De la formulación al recubrimiento: qué revelan los ensayos generales de laboratorio sobre una pintura
Periodista especializada en información técnica e industrial · Interempresas Media
05/11/2026
Una pintura puede presentar una viscosidad adecuada en el envase y resultar difícil de aplicar. También puede ofrecer una excelente apariencia inicial y no alcanzar la adherencia o resistencia mecánica esperadas. En otros casos, una formulación que ha superado satisfactoriamente los controles de producción presenta diferencias de color, defectos superficiales o problemas de estabilidad cuando se modifica alguna de las condiciones de fabricación o aplicación.
Estas situaciones ilustran la diversidad de propiedades que intervienen en el comportamiento de pinturas y recubrimientos. Su evaluación requiere procedimientos específicos, capaces de medir desde características relativamente sencillas, como la densidad, hasta prestaciones relacionadas con la durabilidad o determinadas funciones de la superficie.
Los ensayos generales se utilizan durante la investigación y desarrollo de formulaciones, la homologación de materias primas, el control de calidad, la comparación de productos y el análisis de incidencias. Su aplicación facilita la comunicación técnica entre fabricantes, laboratorios y clientes, al establecer procedimientos de medida y condiciones de evaluación compartidos.
Sin embargo, obtener un resultado no significa necesariamente que una pintura cumpla una determinada especificación. Muchas normas describen cómo realizar un ensayo, pero no establecen valores de aceptación aplicables a todos los productos. Estos pueden depender de normas de producto, requisitos legales, condiciones contractuales o especificaciones particulares.
Para el fabricante, resulta tan importante seleccionar correctamente las pruebas como conocer los factores que intervienen en ellas. La composición, el estado de dispersión, el espesor aplicado, el sustrato o las condiciones de secado pueden modificar los resultados y, en consecuencia, su interpretación.
Junto a estos ensayos generales, la industria dispone de pruebas específicas destinadas a evaluar el comportamiento de los recubrimientos en determinadas aplicaciones, como los ensayos de corrosión y niebla salina, resistencia al fuego, envejecimiento en condiciones de exposición particulares o resistencia a agentes químicos. Existen también ensayos conexos que permiten estudiar aspectos complementarios, como la caracterización de materias primas, el análisis de superficies y sustratos o la evaluación de determinadas propiedades ambientales. Este reportaje se centra en los ensayos generales, que proporcionan una base común para caracterizar pinturas y recubrimientos, controlar su fabricación y comprobar sus principales prestaciones.
Composición y producto líquido: conocer y controlar la formulación
El análisis de composición constituye el punto de partida para caracterizar una pintura. Resinas, pigmentos, cargas, disolventes, agua y aditivos desempeñan funciones diferentes, y su combinación determina buena parte del comportamiento del producto durante la fabricación, aplicación y formación de película.
Los ensayos permiten identificar determinadas sustancias, comprobar proporciones y detectar diferencias entre materias primas o productos terminados. Dependiendo del objetivo, pueden utilizarse técnicas espectroscópicas, cromatográficas, gravimétricas o de análisis térmico.
La espectroscopia infrarroja, por ejemplo, contribuye a identificar familias de compuestos y comparar materiales con referencias conocidas. Las técnicas cromatográficas permiten estudiar determinadas sustancias orgánicas, mientras que los procedimientos gravimétricos se emplean para cuantificar componentes o fracciones del producto bajo condiciones definidas.
Una de las determinaciones habituales es el contenido de materia no volátil. La ISO 3251 establece un procedimiento para obtener este valor mediante unas condiciones determinadas de calentamiento. El resultado es útil para el control de calidad, aunque debe interpretarse teniendo en cuenta que la temperatura y el tiempo de ensayo influyen en la cantidad de materia que permanece en la muestra.
Esta circunstancia tiene consecuencias prácticas. Dos formulaciones no deben compararse únicamente por sus valores de sólidos si estos se han obtenido mediante procedimientos distintos. También es necesario diferenciar el contenido de materia no volátil expresado en masa del determinado en volumen, porque responden a magnitudes diferentes.
