La compañía británica presenta en Rocester numerosas novedades, con el hidrógeno como eje de su estrategia para un futuro libre de emisiones
JCB abre un nuevo capítulo de su historia impulsado por hidrógeno
Periodista especializado en obra pública y minería · Interempresas Media
20/05/2026
Viajar a Rocester, en el corazón del Reino Unido, es recorrer un pedazo de la historia de la maquinaria de construcción. Allí, tres letras dominan un entorno de granjas y campos: JCB. Las iniciales de Joseph Cyril Bamford, fundador de la legendaria compañía cuyas máquinas hoy están presentes en obras y explotaciones agrícolas de todo el mundo. Allí, en su sede central, la empresa ha celebrado un gran encuentro internacional para presentar sus últimos lanzamientos. Novedades que afectan a buena parte de su gama y entre las que destaca su apuesta decidida por el hidrógeno como el combustible del futuro.
La sede de JCB en Rocester acogió la presentación de numerosas novedades en distintos segmentos de su gama.
En el condado de Staffordshire, a medio camino entre Birmingham y Manchester, se encuentra la localidad de Rocester. Allí se levanta la sede de JCB, la compañía que ha situado a este pequeño municipio en el mapa mundial de la maquinaria. Unas instalaciones que incluyen el Centro de Experiencia del Cliente, el museo de la compañía (denominado ‘La historia de JCB’), las oficinas centrales y buena parte de la producción de sus equipos.
Recorrer ese museo permite entender hasta qué punto la historia de JCB está ligada a la innovación. Fundada en 1945 por Joseph Cyril Bamford en una pequeña caseta de madera, fue el propio Bamford quien revolucionó el sector en 1953 con el lanzamiento de la Mark 1, la primera retroexcavadora del mundo, concebida inicialmente como un sistema que combinaba un brazo excavador trasero y una pala cargadora delantera sobre un tractor agrícola convencional. Aquella máquina acabaría convirtiéndose en uno de los equipos más reconocibles y versátiles de la construcción moderna. Más de siete décadas después, la empresa vuelve a utilizar esa misma máquina como símbolo de una nueva transformación tecnológica.
No deja de ser significativo que sea ahora Anthony Bamford, hijo del fundador y nacido en el mismo día en el que se creó la compañía, el 23 de octubre de 1945, quien lidere este nuevo capítulo. Porque 73 años después de aquella primera retroexcavadora, JCB ha escogido precisamente este equipo para presentar la 3CX Hydrogen, la primera retroexcavadora impulsada por un motor de combustión de hidrógeno lista para su lanzamiento comercial. Un paso que representa mucho más que la incorporación de una nueva variante a su catálogo; es toda una declaración de intenciones sobre la dirección tecnológica que la compañía quiere tomar en los próximos años.
Todo ello se produce además en un contexto internacional especialmente complejo para la industria. Graeme Macdonald, CEO de JCB Group, reconocía durante el encuentro el impacto que están teniendo factores como la guerra en Ucrania, la situación en Oriente Medio o los aranceles en Estados Unidos sobre el mercado global. Pese a ello, el directivo destacó la fortaleza que continúa mostrando el sector de maquinaria de construcción: “A pesar de todo lo que está ocurriendo, seguimos viendo resiliencia en el mercado”, afirmó, recordando además que la industria encadena ya siete años consecutivos superando el millón de unidades vendidas anualmente.
Ese optimismo se refleja también en las inversiones que la compañía está acometiendo tanto en Reino Unido como en Estados Unidos. En Rocester, JCB ha anunciado una inversión de 100 millones de libras destinada a modernizar y automatizar sus instalaciones productivas, mientras que en San Antonio (Texas) avanza la construcción de una nueva planta a la que trasladará su sede en Estados Unidos y con la que reforzará su producción local para el mercado norteamericano. “La innovación es el alma de este negocio”, aseguró Macdonald.
El hidrógeno, eje de la estrategia de futuro
Aunque JCB lleva años invirtiendo, investigando y desarrollando tecnologías basadas en hidrógeno como alternativa real libre de emisiones para la maquinaria de construcción, el encuentro celebrado en Rocester marcó un punto de inflexión en esa estrategia. En su sede, la compañía británica quiso dejar claro que no contempla esta tecnología como un ejercicio experimental ni como un simple desarrollo de laboratorio, sino como una solución industrial ya preparada para entrar en el mercado. No en vano, según explicó Liam Brown, Chief Programme Officer de JCB, la firma lleva cinco años trabajando intensamente en el desarrollo de esta tecnología y ya ha fabricado más de 150 motores de hidrógeno sometidos a miles de horas de ensayo en condiciones extremas.
