Persax celebra 50 años reafirmando la cultura empresarial que ha guiado su crecimiento
Hay aniversarios que invitan a mirar atrás. Y hay otros que sirven para confirmar que el verdadero valor de una empresa reside en aquello que permanece inalterable con el paso del tiempo. Con motivo de su 50 aniversario, Persax reunió recientemente a toda su plantilla en una gala muy especial
Lejos de plantear un acto institucional o una simple celebración conmemorativa, la empresa quiso convertir esta cita en un reconocimiento colectivo a las personas que, durante cinco décadas, han hecho posible su evolución.
Porque si algo quedó claro durante toda la velada es que el crecimiento de Persax no puede entenderse únicamente desde la innovación, el desarrollo industrial o la evolución de sus productos.
Su auténtico patrimonio son las personas.
Una historia de evolución... sin renunciar a la esencia
Desde su fundación en 1976, Persax ha acompañado la transformación del sector de la protección solar y del cerramiento.
La incorporación de nuevas tecnologías, la ampliación de sus líneas de producto, el desarrollo de soluciones cada vez más eficientes y la apuesta constante por la innovación han marcado una trayectoria de crecimiento sostenido.
Sin embargo, durante la gala quedó patente que existe un principio que continúa siendo el mismo que hace cincuenta años: la calidad. No solo como resultado final del producto, sino como una forma de entender el trabajo. Una filosofía que la compañía ha querido resumir en el lema creado para esta conmemoración: ‘Fabricamos calidad, inspiramos confort’.
El mayor reconocimiento: las personas
Tras la proyección de un vídeo que recorrió la evolución de la empresa, la dirección centró su intervención en agradecer el compromiso de todas las personas que han formado parte de esta historia. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la entrega de reconocimientos a empleados que representan diferentes valores de la cultura de Persax.
La empresa quiso destacar actitudes que han definido su identidad durante cinco décadas:
- La trayectoria: Juan José Tomás.
- El espíritu Persax: Francisco Payá.
- El saber hacer: Roque Miralles.
- El compromiso operativo: Ildefonso González.
- La capacidad de representar la marca como auténticos embajadores: Eva Bonilla.
Cinco reconocimientos que reflejan que el éxito de una organización no depende únicamente de los resultados, sino también de las personas que la construyen cada día.
El aceite como símbolo del origen
La gala reservó uno de sus momentos más simbólicos para la entrega a todos los empleados de una botella de aceite de oliva virgen extra procedente de la finca familiar anexa a la empresa.
No fue un regalo elegido por casualidad. Se trataba de un aceite de cosecha temprana, recolectado durante la madrugada para preservar todas sus cualidades. Un producto elaborado con paciencia, respeto por los tiempos y atención al detalle. Valores que representan la manera en la que Persax entiende también su propio trabajo.
Durante la entrega se recordó que tanto la empresa como esos olivos han crecido bajo la misma luz del Mediterráneo. Una metáfora sencilla pero profundamente vinculada al territorio y al origen de la compañía.
Tres familias. un mismo proyecto.
Otro de los momentos más representativos de la celebración llegó con el brindis protagonizado por representantes de las tres familias fundadoras. Cada una de ellas puso voz a un concepto.
El legado.
La continuidad.
Y el futuro.
Un gesto sencillo que simbolizó la unión de un proyecto empresarial que ha sabido evolucionar generación tras generación sin perder los valores que le dieron origen.
Durante las intervenciones también hubo un recuerdo muy especial para quienes iniciaron el camino hace medio siglo y para aquellas personas que ya no están, pero cuyo legado continúa formando parte de la identidad de Persax.
El emocionante momento del brindis en conmemoración del legado, la continuidad y el futuro de Persax.
Los próximos cincuenta años ya han empezado
El cierre institucional de la gala no quiso quedarse en la celebración del camino recorrido. Al contrario.
La dirección trasladó un mensaje claro: el verdadero éxito de una empresa familiar no consiste únicamente en alcanzar los cincuenta años, sino en llegar a ese momento con la ilusión, el talento y la capacidad necesarias para seguir construyendo el futuro.
Con una segunda y tercera generación plenamente implicada en la continuidad del proyecto y un equipo humano consolidado, Persax afronta una nueva etapa manteniendo intacto el compromiso que ha guiado toda su trayectoria: fabricar calidad para seguir inspirando confort.
Cincuenta años después de su fundación, Persax continúa demostrando que la innovación, la tecnología y el crecimiento solo tienen sentido cuando se sustentan sobre unos valores sólidos.
Porque las empresas cambian. Los mercados evolucionan. Los productos mejoran.
Pero aquello que realmente permanece es la forma de hacer las cosas.
Y, en Persax, esa forma de hacer las cosas sigue teniendo el mismo nombre que hace medio siglo: calidad.

















































