La pérgola bioclimática, una pieza clave en la arquitectura exterior contemporánea
Jose Luis Sebastián. Presidente y Consejero Delegado de Grupo Ayuso
12/02/2026Sin embargo, esta concepción está cambiando de forma profunda. Hoy asistimos a una reformulación del espacio exterior, que pasa a entenderse como una extensión real del proyecto arquitectónico y no como un añadido estacional. En este cambio de paradigma, las pérgolas bioclimáticas desempeñan un papel esencial.
El principal obstáculo histórico para el uso continuado del exterior ha sido el clima. La arquitectura contemporánea, especialmente en entornos urbanos y residenciales, ya no puede permitirse desaprovechar superficies por falta de control ambiental. En este contexto, la arquitectura bioclimática aplicada al exterior permite reducir la dependencia de soluciones activas y recuperar el confort mediante estrategias pasivas e inteligentes.
Las pérgolas bioclimáticas responden precisamente a esta necesidad. Su capacidad para regular la radiación solar, favorecer la ventilación natural y proteger frente a la lluvia o el viento elimina las barreras estacionales que tradicionalmente limitaban el uso de terrazas y patios. El resultado es un espacio adaptable, flexible y utilizable durante todo el año.
De espacio residual a estancia habitable
Cuando el exterior deja de estar sometido a condiciones extremas, cambia su función. Terrazas que antes se evitaban en las horas centrales del verano o quedaban inutilizadas en invierno pasan a concebirse como comedores, zonas de trabajo, áreas de descanso o espacios vinculados al bienestar. Esta transformación no es solo funcional, sino también cultural: el usuario incorpora el exterior a su vida cotidiana.
Desde el punto de vista del proyecto, esto implica un cambio relevante. El espacio exterior ya no se diseña al final, sino que se integra desde las primeras fases, condicionando circulaciones, visuales, iluminación y relación interior–exterior. La pérgola bioclimática se convierte así en una herramienta de diseño, no en un simple complemento técnico.
Tecnología, diseño y coherencia arquitectónica
Para que esta integración sea real, las soluciones deben responder tanto a criterios técnicos como arquitectónicos. Sistemas como la pérgola bioclimática Vértika, desarrollada por Grupo Ayuso, nacen precisamente desde esa premisa: ofrecer una estructura capaz de resolver exigencias climáticas complejas sin interferir en la pureza formal del proyecto.
El uso de lamas orientables, la posibilidad de automatización mediante sensores, la integración de sistemas de drenaje ocultos o la ausencia de elementos visualmente invasivos permiten que la pérgola dialogue con la arquitectura existente. No se trata de imponer un objeto, sino de construir una atmósfera habitable, coherente con el lenguaje del edificio.
Además, estas soluciones contribuyen de forma directa a la eficiencia energética global del proyecto. Al controlar la radiación solar y generar zonas de sombra ventiladas, reducen la carga térmica sobre el interior y disminuyen la demanda de climatización artificial, especialmente en los meses más cálidos.
Más allá de modas o tendencias, estamos ante una evolución lógica del diseño arquitectónico. Recuperar espacios antes infrautilizados, dotarlos de confort y hacerlos habitables durante todo el año no solo mejora la calidad de vida del usuario, sino que revaloriza el proyecto y amplía sus posibilidades de uso.
Desde la industria, nuestro reto es acompañar a arquitectos y proyectistas con soluciones que estén a la altura de esta transformación: técnicamente solventes, estéticamente integrables y pensadas para formar parte del proyecto desde el inicio. Porque solo así el exterior dejará definitivamente de ser residual para convertirse en una auténtica estancia más de la arquitectura contemporánea.







