Otra aplicación relevante es el análisis de compuestos orgánicos volátiles (COV). Su determinación puede formar parte de la caracterización técnica y de la verificación de requisitos aplicables a determinadas categorías de productos. Existen métodos normalizados, como los recogidos en la serie ISO 11890, cuya elección depende de las características de la formulación y del contenido de COV que se pretende determinar.
El control de composición adquiere importancia cuando se sustituye una materia prima, se modifica una formulación o se investiga una desviación entre lotes. Una variación aparentemente pequeña puede alterar la compatibilidad entre componentes, el comportamiento reológico o las propiedades de la película.
Por ello, el resultado analítico debe relacionarse con la información disponible sobre la formulación, las materias primas utilizadas y el historial de fabricación. Esta combinación ayuda a determinar si una diferencia de composición tiene consecuencias técnicas relevantes.
Antes de formar una película, la pintura debe conservar sus propiedades durante el almacenamiento, soportar las operaciones de manipulación y presentar un comportamiento adecuado cuando se aplica.
Los ensayos sobre producto líquido estudian características como densidad, viscosidad, finura de dispersión y estabilidad. Aunque algunas de estas mediciones forman parte del control habitual de fabricación, su interpretación requiere conocer las particularidades de cada tecnología.
La densidad permite comprobar la consistencia del producto y detectar determinadas desviaciones respecto a una formulación de referencia. Su medición puede realizarse mediante picnómetro, siguiendo procedimientos como los descritos en la serie ISO 2811.
No obstante, una densidad correcta no garantiza por sí sola que la composición o la dispersión sean adecuadas. Constituye un indicador que debe valorarse junto con otras características.
La viscosidad presenta una complejidad mayor. Muchas pinturas no se comportan como líquidos cuya viscosidad permanece constante, sino que modifican su resistencia al flujo en función del esfuerzo aplicado. Este comportamiento resulta determinante para operaciones como el bombeo, la pulverización, la aplicación con rodillo o la nivelación.
Una formulación puede necesitar suficiente estructura durante el almacenamiento para limitar la sedimentación y, al mismo tiempo, fluir con facilidad cuando se somete al esfuerzo de aplicación. Posteriormente, debe recuperar un comportamiento que favorezca la formación de una película uniforme sin producir descuelgues.
Los ensayos reológicos ayudan a estudiar estas propiedades. La serie ISO 2884 contempla procedimientos de medición de viscosidad mediante viscosímetros rotacionales. Cada método responde a unas condiciones de medida determinadas y no proporciona, por sí solo, una caracterización completa del comportamiento reológico.
La elección del procedimiento resulta esencial. Una medida realizada a baja velocidad de cizallamiento no describe necesariamente el comportamiento que tendrá la pintura cuando atraviese un equipo de aplicación. Los resultados pueden variar con la temperatura, la homogeneización previa o el historial de esfuerzos al que se haya sometido la muestra.
Para el fabricante, disponer de una especificación de viscosidad significa también definir cómo debe medirse. Sin esas condiciones, dos resultados numéricamente distintos podrían reflejar diferencias de procedimiento y no necesariamente una modificación del producto.
La finura de dispersión constituye otro parámetro de interés. Su evaluación mediante una galga, como contempla la ISO 1524, permite detectar partículas o aglomerados que superan determinadas dimensiones aparentes. El procedimiento, que presenta limitaciones para ciertos tipos de pigmentos, no equivale a determinar la distribución completa de tamaños de partícula, pero resulta útil para el seguimiento del proceso de dispersión.
Una dispersión insuficiente puede afectar al aspecto superficial, la estabilidad, el brillo o determinadas propiedades ópticas. Sin embargo, una lectura satisfactoria de finura tampoco garantiza que todos los componentes estén distribuidos de forma óptima.
La estabilidad completa este grupo de evaluaciones. Los fabricantes necesitan comprobar que el producto mantiene características aceptables durante el periodo previsto de almacenamiento. Para ello pueden estudiarse cambios de viscosidad, sedimentación, separación de fases, formación de piel o facilidad de redispersión.
Los ensayos acelerados ayudan a comparar formulaciones y detectar tendencias, aunque sus resultados deben interpretarse con prudencia: someter una muestra a condiciones intensificadas no reproduce necesariamente todos los mecanismos que intervienen durante el almacenamiento real.
