TECNOLOGÍA
Investigación marina aplicada a nuevos materiales funcionales para protección naval

Péptidos de cianobacterias abren una vía no tóxica para recubrimientos antifouling

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Un consorcio liderado por el Centro Interdisciplinar de Investigação Marinha e Ambiental (CIIMAR), junto con la Universidad de Lisboa y la Universidad de Oporto, impulsa una propuesta antifouling basada en péptidos naturales de cianobacterias marinas. El estudio, publicado en Trends in Biotechnology, muestra que estos compuestos retrasan la colonización biológica sin liberar biocidas tóxicos. Validada con prototipos en condiciones marinas reales, la tecnología se sitúa en fase preindustrial y abre oportunidades para fabricantes de pinturas destinados a transporte marítimo, acuicultura e infraestructuras costeras.

Superficies sumergidas recubiertas con paneles de ensayo muestran la acumulación inicial de organismos marinos...

Superficies sumergidas recubiertas con paneles de ensayo muestran la acumulación inicial de organismos marinos, un proceso que los nuevos recubrimientos funcionalizados con péptidos de cianobacterias buscan retrasar sin recurrir a biocidas tóxicos. Crédito de la foto: Joana Almeida.

El biofouling como problema estructural en la industria naval

La acumulación de organismos sobre superficies sumergidas, conocida como biofouling, constituye un condicionante técnico y económico para transporte marítimo y actividades acuícolas. Cascos de buques, infraestructuras portuarias y equipos de cultivo quedan colonizados por bacterias, algas e invertebrados, lo que incrementa la fricción hidrodinámica y eleva consumo de combustible y emisiones asociadas.

La información difundida por CIIMAR recuerda que este proceso figura entre las mayores dificultades operativas para industrias vinculadas al mar, debido a su impacto directo sobre mantenimiento, eficiencia y costes de operación.

La respuesta predominante durante décadas se ha apoyado en pinturas que liberan de forma continua biocidas tóxicos, principalmente compuestos de cobre y otros metales, de modo que la colonización se reduce a costa de una carga contaminante persistente en el medio marino.

Aunque estos sistemas ofrecen eficacia técnica, su uso acarrea costes ambientales elevados, como contaminación, pérdida de biodiversidad y degradación de ecosistemas. La intensidad de su acción explica que ciertos biocidas hayan sido objeto de restricciones severas, hasta el punto de que sustancias como el tributilestaño (TBT) ya han quedado prohibidas en la Unión Europea.

El estudio vincula esta transición normativa a la exigencia de alternativas más seguras a través del Reglamento de Productos Biocidas (UE) 528/2012, lo que obliga a industria y comunidad científica a orientar el desarrollo hacia soluciones ambientalmente más aceptables. Bajo ese marco, la sustitución de recubrimientos que dependen de toxicidad continua requiere tecnologías capaces de interferir en la colonización sin recurrir a liberación química sostenida, objetivo al que responde el trabajo del consorcio portugués.

Péptidos naturales como herramienta de modulación ecológica

El equipo liderado por CIIMAR ha desarrollado un recubrimiento funcionalizado con péptidos bioactivos procedentes de cianobacterias marinas. La prueba de concepto, titulada 'Engineered coatings containing cyclic peptides from cyanobacteria delay the development of a stable macrofouling community', muestra que estos compuestos retrasan la formación de comunidades incrustantes estables y, con ello, plantean una alternativa a recubrimientos tóxicos dominantes en el mercado global.

Joana Almeida, investigadora del grupo Bioinspired Ocean Interfaces de CIIMAR y responsable del estudio, atribuye la principal novedad al uso de péptidos naturales que interfieren de forma selectiva en fases iniciales de colonización biológica, sin causar daño a organismos no objetivo ni a biodiversidad marina. El resultado, según esa explicación, es un producto capaz de controlar el biofouling sin depender de la liberación continua de biocidas tóxicos, lo que abre camino a una nueva generación de recubrimientos con menor huella ambiental.

La propuesta se inspira en mecanismos de comunicación química presentes en el océano. En lugar de eliminar de manera indiscriminada microorganismos, los péptidos alteran procesos de adhesión y organización secuencial de las primeras comunidades incrustantes, modulando señales naturales que guían la fijación de bacterias y otros microorganismos.

Esa intervención temprana repercute en etapas posteriores, ya que reduce o retrasa la colonización por macroalgas e invertebrados, y con ello limita el establecimiento de comunidades de macrofouling especialmente problemáticas en cascos y estructuras sumergidas.

El trabajo científico sitúa la clave técnica en controlar los primeros compases del biofouling, porque ahí se decide la trayectoria de colonización; por tanto, aprovechar mecanismos de colonización secuencial permite ganar control sin añadir compuestos perjudiciales al entorno.

