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La búsqueda del Santo Grial de la Excelencia hace necesaria la adquisición de nueva tecnología para ser más competitivo

Lean en el centro de la transformación digital

Felipe Rebollo Gómez y Guillermo Rebollo de Garay11/05/2018

En el anterior artículo publicado por el Grupo de Comunicación Interempresas, titulado ‘Tecnología + habilidad + modelo de gestión = competitividad’ avanzábamos en la reflexión en torno al concepto de ‘gestionectica’. Se trata, ni más ni menos, de la convergencia de los aspectos fundamentales de todo proceso de transformación de los negocios: la técnica y los modelos de gestión, necesarios para sacar el máximo fruto a dichas ventajas técnicas.

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Profundizamos en este artículo sobre dicho concepto y en su convergencia con otra gran revolución, la digital que está transformado todo lo que conocemos.

Ciclo transformador crecientemente acelerado y generalizado

Indudablemente que la aceleración del cambio tecnológico va a afectar a los procesos productivos y todo lo que los rodea. Está ya afectando y no puede ser de otra manera, en términos de búsqueda global de la excelencia y la eficiencia en todas las actividades económicas. Y el mundo de la gestión no va a ser una excepción. Como comentábamos en el anterior artículo, el proceso es imparable. La búsqueda del Santo Grial de la Excelencia hace necesaria la adquisición de nueva tecnología para ser más competitivo, que lleva a aumentar las capacidades/ habilidades de las personas que usan dicha tecnología, que para ser explotada al máximo de sus capacidades requiere nuevas formas de organización y en definitiva nuevos modelos de negocio, que vuelven a dar lugar a la mejora global de la eficiencia, en cuya búsqueda se vuelve a incorporar nueva tecnología y vuelta a empezar. Y todo ello soportado por el Lean. No puede ser de otra manera. Si, el ciclo Deming vuelve a la máxima actualidad. Básico antes en la mejora, en la búsqueda de la Excelencia y ahora en el centro del proceso de Transformación Digital.

Es decir, la transformación, en todos y cada uno de los niveles de decisión, afecta e interactúa con el siguiente superior/ inferior según se describe en la tabla siguiente en un movimiento de ida y vuelta gobernado por el ciclo Deming:

Nivel de decisión

Nivel de organización

Objetivo

Tercer nivel

Dirección

Éxito sostenido

Segundo nivel

Gestión-soporte

Máxima eficiencia

Primer nivel

Máquina-fábrica

Maximizar producción

Bienvenidos a la realidad

La tecnología ha hecho que los cambios en cada una de las épocas precedentes dieran un impulso al avance de la sociedad. Mejoraron, mejoran y mejorarán por supuesto, y harán posibles niveles de calidad de vida hasta hace pocos años impensables. Vivimos cada vez más años con mejores condiciones, mejores servicios y somos cada vez más exigentes. Todo esto es solo posible gracias a la mejora en todos los campos a la que, a lo largo de la historia, contribuyó la tecnología y desde su desarrollo vinculado a la industria de automoción también el Lean. Asistimos ahora a un cambio más profundo y mucho más acelerado, que va a transformar muchas cosas como hoy las conocemos y que se va a llevar por delante, cual Tsunami tecnológico, a las organizaciones que no sean capaces de adaptarse a los tiempos. Sucedió ya antes. Las anteriores revoluciones socio-económicas ya produjeron cambios importantes, no sólo en el qué, si no también en el cómo.

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La tecnología digital permite y hace posible, que la mayor red de alojamientos no posea ningún hotel en propiedad; que el mayor gestor de movilidad no posea vehículos, o que la mayor tienda del mundo no tenga local a pie de calle. Nueva tecnología que hace posible nuevos modelos de negocio, este sí que es el cambio radical que puede tumbar una empresa, un banco, un sector, el comercio de un pequeño pueblo o de una ciudad entera. Y lo diferencial con otras revoluciones es que los cambios interactúan simultáneamente con otros cambios y concurrentemente con ellos, y además sucede, cosas de la globalización, en todas partes. Ésta sí es la clave de los tiempos que nos tocan vivir. Nada que ver y a la vez no diferente de las anteriores revoluciones que tuvieron un impacto geográfico o económico quizás más limitado o fueron simplemente sectoriales.

Y las primeras señales del gran cambio, rupturista en muchos aspectos, que se avecina están ahí mismo: creciente volumen de venta on-line y en plataformas que presiona la actividad tradicional cuando no lo expulsa del mercado; las ventas en grandes centros comerciales se estancan y declinan en Estados Unidos, por ejemplo, que hace frente por primera vez en la historia moderna al cierre después de décadas, de los primeros centros comerciales; grandes cadenas de distribución y venta de que se plantean espacios más pequeños volviendo al centro de las ciudades; empresas tecnológicas que ocupan espacios de actividades económicas tradicionales como banca, telefonía, automoción, etc, ¡Y lo que llegaremos a ver!. ¿Qué señales está emitiendo la economía? Tenemos que hacer una economía que sea sencilla, rápida y cómoda. Lo más importante es que algunas empresas han olvidado que existen por y para sus clientes. Sin ellos no existirían.