En conjunto, estas pruebas proporcionan información para ajustar la formulación y el proceso de fabricación. Su utilidad aumenta cuando se relacionan los resultados de laboratorio con incidencias concretas de producción, conservación o aplicación.
De la película húmeda a la seca: donde se desarrollan las prestaciones
El comportamiento de una pintura cambia desde el momento en que se deposita sobre el sustrato. La película húmeda debe distribuirse de forma adecuada, alcanzar el espesor previsto y evolucionar durante el secado o curado sin generar defectos incompatibles con la aplicación.
El espesor constituye una de las variables principales. Una cantidad insuficiente de producto puede comprometer la cubrición o las prestaciones esperadas. Un espesor excesivo, por su parte, puede favorecer descuelgues, prolongar el secado o alterar el comportamiento de determinados sistemas.
La ISO 2808 reúne métodos de determinación del espesor de película, tanto húmeda como seca. No existe un procedimiento único apropiado para todas las situaciones: la selección depende del tipo de recubrimiento, del sustrato y de las características de la superficie.
Los ensayos sobre película húmeda estudian también la nivelación, la tendencia al descuelgue y otras propiedades relacionadas con la aplicación. Su finalidad es comprobar cómo responde la formulación cuando pasa del envase a una superficie.
Estos resultados guardan una estrecha relación con la reología del producto líquido. Una pintura que fluye con facilidad durante la aplicación puede presentar un comportamiento distinto cuando cesa el esfuerzo y comienza a formarse la película.
Las condiciones ambientales también intervienen. La temperatura, la humedad y la ventilación pueden modificar la evaporación de componentes volátiles y el desarrollo del secado. En determinadas tecnologías, estas variables afectan a la formación de película o a las reacciones de curado.
Por eso, al comparar formulaciones es necesario preparar las muestras con condiciones equivalentes de aplicación y acondicionamiento. Una diferencia observada posteriormente puede deberse tanto a la composición como a las condiciones en las que se ha formado el recubrimiento.
Los acabados superficiales de pinturas y recubrimientos se caracterizan mediante ensayos que permiten evaluar propiedades como el color, el brillo y la uniformidad de la película. Imagen generada con IA.
Una vez formada la película, los ensayos se dirigen a evaluar propiedades relacionadas con su comportamiento mecánico, resistencia al uso y compatibilidad con el sustrato.
Entre las pruebas habituales se encuentran las de adherencia, dureza, flexibilidad, resistencia al rayado y resistencia al desgaste. También pueden estudiarse el secado en profundidad y el desarrollo de propiedades después del curado.
La adherencia merece especial atención porque depende del sistema completo, no únicamente de la formulación. La naturaleza y preparación del sustrato, la presencia de imprimaciones, el espesor de las capas y las condiciones de curado influyen en el resultado.
El ensayo de corte por enrejado, descrito en la ISO 2409, evalúa la resistencia del recubrimiento a separarse del sustrato o de una capa anterior cuando se realizan cortes formando una cuadrícula. Este procedimiento no constituye una medición cuantitativa de adherencia. Para esa finalidad existen otros métodos, como los ensayos de tracción.
La distinción es importante para interpretar los informes. Dos procedimientos relacionados con la adherencia no proporcionan necesariamente información equivalente ni pueden sustituirse sin considerar las características del sistema.
La dureza también puede evaluarse mediante diferentes técnicas. El ensayo de lápiz, contemplado en la ISO 15184, establece un procedimiento de valoración bajo condiciones determinadas. Sin embargo, el resultado no debe utilizarse como medida universal de todas las propiedades mecánicas de una película ni como único criterio para comparar recubrimientos de distinta naturaleza.
Un recubrimiento puede presentar buena resistencia a una solicitación y comportarse de manera diferente frente a otra. La dureza, la flexibilidad y la resistencia al impacto responden a mecanismos distintos y deben seleccionarse de acuerdo con las necesidades de la aplicación.
También resulta relevante distinguir entre secado y curado. Una película puede encontrarse seca al tacto sin haber alcanzado las propiedades previstas. En sistemas de reacción química, la temperatura, el tiempo y la proporción de mezcla pueden influir en el desarrollo de la estructura final.
