Cómo cuidar la piel durante el ejercicio físico y prevenir el envejecimiento prematuro
El impacto del ejercicio en la piel: más oxígeno, más oxidación
Durante el ejercicio, el consumo de oxígeno se multiplica. Esto genera un aumento de especies reactivas de oxígeno (radicales libres), que provocan estrés oxidativo. Este proceso daña el ADN celular, las proteínas y los lípidos de la piel, acelerando el envejecimiento.
Los deportistas de élite o quienes realizan entrenamientos muy intensos y prolongados presentan ciclos celulares más cortos y una mayor producción de radicales libres. Esto puede traducirse en una menor síntesis de colágeno, pérdida de elasticidad y un aspecto más cansado. El conocido como ‘runner’s face’ —o cara de corredor— no se debe únicamente al impacto del ‘running’, sino a una combinación de factores como la pérdida de grasa subcutánea facial, la deshidratación crónica, la exposición solar acumulada y el estrés oxidativo.
Como aspecto positivo, la especialista recuerda que el ejercicio moderado y regular actúa como un potente antioxidante endógeno, mejorando las defensas celulares y retrasando el envejecimiento, mientras que el exceso genera un daño neto. Un conocimiento que puede ayudar al profesional a orientar mejor las recomendaciones de cuidado domiciliario.
Antes del ejercicio: ni cara lavada ni exceso de cosméticos
Antes de entrenar, Inmaculada Canterla recomienda evitar tanto acudir al gimnasio con la piel completamente desprotegida como aplicar una capa excesiva de maquillaje o productos oclusivos.
Para preparar la piel aconseja seguir estos pasos:
- Limpieza suave: eliminar impurezas, restos de maquillaje y sebo con un limpiador que respete la barrera cutánea. El maquillaje mezclado con el sudor puede obstruir los poros, favorecer el acné mecánico e impedir una correcta transpiración.
- Hidratación ligera: aplicar un sérum o una crema hidratante ligera con activos antioxidantes como vitamina C, vitamina E o niacinamida.
- Protector solar: utilizar un fotoprotector de amplio espectro, preferiblemente SPF 50+, incluso si el entrenamiento se realiza en interiores, ya que el trayecto hasta el gimnasio también supone exposición a la radiación ultravioleta. Si el ejercicio se practica al aire libre, recomienda reaplicar el protector solar.
Diferencias entre entrenar en interior y al aire libre
La especialista distingue dos situaciones:
- Deporte en interior: el objetivo principal debe ser mantener la barrera cutánea y la hidratación, ya que el aire acondicionado o la calefacción pueden resecar la piel.
- Deporte al aire libre: además de utilizar un protector solar de alta protección, recomienda reaplicarlo cada dos horas y completar la protección con gorra y ropa técnica con protección UPF.
Durante el ejercicio: el sudor es aliado y enemigo
El sudor ayuda a regular la temperatura corporal y favorece la eliminación de toxinas. Sin embargo, cuando se mezcla con bacterias y sebo puede irritar la piel y favorecer la aparición de brotes.
Asimismo, recomienda evitar tocarse la cara constantemente y utilizar toallas limpias o bandas absorbentes. Se trata de recomendaciones que el profesional puede incorporar al asesoramiento diario para mejorar los resultados de los tratamientos en cabina.
Después del ejercicio: la rutina de recuperación
Tras el entrenamiento, la especialista aconseja ducharse lo antes posible para evitar que el sudor seco irrite la piel u obstruya los poros.
La rutina recomendada incluye:
- Limpieza profunda pero respetuosa, utilizando un limpiador suave para eliminar sudor, bacterias y restos de protector solar.
- Tonificación y activos reparadores, incorporando antioxidantes, niacinamida, centella asiática o péptidos para calmar y reparar la piel.
- Tratamiento con sérum personalizado e hidratación intensiva, utilizando sérums con retinol por la noche o vitamina C por la mañana y sellando siempre con una crema barrera formulada con ceramidas, ácido hialurónico y factores de crecimiento.
En pieles maduras o con signos de envejecimiento, recomienda incorporar tratamientos cosmecéuticos específicos tras el entrenamiento, adaptándolos siempre a las necesidades de cada cliente.
La suplementación interna como apoyo
Debido al incremento del estrés oxidativo asociado al ejercicio intenso, Inmaculada Canterla señala que algunos deportistas pueden beneficiarse de una suplementación específica, siempre bajo supervisión profesional.
Entre los activos que menciona se encuentran:
- NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido).
- Ubiquinol (coenzima Q10 reducida).
- Vitamina C.
- Vitamina E.
- Polifenoles.
- Astaxantina.
La especialista recomienda consultar siempre con un profesional de la medicina antienvejecimiento para establecer las dosis adecuadas en cada caso.
Un asesoramiento cada vez más importante en cabina
Como recomendación final, Inmaculada Canterla apuesta por priorizar el ejercicio moderado y sostenido —como caminar a paso ligero, nadar, practicar pilates o realizar sesiones controladas de HIIT— frente a los entrenamientos extremos diarios.
En este sentido, recuerda que el sobreentrenamiento, los déficits calóricos drásticos o la exposición solar sin protección pueden contribuir al envejecimiento prematuro de la piel. Para el profesional de la estética, incorporar estas pautas al diagnóstico y al asesoramiento domiciliario puede contribuir a potenciar los resultados de los tratamientos y a ofrecer un enfoque más integral del cuidado cutáneo.



