Las exigencias normativas asociadas a la eficiencia energética están favoreciendo el desarrollo del sector en España
La protección solar, clave para la eficiencia energética de los edificios
Periodista especializado en ventanas, vidrio y protección solar · Interempresas Media
23/09/2026
En el informe de verano presentado por Euroconstruct, se constataba que, pese a seguir siendo uno de los países más dinámicos del continente, España se enfrenta a un ciclo de desaceleración del sector de la construcción. Los fondos Next Generation han supuesto un fuerte impulso para el sector en los últimos años, con cifras previstas de crecimiento del 3,2% para este 2026, el 2,4% para el próximo año y el 1,8% para 2028. Aunque estos fondos llegan a su fin, se han anunciado nuevos programas que incidirán en la rehabilitación, sobre todo energética, de los edificios. La protección solar tiene mucho que aportar a esta mejora de la eficiencia energética, por lo que se abre una muy buena oportunidad para este sector.
España, debido a su situación geográfica, es uno de los países europeos con más horas de radiación solar al año, cerca de 2.500 de media. Los sistemas de control y protección solar son, en consecuencia, parte indisociable de nuestra forma de vida y de habitar los espacios. Esta circunstancia debería situar a la industria española de este sector en una situación de referencia en el ámbito europeo.
Sin embargo, y a pesar de que contamos con empresas representativas de nivel internacional, la realidad no se ajusta a ello. El hecho de que la feria internacional más importante del sector se celebre en Alemania es un buen ejemplo. “Países como Alemania, Francia o Bélgica cuentan con una tradición más consolidada en la integración de estos sistemas desde el diseño arquitectónico. En España existe todavía un amplio recorrido para alcanzar niveles similares de penetración y consideración normativa”, confirma a este respecto María José Moya, secretaria de la Asociación Española de Empresas de Sombreado y Control Solar Dinámico (AESSO).
Retos que impulsan la transformación del sector
El sector atraviesa una fase de transformación en España impulsada por tres grandes vectores: la adaptación climática, la eficiencia energética de los edificios y la automatización. Para Esther Núñez, presidenta de la Asociación Nacional de Expertos en Gestión Solar (Anegs), que agrupa a las empresas instaladoras de sistemas de protección solar, “el sector se halla en una etapa de evolución muy positiva. La creciente preocupación por la eficiencia energética, el confort térmico y la sostenibilidad está impulsando una mayor demanda de soluciones capaces de mejorar el comportamiento de los edificios frente al calor y reducir su consumo energético”.
Asimismo, como explica Pablo Martín, director de la Asociación Española de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas (Asefave), los cambios normativos están ayudando a resaltar la importancia del control solar en la edificación: “tanto el Código Técnico de la edificación (CTE) como la certificación energética de los edificios exigen la descripción de sistemas de protección solar para su cumplimiento, por lo que, especialmente en edificios terciarios, es un aspecto clave en la fase de diseño”.
La secretaria de AESSO coincide en que las exigencias normativas asociadas a la eficiencia energética están favoreciendo el desarrollo del sector, aunque todavía existe margen para reconocer mejor el papel de las estrategias pasivas en la reducción de la demanda. “Destacamos la especial mención del sombreado en el borrador del Plan Nacional de Renovación de Edificios y en el Plan Social para el Clima, publicados en los últimos meses”, indica.
La Directiva Europea de Eficiencia Energética de Edificios (EPBD) también supone un apoyo para este sector, ya que entre sus objetivos se encuentra el impulso de los edificios de consumo casi nulo, la rehabilitación energética y la reducción de emisiones. La protección solar exterior aparece, en este sentido, como una de las medidas más rentables para reducir la demanda de refrigeración.
La protección solar en el proyecto arquitectónico
Esta progresiva implantación de normativas que impulsan criterios de eficiencia energética hace que la protección solar esté dejando de percibirse como un elemento de confort y decoración para convertirse en una solución de ahorro energético.