Ensayar un recubrimiento antes de completar el acondicionamiento especificado puede conducir a resultados que no representan el comportamiento esperado del producto correctamente aplicado.
La resistencia al frote húmedo constituye otro ejemplo de la importancia de controlar las condiciones. La edición de 2026 de la ISO 11998 establece un método acelerado para evaluar esta propiedad, pero ya no incluye la determinación de la facilidad de limpieza que figuraba en la edición anterior.
Esta modificación obliga a distinguir entre la capacidad de una película para resistir una acción de frotado y la facilidad con la que pueden eliminarse determinadas manchas o sustancias. Ambas propiedades pueden resultar relevantes para el usuario, pero requieren evaluaciones apropiadas.
Para los fabricantes, las pruebas sobre película seca son especialmente útiles durante el desarrollo y la comparación de formulaciones. También ayudan a comprobar la adecuación de un sistema a las especificaciones acordadas, siempre que el método y el criterio de aceptación estén definidos previamente.
Color y propiedades ópticas: convertir la apariencia en datos
El aspecto de una pintura puede parecer una cuestión principalmente visual, pero en numerosas aplicaciones constituye una característica técnica sometida a tolerancias.
El color, el brillo, la opacidad y el poder cubriente se evalúan mediante procedimientos que buscan reducir la subjetividad y facilitar la comparación entre muestras.
La colorimetría instrumental permite expresar el color mediante coordenadas y calcular diferencias respecto a un patrón. Sin embargo, el resultado depende del sistema de medida y de las condiciones establecidas. La iluminación, la geometría de observación, la textura y el acabado superficial pueden modificar la percepción o la lectura instrumental.
Por ello, una diferencia de color no debería interpretarse sin conocer cómo se ha obtenido. El fabricante y el cliente necesitan compartir un criterio de evaluación, especialmente cuando el producto se suministra en lotes sucesivos o debe reproducir un acabado previamente aprobado.
La comparación visual también puede realizarse bajo condiciones normalizadas, mediante procedimientos destinados a reducir la variabilidad asociada a la observación.
El brillo constituye otra propiedad medible. La ISO 2813 establece procedimientos de medición para superficies no texturadas sobre sustratos planos y opacos, utilizando geometrías de 20°, 60° y 85°. La selección depende de las características del acabado, por lo que las lecturas obtenidas con geometrías diferentes no deben compararse como si correspondieran a una misma condición de medida.
La opacidad y el poder cubriente, por su parte, dependen de la formulación y del espesor aplicado. Una pintura puede presentar una capacidad de cubrición distinta si cambia la cantidad depositada o la preparación de la muestra.
El control de estas variables resulta especialmente importante cuando se comparan formulaciones alternativas, se modifica un pigmento o se investiga una desviación de aspecto.
Los ensayos ópticos aportan una base objetiva para definir tolerancias y reducir discrepancias entre desarrollo, producción y cliente. También ayudan a identificar si un problema visual procede de la composición, de la dispersión o de las condiciones de aplicación.
Caracterización biológica y evaluación de defectos: estudiar el deterioro
La interacción entre los recubrimientos y los microorganismos constituye otra área de evaluación. No obstante, bajo la denominación de caracterización biológica pueden encontrarse objetivos diferentes que conviene delimitar antes de seleccionar el ensayo.
Una cuestión es la conservación microbiológica de una pintura durante su almacenamiento. Otra, la resistencia de la película seca frente al crecimiento de determinados microorganismos. Y una tercera, la posible actividad antibacteriana de una superficie.
Estas propiedades no son equivalentes y requieren procedimientos adecuados a cada finalidad.
En los recubrimientos expuestos a condiciones favorables para el desarrollo de hongos, pueden realizarse ensayos destinados a evaluar la eficacia de los conservantes de película. La norma EN 15457 aborda esta cuestión mediante un procedimiento de laboratorio.
El resultado permite evaluar la eficacia de los conservantes de película frente al crecimiento fúngico bajo las condiciones establecidas en el ensayo, pero no demuestra por sí mismo la capacidad del recubrimiento para proteger el material subyacente ni acredita eficacia frente a otros microorganismos.
