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El Instituto de Biomecánica apuesta por la seguridad en las piscinas para prevenir accidentes

El diseño o mantenimiento inadecuados de las piscinas, principales causantes de los accidentes

Fuente: Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV)18/07/2012
Piscinas con esquinas y zonas de visión muerta que no están diseñadas pensando en la prevención de accidentes, escaleras insuficientes o de dimensiones que no cumplen la normativa, pavimentos que resbalan, son algunos de los peligros que nos encontramos cuando hablamos de este tipo de instalaciones deportivas. El Instituto de Biomecánica (IBV) lleva años trabajando en mejorar aspectos relacionados con la prevención y la seguridad de las instalaciones deportivas, desde el diseño hasta la gestión y mantenimiento de las mismas.

Existe legislación y abundante normativa técnica que no consiguen evitar los accidentes que suceden, especialmente durante el verano, en las instalaciones acuáticas, tanto piscinas de natación como de chapoteo o zonas de juegos acuáticos y ocio.

Detrás de la mayoría de estos accidentes está un diseño o mantenimiento inadecuados de las instalaciones, que se traduce en resbalones o golpes con elementos mal fijados o deteriorados.

El pavimento que bordea las piscinas es un elemento fundamental al hablar de resbalones y riesgos de caída. Foto: Graham Briggs...
El pavimento que bordea las piscinas es un elemento fundamental al hablar de resbalones y riesgos de caída. Foto: Graham Briggs.

El pavimento que bordea las piscinas es un elemento fundamental al hablar de resbalones y riesgos de caída. La superficie de las playas debe ser plana, sin que se formen charcos y con pendiente de al menos un 2% en dirección perpendicular y opuesta al vaso hacia la canaleta de recogida de agua. El pavimento de las playas debe ser impermeable e imputrescible, resistente a los agentes químicos de depuración del agua, que impida la proliferación de microorganismos y antideslizante en estado húmedo de forma que impida los resbalones. Su rugosidad no será molesta ni herirá las plantas de los pies descalzos y tendrá que permitir una limpieza correcta y evitar la formación de charcos.

Este mismo problema del pavimento se suele encontrar con frecuencia en las duchas de exterior y en los vestuarios. Además, la evacuación de aguas debe estar garantizada, evitando el encharcamiento.

Las rejillas también pueden causar accidentes por una mala colocación o rotura. Hay que comprobar que están bien colocadas, que no sobresalen del plano del pavimento y que no están deformadas para evitar cortes o tropiezos.

Desde el Instituto de Biomecánica se recomienda también prestar atención a las escaleras de acceso a las piscinas, otro foco de problemas. Según las medidas de seguridad generales, los accesos al vaso de la piscina por escaleras verticales se deben colocar en las esquinas de los lados laterales (si la piscina es rectangular) o al menos una cada 15 metros (piscinas irregulares).

Las escaleras verticales deben ser de material inoxidable y alcanzarán una profundidad bajo el agua de 1 metro como mínimo para facilitar su utilización por los bañistas. La distancia entre el último peldaño y el suelo de la piscina no debe generar riesgo por atrapamiento para niños. Y además, al menos una de las escaleras de la piscina debe llegar a una distancia adecuada del fondo para poder ser utilizada por el personal de la instalación en las labores de mantenimiento. También son recomendables las escaleras con pasamanos asimétricos que facilitan el uso para personas de diferente altura y evitan los juegos de los niños.

Se debe prestar atención a las escaleras de acceso a las piscinas, otro foco de problemas. Foto: John Nyberg
Se debe prestar atención a las escaleras de acceso a las piscinas, otro foco de problemas. Foto: John Nyberg.

La profundidad del vaso en piscinas infantiles será de 0,5 metros como máximo. En el resto de piscinas la profundidad será de 3 metros como máximo y contarán con zonas cuya profundidad será menor que 1,4 metros. Se señalizarán los puntos donde se supere esta profundidad y se señalizará el valor de la máxima y la mínima profundidad en sus puntos correspondientes mediante rótulos al menos en las paredes del vaso y en el andén o playa, con el fin de facilitar su visibilidad, tanto desde dentro como desde fuera del vaso.

La pendiente del vaso de las piscinas será como máximo de un 6% en piscinas infantiles y entre el 6 y el 10% hasta una profundidad de 1,4 metros, y del 35% en el resto de zonas en piscinas de recreo o polivalentes.

Otras de las lesiones o situaciones de riesgo que aparecen en las piscinas están ocasionadas por las boquillas de impulsión o succión del agua, donde se han llegado a ahogar personas al quedar atrapadas. Sobre estos elementos se describen situaciones como atrapamiento de dedos, enganchones por succión del pelo, o incluso en ocasiones encontramos que la persona queda literalmente ‘pegada’ a la boquilla, por el efecto succión del agua al apoyarse sobre ella.

El principal problema que aparece en las corcheras es la falta de flotadores. Foto: Afonso Lima
El principal problema que aparece en las corcheras es la falta de flotadores. Foto: Afonso Lima.

Como elementos comunes en las piscinas de uso deportivo están las corcheras, si bien, además, en algunas ocasiones en piscinas de uso lúdico se utilizan como elemento separador entre zonas. El principal problema que aparece en las corcheras es la falta de flotadores, bien porque se han roto o en ocasiones se están utilizando en zonas no previstas y no dispone de suficientes flotadores. Si esto ocurre nos encontraremos con el cable de tensión a la vista y con la posibilidad de atrapamientos entre los flotadores. Es importante tener en cuenta que los flotadores deben ser cambiados en cuanto aparezca un desperfecto, ya que suelen ser elementos plásticos que una vez rotos presentan aristas cortantes y los bañistas que lo desconocen se cogen a las corcheras con fuerza apoyando su peso sobre las mismas.

Por todas estas razones, desde el Instituto de Biomecánica se recomienda que se hagan revisiones periódicas de las instalaciones de forma que se minimicen los accidentes, sobre todo en esta época del año en la que las piscinas son un foco de atracción de un gran número de personas.