Entrevista a Francisco José Martos, director de marketing de Finanzauto
Director de las revistas Potencia y Canteras y Explotaciones · Interempresas Media
22/01/2026
La industria española mantiene un papel clave en términos de empleo, exportaciones e innovación, pero sigue perdiendo peso relativo frente a las principales economías europeas. Así lo refleja el estudio ‘El sector industrial en España’, elaborado por Finanzauto junto con GAD3, que analiza la percepción social, los principales retos estructurales y las oportunidades de transformación del tejido industrial. En esta entrevista, Francisco José Martos, director de marketing de Finanzauto, desgrana las conclusiones del informe y apunta a la necesidad de una estrategia industrial clara, sostenida y compartida entre empresas, administraciones y sistema educativo para reforzar la competitividad y el papel de la industria en el modelo económico del país.
El estudio muestra que la industria aporta en torno al 16% del VAB en España, inferior a la media europea (20,5%%). ¿Cómo interpreta Finanzauto esta brecha y qué factores considera clave para revertirla?
Para revertirlo hacen falta tres cosas bastante claras: más inversión en modernización e I+D, menos trabas administrativas que hoy retrasan o directamente frenan proyectos industriales, y una apuesta seria por el talento técnico. Y junto a eso, algo que a veces se olvida pero que es de vital importancia, un relato que devuelva prestigio a la industria como motor real de crecimiento.
Pese a su peso en exportaciones, empleo e innovación, la industria sigue eclipsada por el sector servicios en el imaginario colectivo. ¿En qué medida está ajustada a la realidad esta percepción?
El estudio muestra que más del 90% de la población reconoce que la industria es importante, pero cuando se les pide elegir el sector más relevante, el turismo se lleva toda la atención. Eso tiene mucho que ver con la falta de visibilidad de la industria en el debate público y en los medios.
El informe refleja un claro contraste entre la visión optimista de la población y la más crítica de los expertos sobre la evolución del sector. ¿A qué atribuye esta diferencia?
Los expertos, en cambio, trabajan a diario con la realidad de las cadenas de suministro, la dependencia exterior, los costes energéticos o los plazos regulatorios. Saben que el peso de la industria en España es inferior al de otros países europeos y que eso nos hace más vulnerables. Por eso su mirada es más exigente. No es una visión derrotista, es una llamada a actuar antes de que la brecha con Europa y con las grandes economías industriales se haga aún mayor.
Desde el punto de vista empresarial, la burocracia y la falta de apoyo administrativo aparecen como las principales amenazas. ¿Qué medidas concretas cree que deberían abordarse de forma prioritaria para mejorar la competitividad industrial?
La estructura del tejido industrial español, dominado por pymes y microempresas, es una constante en el estudio. ¿Es una fortaleza por su capilaridad o una debilidad para competir en un contexto global?
El reto no es cambiar ese modelo, sino hacerlo viable y más competitivo. Eso pasa por facilitar a las pymes el acceso a instrumentos de apoyo; tales como digitalización, innovación, ayudas industriales o políticas de empleo y formación como la FP dual, simplificando trámites y reduciendo cargas administrativas que hoy les resultan inasumibles. Si no aligeramos esos procesos, muchas pymes quedan fuera de políticas que podrían fortalecerlas.
En paralelo, es clave fomentar la colaboración entre empresas, la integración en cadenas de valor y un entorno regulatorio y financiero más favorable que les permita ganar tamaño, productividad y capacidad de inversión.
El informe alerta de un problema creciente de captación de talento y falta de perfiles técnicos, pese a ofrecer empleo estable y bien remunerado. ¿Qué está fallando en la conexión entre industria, educación y sociedad?
Está fallando, sobre todo, la conexión entre el mundo educativo, la empresa y la realidad del mercado laboral. La industria ofrece algo que hoy es casi un lujo, empleo estable, salarios por encima de la media y carreras profesionales de largo recorrido, pero aun así solo en torno al 12% de los estudiantes elige formación profesional industrial y el sector acumula más de 100.000 vacantes sin cubrir. Eso indica que no es un problema de condiciones, sino de orientación y de percepción.
A muchos jóvenes simplemente no les llega una imagen clara de lo que es hoy la industria ni de las oportunidades reales que ofrece. El estudio muestra además que hay una desconexión entre lo que el sistema educativo produce y lo que las empresas necesitan, y que la FP dual sigue teniendo un peso muy reducido.
Desde Finanzauto estamos actuando precisamente ahí. Hemos impulsado una Escuela de Operadores con simuladores de alta inmersión (Training Box) que permiten formar talento en entornos seguros y tecnológicamente avanzados, acercando la industria a nuevas generaciones con métodos más atractivos y prácticos. También colaboramos activamente con centros de FP e itinerarios formativos, conectando aprendizaje y realidad productiva, y trabajamos para atraer más jóvenes y más mujeres a profesiones técnicas.