Para el fabricante, la preparación de la película, el espesor y las condiciones de acondicionamiento pueden ser determinantes. También debe considerarse la naturaleza del producto y la finalidad de la evaluación.
Cuando se pretende declarar una propiedad biológica específica, es necesario comprobar que el método seleccionado mide precisamente esa función. Un ensayo de resistencia al crecimiento fúngico no acredita automáticamente eficacia antibacteriana, del mismo modo que una prueba de actividad antibacteriana no demuestra la conservación del producto líquido.
Estas diferencias adquieren relevancia en la documentación técnica y la comunicación comercial. Las declaraciones deben corresponderse con las propiedades realmente ensayadas y con los requisitos regulatorios que resulten aplicables.
Ampollas, grietas, descamaciones, alteraciones de color o pérdida de brillo pueden indicar que un recubrimiento ha experimentado cambios durante su aplicación, curado o exposición.
La evaluación de defectos busca describir estas alteraciones mediante criterios reproducibles. Para ello se utilizan procedimientos de observación, comparación y clasificación que facilitan el intercambio de información entre fabricantes, laboratorios y clientes.
La serie ISO 4628 recoge métodos para valorar diferentes formas de degradación de los recubrimientos. Su utilidad reside en establecer un lenguaje común para describir la cantidad, el tamaño o la intensidad de determinadas alteraciones.
Sin embargo, identificar un defecto no equivale a conocer su origen.
La aparición de ampollas puede estar relacionada con mecanismos diferentes según el sistema aplicado, el sustrato y las condiciones de exposición. Las grietas pueden responder a tensiones internas, incompatibilidades, problemas de aplicación o procesos de envejecimiento.
Por ello, la evaluación visual debe complementarse, cuando sea necesario, con información sobre la formulación, la preparación superficial, el espesor, el historial de aplicación y las condiciones de servicio.
Los ensayos de envejecimiento o exposición pueden aportar datos adicionales. Las condiciones aceleradas sirven para comparar comportamientos y estudiar determinados mecanismos, pero no permiten establecer automáticamente una equivalencia temporal con la vida real del recubrimiento.
Para el fabricante, el análisis de defectos resulta especialmente útil al investigar incidencias. Registrar correctamente las condiciones y conservar muestras de referencia facilita la comparación y reduce el riesgo de atribuir una alteración a una causa no demostrada.
Antes de enviar una muestra al laboratorio
La preparación de un ensayo comienza con la definición de su finalidad. El fabricante debe determinar qué propiedad necesita conocer, qué procedimiento resulta adecuado y qué criterio utilizará para interpretar el resultado.
Conviene acordar previamente el método y su edición, identificar correctamente el producto y facilitar la información relevante sobre su preparación. Cuando se ensaya una película, deben definirse el sustrato, la preparación superficial, el sistema de capas, el espesor y las condiciones de secado o curado.
También es importante determinar si se trata de una prueba comparativa, un control de calidad o una evaluación de conformidad frente a requisitos específicos. Si se necesita un informe acreditado, debe comprobarse el alcance correspondiente.
Estas precauciones contribuyen a obtener resultados representativos y facilitan su utilización posterior en desarrollo, homologación o investigación de incidencias.
Fotocatálisis: cómo comprobar una prestación funcional
Algunas formulaciones incorporan materiales destinados a proporcionar funciones específicas, como favorecer determinadas reacciones de degradación de contaminantes bajo condiciones de iluminación adecuadas.
La evaluación fotocatalítica requiere identificar qué sustancia se pretende estudiar, bajo qué condiciones se activa el material y cómo se mide el resultado.
Un ejemplo es la ISO 22197-1, que establece un método para determinar la capacidad de determinados materiales fotocatalíticos de eliminar óxido nítrico del aire bajo iluminación ultravioleta.
El procedimiento utiliza condiciones controladas y un contaminante concreto. Por tanto, obtener un resultado favorable no significa demostrar automáticamente eficacia frente a otras sustancias ni acreditar propiedades como autolimpieza o actividad antibacteriana.
Esta delimitación resulta especialmente importante para los fabricantes de recubrimientos funcionales. La presencia de un componente fotocatalítico en la formulación no basta para acreditar una prestación determinada: debe comprobarse el comportamiento del material aplicado mediante un procedimiento apropiado.