En realidad, si echamos la vista atrás este proceso de cambio y de transformación, vemos que todo empezó en nuestro entorno apenas hace 30 años. Nada en la escala del tiempo de la historia. Lo que es una prueba más de la aceleración creciente e intensificación del mismo. Y es que eran solo los inicios de los años 80 cuando, en plena crisis por el cierre de astilleros, calderería pesada e industria siderúrgica, de empresas emblemáticas que parecían inmunes a los cambios, cayeron. Empezamos por entonces a percibir de la mano de los primeros mini-computadores personales, que venía una nueva era. Los tiempos en los que los ZX Spectrum aparecieron como lo que parecía un electrodoméstico más al que conectábamos nuestro pequeño magnetófono que hacía las veces de sistema de almacenamiento en las hoy míticas (y ya desaparecidas) casetes. Eran los tiempos en los que los cines de algunos pueblos se transformaban en espacios de formación y divulgación-difusión de lo que se llamaba la microinformatica, antesala de lo que hoy es el desarrollo de nuestro tejido industrial entorno a la automática y la informática (clusters, parques tecnológicos, empresas referentes, universidades y centros de formación profesional) que nos rodea y por qué no decirlo, nos ha permito estar presentes en las industrias más exigentes a nivel mundial: automovilística, espacial, aeronáutica, energía, etc.

Sí, fueron tiempos exigentes donde primaba en ansia de aprender y conocer esta nueva tecnología, sus capacidades, con lenguajes de programación y equipos de proceso cada vez más potentes, tiempos de novedad, con equipos cada vez más capaces y hasta con pantallas en color. Tiempos interesantes, que exigían aprender sin parar y en los que tras unas horas delante de las pantallas, sobre todo al principio con las monocromáticas verdes o naranja nuestros ojos se empezaban a acostumbraban a lo visual (la Tablet fue el colofón en este aspecto años después). Tiempos en los que las empresas más potentes y vanguardistas tenían 1 ordenador de sobremesa o un sistema informático; tiempos intensivos en mano de obra tanto en la parte productiva como en las de soporte administrativo.

Llegaron después los tiempos en los que se generalizó el ordenador con la aparición de redes, lo mismo que las aplicaciones informáticas casi como hoy las conocemos de la mano de grandes y pequeños players algunos hoy olvidados o extinguidos: email, hojas de cálculo, bases de datos, etc. Tiempos de nuevos cambios con desaparición de empresas y aplicaciones que nos simplificaban mucho el trabajo de cálculo como la mítica “Lotus 1-2-3” o los primeros editores de texto también desaparecido pero referente en su momento que fue ‘Word Perfect’.

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Un ejemplo claro del proceso transformación digital los podemos encontrar claramente en la banca. Hace apenas 5 años había una sucursal cada 100 metros de calle. Hoy en día todos los grandes bancos están reduciendo sus plantillas aceleradamente, cerrando oficinas y están llevando sus mastodónticas estructuras a internet y a plataformas digitales. Esto no hace sino demostrar que hay que saber vivir en cada momento del tiempo. Una empresa no es fuerte siempre si no hace cambios. No se trata solamente de cambiar la fuente de su logo. Se trata de hacer que el negocio de la banca esté donde el cliente está. El cliente ya no está, mayormente, físicamente en las oficinas, no necesita ir a actualizar su libreta, no saca dinero del cajero (porque algunos ya pagan solamente con tarjeta o directamente con el teléfono móvil). Imposible competir si uno no se adapta con los Key Players mundiales que estarán desembarcando en nada.

El Lean siempre vuelve

Hemos dejado muchos recuerdos por el camino y más que habrá que dejar. Nos adaptamos a llevar el móvil con nosotros como nos adaptaremos al futuro que el Lean y la transformación digital van a hacer realidad mañana mismo. Como toda oportunidad, la trasformación digital, puede y debe ser entendida como una herramienta para mejorar la eficiencia de todos los procesos de las organizaciones, aprovechando el momento para cuestionar en paralelo el modelo de gestión. Y es que solo desde la reflexión constructiva y con el Lean vamos a poder enfrentarnos al reto que supone y/o van a suponer, antes o después, los cambios que la tecnología va a provocar en la organización. Aquí es donde el Lean vuelve a tomar el protagonismo del partido. Imposible que solo con tecnología resolvamos la ecuación, sin depurar procesos, sin sensibilizar y formar a las personas de la organización, implantando tecnología que no reduce costes reales ni crear valor ni resuelve problemas, etc. El Lean prepara en definitiva el camino para que después la tecnología haga su parte. Parece imposible que pueda haber éxito sin el trabajo previo y profundo que el Lean puede hacer por nosotros.

La interacción que se está produciendo entre la aparición de nuevo conocimiento científico y tecnológico y su efecto sobre la profunda transformación de los modelos de gestión sobre los que se asientan algunos negocios, es lo que está diferenciando esta transformación de las anteriores y con la ayuda del Lean el éxito está casi, casi asegurado. Con la primera, como sociedad nos beneficiamos de la aparición de la máquina de vapor al hacer nuestro trabajo más sencillo; la segunda revolución nos proporcionó nuevas fuentes energéticas y los medios de transporte: la tercera revolución es la propia aparición de la tecnología TIC. Y en la cuarta, la digital estamos metidos hasta el cuello.

Nos enfrentamos a un entorno de profundo y acelerado cambio. Y es que nuestro presente, para bien o para mal, es cada vez más: V-volátil, I-incierto, C-cambiante y A-ambiguo…

Nuestro desconocido futuro seguro que será una versión superior y desconocida y será posible alcanzarlo y aprovechar sus miles de nuevas oportunidades gracias a la tecnología y el Lean. Pareja indisociable, se mire como se mire.

¡A transformar que no queda otra!

Comentarios al artículo/noticia

#1 - María Inés Bernal Ramón
05/07/2018 16:49:51
Hola estoy soy mexicana, tengo dos especialidades, una en educación y capacitación con grado académico, otra en gestión del capital humano con grado académico, la primera especialidad en la universidad Anáhuac, la segunda en la universidad panamericana, una maestría en ciencias de la administración por la UNAM, experiencia en programas twcnicos y formación curricular en banca de desarrollo de la cual soy jubilada, actualmente estoy trabajando en un proyecto en ka agencia espacial mexicana. Por ello me interesa conocer más de ustedes gracias saludos cordiales

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