Cerrar esta brecha exige reforzar la colaboración entre empresas y centros educativos, simplificar el acceso de las pymes a la FP dual y devolver prestigio social a los oficios técnicos como una de las grandes palancas de futuro del país.
En el ámbito de la innovación, la industria concentra gran parte del I+D privado, pero la inversión pública sigue siendo limitada. ¿Cómo afecta esta situación a la capacidad de transformación del sector a medio y largo plazo?
Al mismo tiempo, el estudio pone de relieve que el esfuerzo público todavía es más limitado que en otras grandes economías europeas. España destina alrededor del 0,4% del PIB a gasto industrial, frente a Alemania, que ronda el 0,8%, lo que limita la capacidad de escalar proyectos, desplegar nuevas plantas productivas o consolidar cadenas de valor propias. Cuando la inversión pública no acompaña con la misma intensidad, resulta más difícil que ese impulso innovador del sector privado se traduzca en proyectos industriales de mayor escala, en nuevas plantas productivas o en tecnologías propias que consoliden cadenas de valor en España.
Si conseguimos alinear mejor el esfuerzo de las empresas con una política industrial estable y con más apoyo a la I+D, la capacidad de transformación del sector puede multiplicarse. La innovación ya está ahí, pero falta crear un entorno que permita que crezca, se consolide y se convierta en una ventaja competitiva duradera para el conjunto del país.
Los expertos identifican la transición energética y la digitalización como una gran oportunidad, pero también como un riesgo si no se gestiona bien. ¿Cómo puede la industria española convertir estas exigencias en una ventaja competitiva real?
España parte de una posición interesante porque combina una base industrial diversa con un fuerte potencial energético y una rápida adopción de tecnologías digitales. Si se aprovecha bien, esa combinación puede permitir a nuestras empresas producir de forma más eficiente, más limpia y con mayor control sobre sus procesos, algo que cada vez pesa más en las decisiones de clientes e inversores internacionales.
Desde nuestra posición en Finanzauto, estamos tratando de convertir esa transición en algo tangible para el tejido industrial. Defendemos un Plan Renove de maquinaria industrial y de construcción que permita acelerar la sustitución de equipos obsoletos por otros más eficientes, seguros y productivos, garantizando así una reducción drástica de emisiones. Hay que tener en cuenta que una parte muy significativa del parque de maquinaria móvil en España supera ya los diez años de antigüedad. A esto se suma nuestra apuesta por el remanufacturing, a través de centros de revestimientos avanzados y centros de reconstrucción de componentes y motores, que permiten alargar la vida útil de los equipos con estándares industriales de máxima calidad. Todo ello se complementa con la valorización técnica y el reacondicionamiento mediante Cyclica, nuestra plataforma digital de equipos usados y reacondicionados, que facilita a muchas pymes el acceso a maquinaria moderna a costes asumibles, integrando innovación y economía circular y ayudando a modernizar capacidades industriales sin perder competitividad.
El estudio apunta a la necesidad de una estrategia industrial integral, orientada a la autonomía estratégica y la competitividad. ¿Qué papel deben jugar empresas tractoras como Finanzauto en ese proceso?
En la práctica, eso significa que muchas pymes que trabajan con nosotros pueden apoyarse en ese proceso de modernización para ir dando pasos que quizá de otro modo serían más lentos o más difíciles. Además, desde una compañía como Finanzauto se puede actuar como un punto de conexión entre la tecnología, la industria y la formación. A través de nuestros centros, de los programas de capacitación y de la relación diaria con fabricantes y clientes, es posible ir facilitando que soluciones más eficientes y más sostenibles vayan llegando al tejido industrial.
Por último, desde una perspectiva más global, ¿qué mensaje principal debería extraer la sociedad y los responsables públicos de este estudio sobre el presente y el futuro de la industria en España?
El mensaje de fondo es que la industria importa más de lo que a menudo parece y que lo que ocurra con ella va a marcar en gran medida el modelo de país que tengamos dentro de diez o quince años. No es un debate técnico ni sectorial, es una cuestión de cómo queremos que sea nuestra economía y nuestro empleo en el futuro.
El mensaje de fondo es que la industria importa más de lo que a menudo parece y que lo que ocurra con ella va a marcar en gran medida el modelo de país que tengamos dentro de diez o quince años. No es un debate técnico ni sectorial, es una cuestión de cómo queremos que sea nuestra economía y nuestro empleo en el futuro.
El gran desafío es decidir si queremos seguir dependiendo de lo que producen otros o si apostamos por reforzar nuestra propia capacidad industrial. El estudio deja claro que hay margen para hacerlo y que está en nuestras manos aprovechar esta oportunidad si empresas, administraciones y sistema educativo reman en la misma dirección. El estudio deja claro que hay margen para hacerlo y que está en nuestras manos aprovechar esta oportunidad si empresas, administraciones y sistema educativo reman en la misma dirección.

