La distribución del componente activo, las características de la película y la accesibilidad de su superficie pueden influir en la actividad medida. También intervienen las condiciones de iluminación y exposición utilizadas durante la prueba.
Cuando se pretende declarar una prestación duradera, puede ser necesario estudiar cómo evoluciona después del envejecimiento o de otras condiciones relacionadas con el uso previsto.
La finalidad de estos ensayos consiste en precisar qué comportamiento puede atribuirse al producto y dentro de qué condiciones experimentales, evitando extender las conclusiones a prestaciones que no han sido evaluadas.
Del ensayo al cumplimiento: una cuestión de método y criterio
La diversidad de pruebas disponibles obliga a distinguir entre medir una propiedad y comprobar que se satisface un requisito.
Las normas de ensayo establecen procedimientos destinados a obtener resultados comparables. Sin embargo, muchas de ellas no fijan valores universales de aceptación. La conformidad puede depender de una norma de producto, una especificación contractual, un pliego técnico o una obligación legal aplicable a determinada categoría de pinturas.
Esta distinción debe resolverse antes de enviar las muestras al laboratorio. Si no se ha definido qué resultado se considera aceptable, el informe puede proporcionar información técnicamente correcta sin responder por completo a la necesidad del fabricante.
También es importante comprobar la edición del método utilizado. Las normas se revisan y pueden modificar su alcance o determinados aspectos del procedimiento. La actualización de la ISO 11998 constituye un ejemplo de la necesidad de revisar qué propiedad se está evaluando antes de comparar resultados obtenidos bajo ediciones diferentes.
La acreditación del laboratorio introduce otra consideración. En España, la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) acredita la competencia para realizar actividades específicas incluidas en un alcance determinado. Que una entidad disponga del certificado no significa que todos sus ensayos estén comprendidos en ella.
Cuando la acreditación sea un requisito del cliente o del procedimiento de homologación, el fabricante deberá comprobar que el ensayo solicitado figura en el alcance correspondiente.
La documentación que acompaña a la muestra también resulta esencial. Identificación del producto y del lote, condiciones de almacenamiento, preparación del sustrato, sistema de capas, método de aplicación, espesor y acondicionamiento son datos que pueden resultar necesarios para interpretar correctamente el resultado.
Una comunicación técnica adecuada con el laboratorio ayuda a seleccionar el procedimiento y evitar comparaciones que no respondan a condiciones equivalentes.
La medición de las propiedades de los recubrimientos permite comprobar sus características y obtener información para el control de calidad y la verificación de especificaciones técnicas.
La utilidad de los ensayos generales no se limita a aprobar o rechazar una formulación. Sus resultados pueden orientar modificaciones de materias primas, ajustes de proceso, cambios en las condiciones de aplicación o nuevas evaluaciones para investigar una incidencia.
Una desviación de adherencia puede requerir revisar la preparación del sustrato o el curado. Una diferencia de color puede estar relacionada con el espesor, la dispersión o las condiciones de medida. Un problema de estabilidad puede aparecer después de modificar una materia prima sin que los controles iniciales hayan mostrado otras diferencias significativas.
En todos estos casos, el laboratorio aporta información que debe interpretarse junto con el conocimiento del producto y de su proceso de fabricación.
La selección de los ensayos debe responder a las características del recubrimiento, su aplicación prevista y las propiedades que sea necesario demostrar. Realizar un mayor número de pruebas no garantiza una caracterización más útil si los procedimientos no están relacionados con los requisitos del producto.
Para los fabricantes de pinturas y recubrimientos, conocer qué mide cada ensayo y cuáles son sus limitaciones facilita decisiones mejor fundamentadas durante el desarrollo, la producción y el control de calidad. La conformidad comienza con una definición precisa de las prestaciones esperadas y continúa con la elección de métodos capaces de comprobarlas.
La información obtenida en el laboratorio adquiere su verdadero sentido cuando se relaciona con las condiciones de fabricación, aplicación y uso del recubrimiento. Un resultado aislado puede describir una propiedad, pero es el conjunto de ensayos, interpretado con criterios técnicos y teniendo en cuenta las particularidades de cada formulación, el que permite comprender su comportamiento. De ahí la importancia de considerar el laboratorio no solo como un recurso para comprobar especificaciones, sino también como una herramienta de conocimiento que acompaña al fabricante desde el desarrollo del producto hasta su aplicación final.
