilidad aporta valor tanto al fabricante del ascensor como al usuario final.
¿Qué buscan actualmente los fabricantes de ascensores?
Buscan socios tecnológicos que comprendan sus necesidades y que puedan acompañarlos desde las fases iniciales del proyecto. Ya no se trata únicamente de suministrar un componente. Cada vez valoran más la capacidad de colaborar en el diseño de la solución, realizar adaptaciones específicas y responder con rapidez a los requisitos del mercado.
"La gama Sila ofrece una amplia variedad de configuraciones y posibilidades de adaptación, para responder a requisitos muy diversos".
En ese sentido, ¿qué aporta la gama Sila?
La gama Sila ha sido desarrollada precisamente con esa filosofía. Ofrece una amplia variedad de configuraciones y posibilidades de adaptación, permitiendo responder a requisitos muy diversos. Gracias a esta flexibilidad, fabricantes de distintos países pueden encontrar una solución alineada con las necesidades concretas de sus proyectos sin renunciar a la eficiencia, la fiabilidad y el rendimiento.
¿Cómo influye la personalización en la expansión internacional?
Influye de forma directa. Cada mercado tiene particularidades técnicas, normativas y comerciales propias. Una solución que funciona perfectamente en un país puede requerir adaptaciones para otro. La capacidad de personalizar nuestros motores nos permite responder mejor a estas diferencias y facilitar la entrada en nuevos mercados. Precisamente uno de mis objetivos es contribuir a reforzar esa presencia internacional y seguir impulsando el crecimiento de los motores Sila.
¿La personalización está reñida con la eficiencia industrial?
En absoluto. De hecho, uno de los grandes retos actuales consiste en combinar ambas cosas. Los avances tecnológicos y la experiencia acumulada permiten desarrollar productos altamente personalizables manteniendo procesos productivos eficientes y niveles de calidad muy elevados. Esa combinación es la que realmente genera valor para el cliente.
¿Qué tendencias observa para los próximos años?
Vemos una demanda creciente de soluciones compactas, eficientes energéticamente y cada vez más adaptadas a las necesidades específicas de cada instalación. También observamos una mayor importancia de la colaboración entre fabricantes y proveedores tecnológicos. Las empresas que sean capaces de escuchar al cliente y adaptar sus soluciones con rapidez tendrán una posición privilegiada en el mercado.





