El objetivo de la compañía era especialmente ambicioso: desarrollar un motor capaz de mantener las prestaciones, autonomía y facilidad de uso de un diésel convencional, pero eliminando las emisiones de CO2. “Queríamos desarrollar un motor que pudiera integrarse dentro de nuestras máquinas actuales sin modificar significativamente su arquitectura”, señaló Brown durante la presentación.
La elección de la retroexcavadora como primer modelo de hidrógeno comercial de JCB tampoco es casual. Pocas máquinas representan tanto la historia de la compañía como la 3CX. Georgina Williams, responsable de Aplicación y Formación de esta gama —Georgina además es popular en redes sociales bajo el seudónimo 'The Happy Digger'—, recordó que JCB ha superado ya el millón de retroexcavadoras fabricadas y mantiene desde hace décadas el liderazgo mundial del segmento. “Fuimos los primeros y seguimos siendo el número uno”, afirmó.
La retroexcavadora un millón producida por JCB (un modelo 4CX), decorada para la ocasión por el artista londinense Hatch, preside la entrada al Centro de Experiencia del Cliente de la sede de la compañía en Rocester.
El hidrógeno, además, trasciende ya el ámbito de la construcción para JCB. Buena prueba de ello es JCB Hydromax, el proyecto con el que la compañía pretende batir un nuevo récord de velocidad en tierra utilizando un vehículo de 9,75 metros impulsado por sus propios motores de hidrógeno y con el objetivo de superar las 350 mph (563 km/h). Con ello, JCB aspira a emular la histórica hazaña lograda en 2006 con el JCB Dieselmax, cuando estableció el récord mundial de velocidad para un vehículo diésel en las salinas de Bonneville. Una iniciativa concebida para demostrar el potencial de esta tecnología en aplicaciones de alta exigencia y reforzar el mensaje que la compañía quiso transmitir desde Rocester: el motor de combustión todavía tiene recorrido si encuentra un combustible capaz de responder a los retos medioambientales y energéticos del futuro.
Aunque la tecnología basada en hidrógeno centró gran parte de la atención durante evento, el encuentro sirvió también para mostrar la renovación de buena parte de la gama de equipos de JCB con importantes anuncios. Especial protagonismo tuvieron las excavadoras de gran tonelaje, un segmento en el que la compañía quiere reforzar claramente su presencia y consolidarse como un actor relevante en aplicaciones de cantera, minería y grandes movimientos de tierras.
A continuación detallamos lo más destacado de lo presentado en Inglaterra.
JCB 3CX Hydrogen: la retroexcavadora entra en una nueva era
La nueva JCB 3CX Hydrogen fue, sin duda, el gran símbolo tecnológico del encuentro celebrado en Rocester. La compañía británica lleva años defendiendo públicamente el potencial del hidrógeno como alternativa real al diésel en maquinaria pesada y esta máquina representa el primer paso comercial tangible de esa estrategia. Lejos de tratarse de un prototipo experimental o de una adaptación puntual, estamos ante una retroexcavadora desarrollada para trabajar en condiciones reales, comercializable y preparada para iniciar su producción para aquellos clientes que buscan soluciones de cero emisiones sin renunciar a las capacidades operativas de una máquina convencional.
Más allá de la tecnología de propulsión, la 3CX Hydrogen mantiene intacta la versatilidad característica de esta gama. La máquina puede cargar un camión de 20 toneladas en menos de cinco minutos, excavar hasta 190 toneladas por hora y trabajar con una amplia variedad de implementos gracias al circuito hidráulico auxiliar y al enganche rápido hidráulico. JCB insiste especialmente en que el objetivo ha sido desarrollar una solución “sin compromisos”, capaz de ofrecer exactamente la misma experiencia de uso que una retroexcavadora diésel tradicional.
Uno de los aspectos clave para la implantación del hidrógeno en maquinaria de construcción es la infraestructura de suministro. Consciente de ello, JCB mostró también en Rocester la nueva estación móvil de repostaje desarrollada junto a HyKit, una solución concebida específicamente para facilitar el abastecimiento directamente en obra.
El repostaje de la 3CX Hydrogen es muy sencillo y funciona de manera similar al llenado del depósito diésel.
La unidad puede almacenar hasta 60 kg de hidrógeno a 635 bares de presión y funciona de forma similar a una cuba de repostaje convencional de diésel. El sistema puede transportarse en remolque o en camión y permite repostar tanto la nueva 3CX Hydrogen como el generador G60RS-H.
Con esta solución, la firma busca resolver uno de los principales retos asociados al hidrógeno: la disponibilidad de combustible en emplazamientos alejados de infraestructuras fijas. La compañía defiende que el repostaje puede realizarse en apenas unos minutos, eliminando además los tiempos de carga asociados a determinadas soluciones eléctricas por batería.