España es uno de los países con mejores perspectivas en el desarrollo de este mercado. El incremento de episodios de calor extremo, el gran parque de viviendas con terrazas y balcones y el peso del turismo son algunos de los motivos para ello. La protección solar cada vez tiene mayor relevancia, pero todavía no recibe la consideración que merece como herramienta pasiva de eficiencia energética. “Controlar adecuadamente la radiación solar es una de las formas más eficaces de reducir la demanda energética antes de que esta se produzca”, indica Esther Núñez.
Desde AESSO todavía se constata “una falta de consideración temprana del control solar dentro del proyecto arquitectónico. En muchos casos, estas soluciones se incorporan en fases avanzadas, limitando su eficacia técnica y económica. Un avance muy significativo ha sido la incorporación del cálculo de protecciones solares móviles en el principal software oficial de verificación del cumplimiento y certificación energética”.
“Cada vez observamos una mayor implicación por parte de arquitectos, ingenierías y promotores en la incorporación de estas soluciones desde fases más tempranas del diseño. La utilización de herramientas de simulación energética y cálculo de sombreado está permitiendo cuantificar sus beneficios y favorecer una toma de decisiones más eficiente”, afirma la presidenta de Anegs.
Pablo Martín, de Asefave, incide en que la evolución tecnológica del sector avanza mucho más rápido que la reglamentación: “A veces, los programas de certificación y las soluciones contempladas en el CTE no incluyen soluciones desarrolladas para proyectos específicos, lo cual dificulta la justificación de su cumplimiento”.
Un sector atomizado que apuesta por la profesionalización
Los elementos más usuales de protección solar en España son los toldos, persianas, cortinas, screens y pérgolas bioclimáticas, elemento este último que experimenta una tendencia al alza desde hace ya varios años. También se observa la creciente integración de estos dispositivos en la gestión domótica del hogar, con la incorporación de motorizaciones, sensores y sistemas inteligentes que facilitan la adaptabilidad de los edificios a las variables climáticas del entorno.
El sector se compone sobre todo de un tejido de pequeñas y medianas empresas especializadas, estructuradas entre fabricantes de elementos de sustentación, tejidos o persianas, ensambladores e instaladores, con una preocupante tasa de competencia desleal. Para Esther Núñez, este aspecto sigue siendo un reto para muchas empresas: “La ausencia de garantías técnicas o de una instalación adecuada puede afectar tanto al resultado final como a la percepción general del sector. Por ello, resulta fundamental seguir poniendo en valor el trabajo de los profesionales especializados y la importancia de una correcta instalación para garantizar el rendimiento de las soluciones”.
Se observa, en efecto, una constante tendencia hacia una mayor profesionalización impulsada por la especialización tecnológica, la digitalización y las exigencias normativas. Todo ello está impulsando procesos de consolidación y fortalecimiento empresarial, ejemplificado en el creciente asociacionismo profesional.
Un elemento que caracteriza el mercado español de la protección solar es la persiana y su cajón: “Este es un elemento singular respecto a otras zonas europeas, en las que tiene menos presencia debido al uso de otras soluciones, como toldos, celosías o contraventanas”, afirma Pablo Martín. Esta circunstancia marca las características de las empresas que conforman el sector. “Junto a grandes empresas, algunas de las cuales son líderes a nivel europeo y mundial, existen muchas otras pequeñas dedicadas especialmente a la fabricación de cajones de persiana, que, a su vez, tienen como clientes a pequeños fabricantes que incorporan los cajones a las ventanas que fabrican. El grado de atomización es, por ello, elevado”, indica el director de Asefave.
Digitalización frente a la falta de relevo generacional
Una de las grandes oportunidades que se presentan para el sector es la inevitable apuesta por la digitalización y la aplicación de tecnologías en la gestión de los sistemas de protección solar.
La digitalización está transformando de manera progresiva el sector en todas las áreas de la cadena de valor, desde el diseño hasta la fabricación, la gestión empresarial y la relación con cliente. “La automatización, la motorización y la integración domótica están impulsando una nueva generación de soluciones capaces de adaptarse automáticamente a las condiciones climáticas y optimizar el comportamiento energético de los edificios”, confirma Esther Núñez.
