“El sector vive un buen momento, pero con el gran reto de la falta de profesionales”
Carol Pagès: “No puedo reemplazar a mi padre, pero sí puedo mantener vivo su legado dentro del sector”
En el marco de la feria Andalucía, Belleza y Moda, donde se han celebrado por primera vez los premios Raffel Pagès, entrevistamos a Carol Pagès, hija del emblemático peluquero y figura clave del sector, en un encuentro marcado por la emoción, el reconocimiento y la mirada hacia el futuro de la profesión.
Fotografía: equipo Raffel Pagès.
Es tu primera vez en esta feria y, además, en un contexto muy especial con los premios Raffel Pagès. ¿Cómo lo estás viviendo?
Es un auténtico lujo estar aquí. Es la primera vez que vengo y estoy encantada. Evidentemente, no puedo reemplazar a mi padre, pero sí es verdad que era una cita pendiente que teníamos. Siempre habíamos dicho que vendríamos y, finalmente, ha llegado el momento.
Cuando la organización me propuso poner el nombre de mi padre a estos premios, me pareció algo muy bonito y muy emotivo. Es también una oportunidad para reencontrarse con mucha gente del sector, que para él era muy importante. Él siempre decía que esta era su pequeña gran feria, le tenía un cariño especial.
Para mí está siendo muy intenso, muy emocionante, pero también muy bonito, porque me está permitiendo compartir parte de nuestra historia y de lo que somos como familia y como empresa.
Tu trayectoria está muy ligada al sector, pero desde una perspectiva distinta. ¿Cómo ha sido ese recorrido?
Es cierto que no soy estilista como tal. He estudiado, pero no he ejercido, y eso marca la diferencia. Sin embargo, llevo el sector en la sangre. He nacido en esta familia y este año, además, celebramos cien años de historia, lo que es muy significativo.
Mi papel ha estado más vinculado a la parte de negocio, organización y gestión de equipos. Es una vertiente muy importante dentro de la peluquería, porque al final hablamos de empresas, de personas y de estructura. Esa ha sido mi aportación dentro del sector.
Fotografía: equipo Raffel Pagès.
¿Cómo analizas el momento actual de la peluquería profesional?
Creo que el sector está viviendo un momento muy particular, con una doble lectura. Por un lado, es un buen momento, porque se está consiguiendo algo que siempre se ha reivindicado: que el trabajo del peluquero esté mejor valorado y que los precios se ajusten a lo que realmente merece el servicio.
Al final, hablamos de un oficio artesanal, de trabajar con las manos, con conocimiento y con técnica. Y eso, poco a poco, se está reconociendo.
Pero, por otro lado, hay una parte más compleja, que es la falta de profesionales. Hay demanda, hay clientes, el sector tiene buena salud, pero faltan manos para atender esa demanda. Y eso genera una tensión importante en el día a día del salón.
¿Qué impacto tiene esa falta de profesionales en el sector?
Es uno de los grandes retos. Falta gente formada o con ganas de formarse. Y, en muchos casos, también hay un cambio en la mentalidad de las nuevas generaciones, que buscan horarios más reducidos o condiciones que no siempre encajan con la realidad del salón.
De izquierda a redecha: Juanmy Medialdea y Carol Pagès. Fotografía: Pedro Valero.
Esto provoca una situación clara: si la demanda se mantiene y los recursos son limitados, los precios suben. Es algo que, en parte, es positivo porque mejora la rentabilidad y dignifica la profesión, pero también genera dificultades operativas.
Por eso digo que es un momento con el corazón dividido: es positivo en cuanto a valor y posicionamiento, pero complejo en cuanto a estructura y recursos humanos.
En cuanto a la transformación tecnológica, ¿cómo ves el papel del profesional de la peluquería?
Nuestro sector tiene algo muy especial, y es que, a día de hoy, no puede ser sustituido. Podemos hablar de inteligencia artificial, de herramientas digitales, de muchas cosas que están cambiando otros sectores, pero la peluquería sigue dependiendo de la persona.
Y eso es un valor enorme. Es un oficio muy humano, muy cercano, muy creativo. Trabajas con personas, con emociones, con imagen… y eso no se puede reemplazar.
Raffel Pagès ha sido una figura clave en la historia del sector. ¿Qué significa para ti este reconocimiento en forma de premios?
Es muy emocionante. Llegar a cien años como empresa y como familia no es fácil. Ha habido muchas etapas, momentos buenos, otros más complicados, y lo que te permite seguir es la capacidad de adaptación, la resiliencia y la pasión por el oficio.
Que hoy se reconozca su figura en un evento como este es muy especial. Es una manera de mantener vivo su legado y de recordar todo lo que aportó al sector.
¿Qué mensaje lanzarías a las nuevas generaciones que están pensando en dedicarse a la peluquería?
Les diría que es un oficio precioso. Es una profesión en la que trabajas con creatividad, con moda, con personas… y donde puedes construir una carrera sólida.
Es cierto que requiere esfuerzo y compromiso, pero también ofrece muchas oportunidades. Siempre digo que hay que dar un voto de confianza a los estilistas que están por llegar, porque el sector los necesita.
Si te gusta este mundo, es un camino muy bonito y con mucho recorrido.