Nuevas excavadoras X Series: a la ofensiva en gran tonelaje
JCB continúa reforzando su presencia en el segmento de excavadoras pesadas con la ampliación de la gama X Series. Si hace dos años el fabricante británico daba el salto al segmento de 35-40 toneladas con el lanzamiento de la 370X, en esta ocasión el turno era para los modelos 420X y 520X, con los la gama sigue creciendo en su parte pesada. Dos excavadoras de orugas para los segmentos de 40 y 50 toneladas, respectivamente, concebidas para aplicaciones de alta exigencia en cantera, demolición, producción de áridos y grandes movimientos de tierras.
La espectacular presentación de las nuevas 420X y 520X, a cargo de Richard Brooks, director global de Innovación de Producto de JCB.
Por encima de ella se sitúa la nueva 520X, el mayor modelo de excavadora de la marca, con más de 50 toneladas de peso operativo. Diseñada específicamente para trabajos intensivos de cantera y minería, la máquina incorpora un motor Cummins de 298 kW y una estructura reforzada para soportar aplicaciones extremadamente exigentes. La 520X busca posicionarse como una excavadora de máxima productividad dentro del catálogo de la compañía y supone un paso importante en la expansión de JCB hacia segmentos tradicionalmente dominados por fabricantes especializados en maquinaria pesada.
Compactación conectada y ampliación de gama
La compactación fue otra de las áreas donde JCB mostró una batería de incorporaciones, ampliando su gama con cuatro nuevos compactadores monocilindro de suelo que cubren desde aplicaciones compactas hasta trabajos de gran volumen en infraestructuras y obra civil. “Las máquinas de compactación suelen pasar desapercibidas dentro del catálogo de JCB, pero son productos importantes para nosotros, para nuestros clientes y para la industria”, señalaba Richard Brooks, director global de Innovación de Producto.
La compañía amplía además su oferta de compactadores pesados con los nuevos VM128D y VM138D, de 12 y 13 toneladas, que se suman al VM118D lanzado el pasado año. Los nuevos modelos incorporan el motor JCB 448 Stage V de 97 kW y uno de sus principales argumentos es que cumplen la normativa Stage V sin necesidad de AdBlue ni sistemas SCR complejos, simplificando el mantenimiento y reduciendo costes operativos.
JCB 715: nuevo dúmper articulado de dos ejes
La tecnología Dual Drive llega a los dúmperes de obra
Tras revolucionar el modo en que se opera una retroexcavadora, JCB lleva ahora la tecnología Dual Drive a sus volquetes de obra de 9 toneladas. Este sistema permite que el operador permanezca siempre orientado en el sentido de la marcha, eliminando la necesidad de girar constantemente el cuerpo para maniobrar o trabajar marcha atrás. “Los operadores siempre han tenido el desafío de ver por encima de la caja cuando conducen hacia delante y de girar el cuello o la espalda al maniobrar marcha atrás. El dúmper ha permanecido prácticamente sin cambios durante años. Hasta ahora”, explicaba Richard Brooks.
G60RS-H: generación eléctrica con hidrógeno
JCB 3CX Sitemaster: altas prestaciones en una retroexcavadora más accesible
Según explicó Georgina Williams durante la presentación, el objetivo de JCB con este modelo es ofrecer “una solución asequible para la próxima generación de empresarios”. La compañía subraya además que la máquina puede cargar un camión de 20 toneladas en menos de cinco minutos y desplazarse por carretera sin necesidad de transporte auxiliar, reforzando así su enfoque hacia clientes que buscan máxima versatilidad y bajos costes operativos.
1.600 caballos de hidrógeno para batir un nuevo récord
El nuevo Hydromax estará impulsado por dos motores de combustión de hidrógeno desarrollados por JCB, capaces de entregar conjuntamente 1.600 CV. El objetivo de la compañía es superar nuevamente la barrera de las 350 mph. Al volante volverá a situarse Andy Green, el hombre más rápido del mundo y la única persona que ha superado la barrera del sonido sobre tierra. Green destacó que el nuevo vehículo “es más ligero, más potente y más rápido que su predecesor de hace 20 años” y aseguró que el proyecto volverá a servir para demostrar “lo buena que es realmente la ingeniería y la tecnología británicas”.
De izquierda a derecha, Ryan Ballard, director de ingeniería de JCB, Anthony Bamford, presidente de JCB, el comandante Andy Green, que será el piloto encargado de volver a batir el récord de velocidad, y George Bamford, vicepresidente de la compañía.




