Esquema del desarrollo de un nuevo recubrimiento antifouling basado en péptidos naturales de cianobacterias...
Esquema del desarrollo de un nuevo recubrimiento antifouling basado en péptidos naturales de cianobacterias, desde su obtención y evaluación en laboratorio hasta su prueba en prototipos expuestos en el mar.

Validación experimental y comparación con biocidas comerciales

Durante los ensayos, los recubrimientos funcionalizados con péptidos producidos por una cepa de cianobacteria incluida en la colección LEGE-CC de CIIMAR resultaron eficaces al interferir en formación de biopelículas y al inhibir la adhesión de larvas de mejillón en condiciones de laboratorio. El trabajo, además, validó prototipos en condiciones marinas reales, lo que permitió observar retrasos en etapas iniciales de colonización fuera del entorno controlado.

Junto con la eficacia, los científicos resaltan que los péptidos marinos evaluados ofrecen un rendimiento comparable, y en algunos aspectos superior, al de un biocida comercial de uso extendido en industria, identificado como Econea. La comparación con una referencia ya implantada aporta un punto de apoyo relevante para valoración técnica en fases de transferencia. Al tratarse de una solución que prescinde de liberación tóxica continua, la sustitución de biocidas convencionales podría reducir vertidos contaminantes al mar, circunstancia que, según CIIMAR, repercutiría en beneficios ambientales directos.

La dimensión industrial de esa reducción no se limita al plano ecológico. Los investigadores atribuyen a esta tecnología un potencial de mejora para sectores como transporte marítimo, acuicultura e infraestructuras costeras, tanto por la menor presión contaminante como por los efectos que un control más limpio del biofouling puede tener sobre operación y mantenimiento.

Los impactos positivos, siempre según la información difundida por CIIMAR, se extenderían a ámbitos como pesca y turismo, en la medida en que océanos más saludables se asocian a una economía azul más sostenible.

En términos de innovación en recubrimientos, el mensaje central reside en desplazar el centro de gravedad desde la toxicidad química hacia la modulación biológica, sin sacrificar por ello la capacidad de control sobre la colonización inicial.

De la prueba de concepto a la escala industrial

CIIMAR sostiene que el estudio va más allá de investigación fundamental, ya que demuestra la incorporación funcional de los compuestos en matrices de recubrimiento y valida prototipos en condiciones marinas reales. Ese recorrido sitúa la tecnología en una fase preindustrial, con un grado de madurez suficiente para plantear transferencia hacia fabricantes de pinturas técnicas.

Los siguientes pasos, tal como recoge la nota, pasan por demostrar eficacia a largo plazo en distintos entornos marinos, al tiempo que se optimizan producción e incorporación de los compuestos a escala competitiva. En la práctica, este tramo concentra las preguntas decisivas para formuladores: estabilidad del activo, compatibilidad con sistemas de resina, vida útil del recubrimiento y reproducibilidad del rendimiento.

La industrialización exigirá, además, procesos que aseguren suministro y control de calidad del ingrediente bioactivo, así como metodologías de formulación que mantengan la funcionalidad del péptido sin degradación durante fabricación y curado.

Desde una lectura estratégica para fabricantes, la introducción de péptidos bioactivos desplaza el diseño de pinturas antifouling hacia sistemas que intervienen en interacciones biológicas iniciales. Frente a soluciones basadas en liberación continua de agentes tóxicos, este modelo propone recubrimientos que controlan colonización mediante mecanismos inspirados en la ecología química marina.

Esa diferencia técnica puede traducirse en una propuesta de valor relevante para mercados que avanzan hacia requisitos ambientales más estrictos, puesto que la compatibilidad regulatoria se vuelve un criterio de compra cada vez más determinante para operadores navales y gestores de infraestructuras costeras.

El consorcio científico también encuadra el desarrollo en objetivos más amplios, al indicar que esta línea de investigación se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y con requerimientos europeos, lo que refuerza su interés para empresas que buscan soluciones con menor impacto ambiental.

Oportunidades para formuladores y fabricantes europeos

La combinación de restricciones normativas, prohibiciones previas como la del TBT y demanda de alternativas más seguras orienta el mercado hacia tecnologías que reduzcan impacto sin perder rendimiento. En ese marco, soluciones basadas en compuestos naturales aportan una base científica coherente con exigencias ambientales actuales y con expectativas de la economía azul.

Para empresas dedicadas a recubrimientos marinos, la colaboración con grupos especializados en interfaces bioinspiradas abre vías de desarrollo de nuevas líneas de producto, ya sea mediante acuerdos de transferencia, codesarrollo de formulaciones o validaciones en condiciones de operación. El respaldo de una publicación en Trends in Biotechnology facilita, además, la evaluación interna y el tránsito hacia pilotos industriales.

La progresión hacia aplicaciones comerciales dependerá de integrar estos péptidos en formulaciones robustas, estables y económicamente viables, condición que, según el propio CIIMAR, marca la agenda inmediata de optimización para acercar la solución a uso industrial.

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