La domótica se ha democratizado y está hoy al alcance de gran parte de los usuarios. “Hace 30 años la domótica parecía una tendencia solo accesible en proyectos singulares, como los edificios terciarios. Hoy está siendo sustituida por una conectividad digital que permite controlar todos los elementos de protección solar del hogar desde un teléfono inteligente, estés donde estés, tan solo disponiendo de una conexión a internet”, ratifica Pablo Martín.
Un factor a favor de esta evolución tecnológica es que la capacidad de adaptar automáticamente la protección solar a las condiciones climáticas mejora significativamente la eficiencia energética, el confort y la experiencia del usuario. Pero también está mejorando la gestión de las empresas, como recuerda, María José Moya: “La digitalización también está contribuyendo a mejorar la productividad y la competitividad de las empresas, aunque continúa siendo necesario reforzar la capacitación técnica del canal de instalación”.
La creciente tecnificación del sector también puede ayudar a paliar una de las principales preocupaciones del sector: la falta de relevo general y de formación, una cuestión transversal en todas las ramas del sector industrial, no solo español, sino también europeo.
El sector está mayoritariamente envejecido y la falta de mano de obra cualificada constituye uno de los mayores desafíos. “Resulta cada vez más difícil encontrar instaladores especializados y profesionales con conocimientos técnicos adaptados a las nuevas tecnologías, la automatización y la integración de sistemas inteligentes”, confirman desde Anegs.
“La formación tradicional no atrae a nuevos alumnos. Para conectar con una generación nativa digital hay que destacar el alto contenido de tecnología en los productos”, indica el director de Asefave. La apuesta por atraer a nuevos talentos a un sector más tecnificado y digitalizado se presenta como una posible solución a este problema: “Es necesario atraer a las nuevas generaciones mostrando que se trata de un sector innovador, ligado a la eficiencia energética, la automatización y la construcción sostenible”.
El compromiso de las asociaciones profesionales ante este desafío también está empezando a dejar sus frutos, con iniciativas que actúan como punto de encuentro para compartir conocimiento, formar y profesionalizar al sector, promover buenas prácticas y reforzar la colaboración entre empresas, fabricantes, instaladores y prescriptores.
Un futuro esperanzador
Desde las tres asociaciones consultadas para elaborar este artículo, la opinión sobre el futuro del sector es optimista, aunque será necesario seguir trabajando para conseguir los objetivos deseados.
Para Asefave, la evolución de la reglamentación, vista desde hoy, apunta a una edificación más eficiente, más sostenible, lo cual empujará a un sector más tecnológico, más digital y con un mayor nivel de automatización. “Los profesionales van a necesitar una mayor capacitación en la parte tecnológica, con soluciones de instalación más estandarizadas que tiendan a minimizar los defectos en la ejecución. Está claro que el sector siempre va a ir por delante de la normativa y su evolución tecnológica va a dar respuesta a las exigencias a nivel reglamentario y a nivel de prescripción de los proyectos”, admite Martín.
Desde Anegs se visualiza un sector cada vez más profesional, tecnológico e integrado en la arquitectura y la eficiencia energética de los edificios. “El sector de la protección solar tiene una oportunidad histórica para ocupar el lugar que le corresponde dentro de la edificación sostenible. Contamos con empresas innovadoras, profesionales altamente especializados y soluciones capaces de responder a algunos de los principales desafíos energéticos y climáticos de nuestro tiempo”.
En lo que respecta a AESSO, se apuesta por la evolución del sector hacia soluciones cada vez más automatizadas, conectadas e integradas en las envolventes arquitectónicas. “El mensaje tanto para la Administración como para los prescriptores es claro: la protección solar no debe entenderse como un elemento accesorio, sino como una inversión estratégica en eficiencia energética, confort, salud y adaptación climática. Integrar estas soluciones desde el diseño inicial de los edificios es una de las medidas más rentables y eficaces para avanzar hacia un parque edificatorio descarbonizado y preparado para los retos climáticos del futuro”.
“El futuro de los edificios será más eficiente, más confortable y más sostenible. Y la protección solar será una parte imprescindible de esa transformación”, concluye Esther Núñez.












































