Desarrollada por investigadores de la Universidad de Tecnología en Dalian, el material logra resistir al fuego y autorrepararse en recubrimientos marinos
Resinas epoxi de base biológica con vainillina para sustituir pinturas derivadas del petróleo
Un grupo de investigadores, pertenecientes a la Universidad de Tecnología de Dalian en China, crean una resina epoxi a partir de vainillina, una materia prima de origen vegetal, para sustituir a las pinturas derivadas del petróleo. El estudio publicado en la revista Progress in Organic Coatings describe un recubrimiento que se repara al calentarlo, resiste al fuego y frena el crecimiento de bacterias. En el ensayo de niebla salina, que simula el ambiente marino, no mostró corrosión visible tras 2.640 horas de testeo. Los autores lo plantean como alternativa para proteger estructuras expuestas al mar.
Las resinas epoxi son la base de muchas pinturas que protegen barcos, plataformas y otras estructuras marítimas por su durabilidad y su resistencia a la corrosión. No obstante, las convencionales proceden del petróleo, se inflaman con facilidad y, cuando sufren un daño, les cuesta recuperar sus prestaciones. Asimismo, la humedad, el calor y los microorganismos las envejecen y las degradan con el tiempo.
Para corregirlo, los investigadores sintetizaron una resina nueva a partir de vainillina, un compuesto renovable que al combinarlo con otros componentes se forman unos enlaces que pueden romperse y volver a unirse, lo que permite que el material se repare. Después curaron la resina con un endurecedor, la sustancia que la solidifica, para obtener el recubrimiento final.
Una resina que se repara con calor
Según el estudio, el recubrimiento aguanta 197 °C antes de ablandarse, 28 °C más que un epoxi convencional de bisfenol A. Los autores atribuyen esta mejora a que sus cadenas están muy unidas entre sí, lo que forma una red más compacta y rígida. Esa misma estructura le confiere, en su opinión, una resistencia superior frente a los agentes corrosivos.
El material obtuvo además la clasificación UL-94 V-0 de resistencia a la llama, que acredita que se apaga por sí solo con rapidez, y mostró eficacia antibacteriana. Para repararse, necesita exponerse a 200 °C durante dos horas, y tras ese proceso, recupera por completo su resistencia a la corrosión.
Pruebas en ambiente marino
En el ensayo de pulverización de sal, que reproduce de forma acelerada las condiciones del mar, la muestra se mantuvo protegida durante 2.640 horas seguidas sin corrosión visible. Los autores consideran que el estudio amplía las opciones para fabricar recubrimientos multifuncionales para la protección marina de larga duración con recursos renovables. No obstante, el estudio todavía no detalla el coste de la resina, su producción a gran escala ni cómo se llevaría a una estructura real una reparación que exige calentar el material a 200 °C, por lo que su comportamiento en condiciones reales todavía debe demostrarse.
El recubrimiento demostró una recuperación completa de la resistencia a la corrosión tras la autorreparación térmica













