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El aumento de temperaturas adelanta la bajada de las orugas de los pinos y amplía el periodo de riesgo

Siete recomendaciones clave para proteger a perros y gatos ante la llegada temprana de la oruga procesionaria

Redacción Interempresas25/02/2026

Con la llegada de temperaturas suaves cada vez más tempranas, el Hospital Veterinario Madrid Centro del Grupo Iskaypet, advierte de un adelanto en la presencia en suelo de la oruga procesionaria del pino (thaumetopoea pityocampa), un fenómeno que amplía el calendario de riesgo para perros y gatos en parques, pinares y zonas ajardinadas urbanas.

El contacto puede provocar necrosis en lengua y mucosas en cuestión de minutos
El contacto puede provocar necrosis en lengua y mucosas en cuestión de minutos.
El director técnico del centro, Rubén Duque, explica que “la procesionaria ya no es solo un problema de primavera avanzada; estamos viendo casos antes y durante más tiempo”.

La oruga, fácilmente identificable por su desplazamiento en fila, libera miles de pelos urticantes con capacidad altamente irritante. El simple contacto con el hocico o la lengua puede desencadenar en cuestión de minutos una inflamación severa, con riesgo de necrosis si no se interviene de forma inmediata.

Un calendario que se adelanta

Tradicionalmente asociada a marzo y abril, la bajada de las orugas desde los pinos se está produciendo antes debido a inviernos más suaves. Esto obliga a reforzar la prevención desde finales del invierno y a mantener la vigilancia activa durante semanas.

En el Hospital es habitual atender animales que, tras un paseo aparentemente rutinario, llegan con hipersalivación intensa, inflamación de labios y lengua, dolor agudo e incluso dificultad respiratoria. La rapidez en la atención resulta decisiva para evitar secuelas permanentes, comenta Duque.

Siete recomendaciones para minimizar el riesgo

Con el objetivo de ofrecer pautas claras y útiles, el Hospital Veterinario Madrid Centro propone siete recomendaciones prácticas que ayudan a reducir la exposición y a actuar correctamente ante una sospecha de contacto.

La primera recomendación es clara: evitar las zonas con pinos en época de riesgo, especialmente cuando se detectan bolsones en las copas o procesiones en el suelo. Reducir la exposición es siempre la medida más eficaz.

Como segundo punto clave, en áreas donde pueda haber presencia de orugas conviene llevar a los perros sujetos con correa, limitando así la posibilidad de que se acerquen, las huelan o intenten interactuar con ellas.

El tercer consejo pasa por no permitir que olfateen ni laman restos en el suelo, incluso cuando no se distingan claramente las orugas, ya que los pelos urticantes pueden permanecer activos y dispersos.

En cuarto lugar, tras cada paseo por zonas de riesgo, resulta recomendable revisar patas y hocico para detectar posibles restos y actuar con rapidez si se observa alguna reacción.

La quinta medida preventiva consiste en no manipular nunca las orugas ni sus nidos. Además de poner en peligro al animal, el contacto directo también supone un riesgo para las personas.

Si, pese a las precauciones, se sospecha contacto, la sexta recomendación es lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua templada, sin frotar, con el objetivo de arrastrar los pelos urticantes sin romperlos ni favorecer su penetración.

Por último, la séptima y más importante pauta es acudir sin demora a un centro veterinario ante cualquier síntoma —por leve que parezca—, ya que el tiempo de reacción puede marcar la diferencia entre una inflamación reversible y una lesión con secuelas.

Actuar rápido puede evitar secuelas

“El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta”, subraya Duque. La automedicación o la espera a que la inflamación remita por sí sola pueden agravar el cuadro clínico y empeorar el pronóstico.

Además de la afectación oral, pueden producirse lesiones oculares y reacciones cutáneas intensas. En situaciones más graves, la inflamación puede comprometer la vía aérea, convirtiéndose en una urgencia vital.

Desde el Hospital Veterinario Madrid Centro insisten en que la información y la prevención son las herramientas más eficaces para proteger la salud de los animales de compañía en esta época del año.

¿Sabías que la peligrosidad de la oruga procesionaria no desaparece cuando muere?

Aunque muchas personas asocian el riesgo únicamente al contacto directo con la oruga viva, lo cierto es que los pelos urticantes de la procesionaria del pino conservan su capacidad irritante incluso cuando el insecto ha muerto o cuando los restos del nido han caído al suelo. Estos diminutos filamentos pueden permanecer activos durante meses y dispersarse por el aire, lo que explica reacciones en animales que no han tenido contacto visible con una “procesión”. Así lo recoge el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que advierte de la persistencia y facilidad de dispersión de los pelos urticantes como uno de los principales factores de riesgo tanto para animales como para personas.

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