Objetivo: que los cabellos rubios vuelvan en septiembre en su mejor estado
El verano somete al cabello a una combinación de factores que pueden afectar tanto a la fibra capilar como al color. Sin embargo, para Viktoria Petrova, fundadora del Método Molecular, el problema no reside únicamente en la exposición al sol o al cloro, sino en el estado previo del cabello.
La resistencia de la fibra marca la diferencia
Según Petrova, cada cabello responde de forma distinta a las agresiones ambientales en función de su estructura, de las coloraciones realizadas y de los tratamientos previos.
Por ello, antes de las vacaciones recomienda realizar un diagnóstico profesional para valorar el estado real de la fibra y reforzarla con productos que mejoren la hidratación y la elasticidad, además de incorporar protectores capilares con filtros UV y evitar procesos químicos innecesarios en las semanas previas.
¿Los cabellos rubios sufren más en verano?
La estilista explica que tanto los rubios naturales como los coloreados están expuestos a los mismos factores, aunque reaccionan de forma diferente.
Mientras que el cabello natural suele conservar mejor su equilibrio estructural, el cabello coloreado requiere proteger tanto la fibra como el trabajo técnico realizado.
Las principales amenazas del verano
La especialista identifica cinco factores que conviene tener en cuenta:
- Radiación solar: degrada progresivamente los pigmentos y favorece la pérdida de brillo e hidratación. Recomienda utilizar fotoprotección capilar con filtros UV y antioxidantes, reaplicarla durante el día y proteger el cabello con sombreros cuando la exposición sea intensa.
- Cloro: facilita la adhesión de minerales como el cobre sobre las fibras más porosas. Mojar previamente el cabello con agua dulce ayuda a reducir su absorción.
- Agua de mar: aporta volumen de forma temporal, pero también favorece la deshidratación. Aplicar una mascarilla nutritiva antes de la playa, recoger el cabello en una trenza y aclararlo con agua dulce al finalizar la jornada ayuda a minimizar sus efectos.
- Viento: incrementa la formación de nudos y la fricción. Petrova recomienda realizar recogidos suaves, desenredar siempre desde las puntas y utilizar productos sin aclarado que faciliten el cepillado.
- Humedad: mantener el cabello mojado durante muchas horas puede afectar tanto al cuero cabelludo como a la fibra. La experta aconseja retirar el exceso de agua con una toalla de microfibra y evitar recogidos tirantes mientras el cabello permanezca húmedo.
El objetivo: llegar a septiembre con un cabello sano
Tras años de experiencia, Viktoria Petrova concluye que las melenas que mejor conservan el color después del verano no son necesariamente las que utilizan más productos, sino las que reciben unos cuidados adaptados a sus necesidades.
“El verdadero lujo no es llegar a septiembre con un color bonito para una fotografía, sino con un cabello que siga siendo fuerte, flexible y capaz de sostener ese color durante muchos meses”, concluye.



