Día Mundial del Perro
Las 10 cosas que todo tutor debería hacer por su perro y que a veces olvidamos
Redacción Interempresas21/07/2026 Convivir con un perro implica atención, compromiso y una mirada constante a sus necesidades, especialmente en momentos del año en los que factores como el calor pueden afectar a su bienestar. Con motivo del Día Mundial del Perro, Tiendanimal, especialista en productos y servicios para animales de compañía en Iberia, recuerda la importancia de incorporar cuidados cotidianos que, aunque pueden parecer sencillos, son fundamentales para garantizar el bienestar físico y emocional de los canes.
Revisar las almohadillas, los ojos y las orejas; renovar el agua o adaptar los paseos al calor pueden marcar una gran diferencia en el bienestar de los perros durante todo el año.
Más allá del cariño, la alimentación o los paseos diarios, existen rutinas que a veces pasamos por alto y que ayudan a prevenir molestias, detectar señales de alerta y reforzar el vínculo con el perro. “Cuidar bien de un perro no depende únicamente de grandes decisiones, sino de la constancia en los detalles, como revisar su cuerpo, adaptar las rutinas a la época del año y observar cambios en su comportamiento, lo que nos permite anticiparnos a la aparición de muchos problemas”, explica Adelaida Gómez, veterinaria de Clinicanimal.
1. Revisar las almohadillas, especialmente en verano
Las almohadillas son una de las zonas más expuestas del perro y, al mismo tiempo, una de las más olvidadas. Durante los meses de calor, el asfalto, la arena o algunas superficies urbanas pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar grietas, irritación o quemaduras. Por eso, es esencial comprobar el estado de las patas tras los paseos, prestar atención a señales como lamidos insistentes, cojera o rechazo a caminar, y evitar las horas centrales del día.
2. Renovar el agua varias veces al día
La hidratación es esencial durante todo el año, pero cobra especial importancia con la subida de las temperaturas. El perro debe tener agua disponible, pero esta, además, tiene que estar limpia, fresca y renovarse con frecuencia. Además, en días calurosos, conviene colocar el bebedero en una zona de sombra, llevar agua durante los paseos y vigilar si el perro bebe menos de lo habitual.
3. Adaptar los paseos al calor
El paseo diario es imprescindible para el bienestar físico, social y emocional del perro, pero no todos los horarios son adecuados. En verano, lo recomendable es evitar las horas de mayor temperatura y priorizar salidas a primera hora de la mañana o al final del día. También es necesario tener en consideración que no todos los perros toleran el calor de la misma manera, dado que los cachorros, los perros senior, los de hocico corto o aquellos con determinadas condiciones de salud pueden ser más susceptibles a las altas temperaturas.
4. No descuidar el enriquecimiento mental en casa
Un perro necesita moverse, pero también pensar, olfatear, resolver pequeños retos y mantenerse estimulado. Los juegos de olfato, los comederos interactivos, los juguetes de inteligencia o aprender nuevas indicaciones son formas sencillas de ofrecer actividad mental en casa y que, además, ayudan a reducir el aburrimiento y favorecen un comportamiento más equilibrado dentro del hogar.
5. Cuidar la higiene dental desde edades tempranas
La acumulación de placa y sarro puede derivar en mal aliento, inflamación de encías, dolor o pérdida de piezas dentales, por lo que es imprescindible introducir la higiene dental de forma progresiva, con productos específicos para perros y siempre asociándola a una experiencia positiva. El cepillado, los snacks dentales y las revisiones veterinarias son aliados clave.
6. Mantener un peso saludable
El sobrepeso puede afectar a la movilidad, las articulaciones, la energía y la calidad de vida del perro. Por eso, controlar la ración de alimentos diaria, evitar el exceso de premios y adaptar la alimentación a la edad, tamaño y nivel de actividad es fundamental Del mismo modo, es recomendable pesar al perro de forma periódica y consultar con un profesional si se observan cambios bruscos.
7. Cepillar según el tipo de pelo
Más allá de su función estética, el cepillado del pelo ayuda a retirar pelo muerto, prevenir nudos, mantener la piel ventilada y detectar a tiempo posibles bultos, heridas, parásitos o irritaciones.
8. Revisar orejas, ojos y uñas
Además del pelo y los dientes, hay otras zonas que conviene observar con regularidad, como las orejas, por si hubiera mal olor o secreciones; los ojos, para detectar enrojecimiento o lagrimeo excesivo; o las uñas, para evitar que estén demasiado largas y puedan causar incomodidad.
9. Observar cambios de comportamiento
Nadie conoce mejor a un perro que su compañero humano. Por eso, cualquier cambio en su apetito, energía, descanso, forma de caminar, interacción o respuesta al juego debe tenerse en cuenta. Un perro más apático, irritable, inquieto o que modifica de forma repentina sus rutinas puede estar expresando malestar físico o emocional. Observar sin alarmarse, pero actuando a tiempo, es una de las mejores formas de cuidarle.
10. Mantener revisiones veterinarias preventivas
Y, por supuesto, no hay que esperar a que aparezca un problema para acudir al veterinario, ya que las revisiones preventivas permiten valorar el estado general del perro, actualizar pautas de vacunación y desparasitación, controlar el peso y detectar posibles alteraciones antes de que avancen.
“Cuidar de un perro implica compromiso, observación y prevención durante todo el año y las rutinas diarias, cuando se hacen con atención, permiten mejorar su bienestar y fortalecer el vínculo con quienes comparten su vida”, ha explicado la veterinaria Adelaida Gómez, para quien “celebrar este día también significa preguntarnos si estamos cubriendo todas sus necesidades, siendo conscientes, informándonos bien y contando con asesoramiento profesional cuando sea necesario”.