Entrevista a Alfredo Díez-Hochleitner, director comercial de ABB Robotics
ABB Robotics afronta una nueva etapa tras su separación operativa del grupo ABB y la futura entrada de SoftBank como propietario de la división. Alfredo Díez-Hochleitner, director comercial de ABB Robotics Ibérica, analiza la evolución del mercado, el auge de la robótica colaborativa, el papel de la inteligencia artificial y los retos de acercar la automatización a empresas de cualquier tamaño. La compañía participó en la pasada edición de Advanced Factories 2026, donde presentó sus soluciones de automatización.
Alfredo Díez-Hochleitner, director comercial de ABB Robotics, en el stand de la compañía en Advanced Factories 2026.
ABB Robotics está viviendo un proceso importante de transformación corporativa. ¿En qué punto se encuentra actualmente la compañía?
ABB es el resultado de la fusión entre Asea y Brown Boveri y llevamos más de 50 años desarrollando robots industriales. El año pasado el grupo ABB decidió hacer un spin-off de la división de robótica a nivel global. Durante ese proceso apareció SoftBank, que es un conglomerado tecnológico muy centrado en inteligencia artificial y centros de datos. Lo que buscaban era incorporar la parte física de la inteligencia artificial y ahí es donde entra ABB Robotics. La operación se cerrará este año y cuando se complete la adquisición pasaremos a formar parte de SoftBank.
¿Qué papel desempeña España dentro de ABB Robotics?
Tenemos un peso muy relevante ya que desde Burgos capitaneamos la robótica móvil para todo el mundo. Adicionalmente en Sant Quirze del Vallès (Barcelona) contamos con varios equipos globales que desarrollan tecnología robótica y digital para todo el mundo, además de servicios de mantenimiento, reparación, retrofits, soporte técnico y simulación.
¿Toda la robótica móvil de ABB nace en Burgos?
Sí, todo viene de la adquisición de Asti en 2021, una empresa española especializada en vehículos autónomos móviles. Hoy Burgos lidera la ingeniería de esa tecnología para ABB a nivel mundial.
En los últimos años se habla mucho de robótica colaborativa. ¿Qué diferencia existe realmente frente a un robot industrial tradicional?
Muchas veces se confunden conceptos. Lo que ha de ser colaborativo no es sólo el robot, sino toda la aplicación. A nivel Robot la diferencia principal reside en que un robot colaborativo es capaz de trabajar mano a mano con las personas gracias a sus sistemas de seguridad que, en caso de contacto, son capaces de pararse. Adicionalmente en ABB Robotics tenemos robots industriales que pueden funcionar de manera colaborativa gracias a un software llamado SafeMove. Cuando una persona se acerca, el robot reduce velocidad o se detiene. Eso permite combinar seguridad con velocidades industriales cuando no hay interacción humana.
¿Y cuándo tiene sentido usar un robot colaborativo puro?
Típicamente cuando necesitas trabajar mano a mano con una persona o cuando por espacio no podemos o queremos instalar vallados. Pero hay que tener en cuenta que la colaboración implica limitaciones de velocidad y productividad en pro de la seguridad de las personas. Si necesitas altas cadencias de producción, la solución más común es usar robots industriales tradicionales protegidos mediante escáneres o vallados.
ABB fue una de las primeras compañías en apostar por este tipo de sistemas.
Sí. Hace más de 10 años lanzamos YuMi, pensado para tareas de ensamblaje junto a operarios. Tenía muy poca carga útil porque estaba diseñado para piezas pequeñas. Ahora nuestra nueva generación llamada POWA llega hasta 30 kilos de capacidad de carga y permiten abordar aplicaciones mucho más amplias.
¿Qué ha cambiado en el mercado con la llegada de la robótica colaborativa?
Gracias su facilidad de uso y a que podemos moverlos con la mano, contribuyeron enormemente a romper una barrera de entrada especialmente en pymes. Nos obligó a todos a entender que los clientes necesitaban facilidad de uso. La programación por bloques que nació con la robótica colaborativa es hoy una realidad en robots industriales. Una persona sin conocimientos avanzados puede programar determinadas aplicaciones de forma bastante sencilla.
ABB acaba de lanzar nuevas soluciones vinculadas a la visión artificial. ¿Qué aportan exactamente?
Hemos desarrollado lo que llamamos EyeMotion, una plataforma que integra cámaras 2D y 3D de diferentes fabricantes directamente dentro del entorno de programación de nuestros robots de tal manera que la visión forma parte del robot en vez de visión artificial por un lado y el robot por otro. Ahora todo se gestiona desde el propio robot.
¿Qué ventajas aporta esa integración?
Sobre todo, simplificación y como hablamos antes facilidad de uso. Puedes capturar imágenes, localizar piezas, identificar posiciones y ejecutar movimientos desde una interfaz muy visual y basada en bloques. Es una forma de darle ojos al robot para que puedan adaptarse dinámicamente a entornos reales y hacer aplicaciones complejas de una manera mucho más sencilla.
¿La inteligencia artificial ya está entrando de lleno en la robótica industrial?
Desde hace años, sobre todo en herramientas de optimización. Un ejemplo reciente es el nuevo Automatic Path Planning de RobotStudio donde tú le dices al robot qué pieza quieres coger y dónde dejarla, y el sistema calcula automáticamente la mejor trayectoria en tiempo de ciclo y consumo energético con resultados espectaculares.
¿Eso sustituirá a los programadores?
¡No, en absoluto! Lo que hace es volverlos más eficientes y a la vez necesitar más simuladores. Las simulaciones ayudan muchísimo y nos permiten tener por certidumbre de cómo funcionará el sistema en la realidad.
¿La automatización sigue siendo patrimonio de las grandes industrias?
Ya no es así. Las pymes son una parte muy importante de nuestra clientela. Lo que estamos consiguiendo es que la robótica sea más autónoma, más versátil y más sencilla de utilizar. Eso permite que empresas con menos recursos puedan automatizar procesos que antes eran inaccesibles.
¿Dónde está hoy el foco del desarrollo tecnológico?
Principalmente en la versatilidad y la autonomía. Gran parte del esfuerzo va hacia inteligencia artificial, visión artificial, programación intuitiva o incluso programación mediante lenguaje natural.
También están trabajando en retrofit y segunda vida de robots industriales...
Sí, tenemos robots funcionando desde hace más de 40 años. Disponemos de sistemas de análisis predictivo que permiten detectar desgaste en componentes concretos y prolongar la vida útil de los equipos. Lo más ecológico no deja de ser adaptar algo que ya existe y darle una nueva vida.







