“El grooming del caniche es un trabajo en equipo: técnica, asesoramiento y confianza en cada detalle”
Grooming comercial del caniche
Vivimos una etapa de gran evolución en el cuidado de nuestras mascotas, algo que se refleja claramente en el día a día de nuestro sector. En mi caso, entre el 80 y el 90% de mis clientes conviven con caniches, una raza que exige un verdadero trabajo en equipo entre el tutor y el groomer para garantizar un mantenimiento adecuado del manto y del estilo elegido. En este artículo quiero compartir cómo abordamos el grooming comercial del caniche en La Canichera.
La importancia del asesoramiento inicial
Todo comienza con la llegada del tutor y su perro al salón. Este primer contacto es clave. Dedicar tiempo a conversar con el cliente nos permite conocer sus expectativas, su estilo de vida y el resultado que desea obtener. Un asesoramiento adecuado no solo optimiza el trabajo técnico, sino que también genera la confianza imprescindible en nuestra profesión. Al fin y al cabo, ¿Quién dejaría a un miembro de su familia en manos de alguien en quien no confía?
Personalmente, me resulta de gran ayuda que los tutores traigan imágenes de cortes que les gustan. A partir de ahí, y tras valorar la morfología del perro, el tipo de manto y su estado, buscamos conjuntamente un estilo que se adapte tanto al caniche como a la rutina del cliente.
El baño: base de un buen acabado
Una vez definido el objetivo, comenzamos la transformación. El baño se realiza siempre con cosmética adaptada tanto al manto del caniche como al servicio que se va a llevar a cabo. Un manto bien hidratado es sinónimo de salud, aunque en el caniche es fundamental encontrar el equilibrio, ya que un exceso de hidratación puede restar volumen, una de las características más apreciadas de esta raza.
En los baños de mantenimiento suelo utilizar un champú hidratante combinado con una mascarilla de volumen. En los días de corte, opto por un champú de volumen y valoro el uso del acondicionador según el caso, ya que un extra de cuerpo facilita notablemente el trabajo posterior con tijera.
Secado y estirado: la mitad del trabajo
Tras el baño, pasamos al secado, una fase que considero esencial. En grooming, el cuidado de los detalles marca la diferencia, y el secado —especialmente en el caniche— supone, a mi modo de ver, el 50% del resultado final. Un buen estirado facilita el corte y eleva la calidad del acabado.
En el salón comenzamos retirando el exceso de agua con una toalla. A continuación, utilizamos el expulsor, colocándolo de forma perpendicular a la piel y manteniendo la distancia adecuada para que el manto se abra “en forma de sol”. Una vez completado este paso, terminamos el estirado con el secador de mano y la carda.
Es importante trabajar con calma, siguiendo un orden lógico. Siempre digo que se trata de “secar sin que se seque”: lograr que ninguna zona se seque por sí sola sin haber sido previamente estirada. En la zona de la cara, además de la carda, utilizo un peine que me ayuda a colocar el pelo correctamente y a conseguir un 'donut' limpio y definido, sin pelos fuera de lugar.
El corte: técnica, orden y visión en movimiento
Antes de comenzar a cortar, ya sea con tijera o máquina, me aseguro de que el manto esté completamente desenredado utilizando el peine. Tras valorar la morfología del caniche que tenemos sobre la mesa, inicio el trabajo siguiendo siempre el mismo orden, una rutina que me permite saber en todo momento en qué punto del proceso me encuentro.
Después de realizar las zonas higiénicas, empiezo el corte buscando armonía y equilibrio. Un consejo que marcó mi forma de trabajar fue comprender que solemos observar al perro en estático, cuando en realidad lo vemos la mayor parte del tiempo en movimiento. Por eso, mientras corto, visualizo cómo se verán las líneas —angulaciones, línea dorsal y ventral, punta del esternón, isquion— cuando el perro camine. De este modo, creo un “mapa mental” que me guía hasta conseguir la forma deseada. Finalmente, pulo el conjunto en busca de un acabado limpio, fino y uniforme.
Entrega y educación del tutor
En el momento de la entrega, me gusta dedicar unos minutos a resolver dudas y a explicar el mantenimiento en casa. A menudo damos por hecho que los tutores saben cómo cepillar correctamente, deshacer nudos o cuál es la frecuencia ideal de baño para un caniche. Por eso prefiero preguntarles, escuchar cómo lo hacen y generar un espacio de confianza en el que puedan consultar sin reparos. El objetivo es que se marchen con la seguridad de saber qué hacer, cómo hacerlo y con qué herramientas y productos cuidar el manto de su perro.
Organización y gestión del tiempo
Conclusión
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