Laboratorios de referencia para ensayos generales de pinturas
La última edición de la guía de laboratorios de Asefapi recoge una relación de entidades que realizan diferentes tipos de ensayos generales aplicables a pinturas. La siguiente clasificación reproduce la información facilitada en dicha publicación para las ocho categorías de ensayos generales abordadas en este reportaje.
|
Tipo de ensayo |
Laboratorios y entidades |
|
Composición |
AIMPLAS, Applus, Eurofins, ITA, ITC-AICE y Optimiza |
|
Producto líquido |
AIMPLAS, Applus, Eurofins, ITA, ITC-AICE y Optimiza |
|
Película húmeda |
AIMPLAS, Applus, Eurofins y Optimiza |
|
Película seca |
AIMPLAS, Applus, ITA, Optimiza y Tecnalia |
|
Color y propiedades ópticas |
AIMPLAS, Applus, Eurofins, ITA, ITC-AICE, Neurtek y Optimiza |
|
Caracterización biológica |
AIMPLAS y Eurofins |
|
Evaluación de defectos |
AIMPLAS, Applus, ITA, ITC-AICE, Optimiza y Tecnalia |
|
Fotocatálisis |
ITC-AICE |
Fuente: 'Guía de ensayos y laboratorios de referencia del sector pinturas y tintas de imprimir', 2026. Relación reproducida con finalidad informativa. Para conocer la disponibilidad actual de los ensayos y su posible acreditación, se recomienda consultar directamente con cada entidad.
Fuentes y referencias bibliográficas
Normas técnicas
- ISO 3251:2019. Pinturas, barnices y plásticos. Determinación del contenido de materia no volátil.
- Serie ISO 11890. Pinturas y barnices. Determinación del contenido de compuestos orgánicos volátiles (COV).
- Serie ISO 2811. Pinturas y barnices. Determinación de la densidad.
- Serie ISO 2884. Pinturas y barnices. Determinación de la viscosidad mediante viscosímetros rotacionales.
- ISO 1524:2020. Pinturas, barnices y tintas de imprenta. Determinación de la finura de dispersión.
- ISO 2808:2019. Pinturas y barnices. Determinación del espesor de película.
- ISO 2409:2020. Pinturas y barnices. Ensayo de corte por enrejado.
- ISO 15184:2020. Pinturas y barnices. Determinación de la dureza de película mediante el ensayo del lápiz.
- ISO 11998:2026. Pinturas y barnices. Determinación de la resistencia al frote húmedo de los recubrimientos.
- ISO 2813:2014. Pinturas y barnices. Determinación del brillo especular a 20°, 60° y 85°.
- UNE-EN 15457:2022. Pinturas y barnices. Método de laboratorio para el ensayo de la eficacia de los conservantes de la película de un recubrimiento contra hongos.
- Serie ISO 4628. Pinturas y barnices. Evaluación de la degradación de los recubrimientos. Designación de la cantidad y tamaño de los defectos y de la intensidad de los cambios uniformes de aspecto.
- ISO 22197-1:2016. Cerámica técnica. Métodos de ensayo para determinar el rendimiento de purificación del aire de materiales fotocatalíticos semiconductores. Parte 1: Eliminación de óxido nítrico.
Otras fuentes documentales
- Organización Internacional de Normalización (ISO). Catálogo oficial de normas internacionales y fichas técnicas de los métodos de ensayo citados. www.iso.org
- Asociación Española de Normalización (UNE). Catálogo de normas españolas y europeas, con especial atención a los métodos aplicables a pinturas y barnices. www.une.org
- Entidad Nacional de Acreditación (ENAC). Documentación sobre acreditación de laboratorios de ensayo, competencia técnica y alcance de las actividades acreditadas. www.enac.es
- Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir (Asefapi). Guía sectorial de laboratorios y ensayos, utilizada como documentación inicial para identificar las principales familias de pruebas aplicables a pinturas y recubrimientos.













