Los SCRAP ante su verdadero examen: pasar del papel al impacto real en la economía circular
Periodista especializado en información empresarial · Interempresas Media
10/06/2026
Para llegar a ese impacto real, los participantes coincidieron en que el punto de partida es siempre el mismo: la correcta segregación en origen, la trazabilidad del material y la transparencia hacia el ciudadano, ese usuario final que, aunque raramente lo percibe así, es quien financia el sistema y a quien, en última instancia, deben rendir cuentas los SCRAP.
Vicente Galván señaló las dificultades que entraña transmitir a la sociedad que los SCRAP son la fórmula adecuada para alcanzar una utilización circular de los recursos, propiciando un menor consumo de recursos primarios, favoreciendo la reutilización y mejorando el reciclado.
Una vez más, José Vicente Ronda, director general de AEVAE, fue el que intervino en primer lugar al señalar que “los sistemas colectivos somos los entes en los que el productor de producto ha delegado ciertas funciones para poder colaborar en la implantación de una economía circular real. Y eso supone que un producto, después de su uso, sea reciclado y sea incorporado a otro producto añadiendo valor. Pero un SCRAP que no está focalizado en la gestión real del residuo, sino que simplemente asesora a sus asociados sobre ecodiseño, o les ayuda para poder acreditar la correcta gestión de un residuo buscando el correcto tratamiento y verificando que ese tratamiento se ha llevado a cabo, pero que no incide en si este ha supuesto una mejora, o no, para el medio ambiente... Nosotros, por ejemplo, en AEVAE lo tenemos más fácil porque recogemos los residuos. Estamos realizando proyectos piloto para volver a hacer envases con los residuos de envases. Y eso lo estamos logrando porque somos nosotros quienes organizamos el sistema: contratamos a los gestores para que vayan a recoger los residuos en los lugares que les señalamos. Y esos residuos son de nuestra propiedad. Todo este enfoque nos permite hacer realmente economía circular. Si no se llega a la gestión real del residuo, ahora mismo es complicado que un SCRAP pueda hacer economía circular. El SCRAP puede favorecer o puede incidir en que se hagan ciertas cosas, pero si no controla el flujo de residuos, lo veo muy complicado”.
Joan Ros, director general de Envalora, respondió a Ronda afirmando que “aun estando en parte de acuerdo, creo que aquí también hay que explorar otras vías. Desde luego, es mucho más fácil cuando eres propietario del material que estás gestionando, eso es evidente”. Ros viró hacia un asunto que sigue coleando: el aumento de la tasa de gestión de residuos municipales por parte de los ayuntamientos. “Insisto en que hace falta realizar un ejercicio de transparencia, creo que al ciudadano doméstico se nos ha engañado en la aplicación de las tasas de basura, porque ha estado diluida en el IBI, en el impuesto por deposición en basuras, con tasas que han incluido dentro del recibo del agua. Aquí las administraciones municipales han jugado como trileros, tratando de esconder el verdadero coste de la gestión de los residuos, que es muy elevado”.
El último usuario, destinatario del servicio
Tras un guirigay de unos segundos que no hemos sido capaces de descifrar, Ros continuó apuntando que “cuando hablamos de la financiación RAP, todos conocemos el mecanismo: nuestras empresas nos financian, pero luego ese coste se trasladas aguas abajo; es decir, al final hay un consumidor final al que hay que prestarle un servicio, ya que realmente es el que está pagando: es ese último usuario el que paga y al que hay que dar un servicio. Y ahí la especialización por sectores es importante; es decir, saber qué tienes dentro de tu SCRAP para saberle dar a esos consumidores finales el servicio que requieren para que pueda existir esa trazabilidad. Por supuesto, en función de lo que se haya puesto en el mercado es lo que tendrás que recoger. Y ahí los SCRAP más generalistas tendremos que adaptar más soluciones de las que tenemos, porque no puedes ir a un modelo único”. El director general de Envalora aprovechó la atención captada para proseguir y afirmar que “en modelos que son distintos, cuando eres propietario del material, puedes profundizar en todo lo relacionado con el reciclado y cómo favorecer que llegue más material a los recicladores y se favorezca la cadena de gestión y de valor. Porque la RAP es un muy buen mecanismo frente a otros, como el impuesto al plástico”.
“Y luego, más allá, si ese gestor me está certificando el tratamiento del residuo y si además se queda en España —aplicando el principio de proximidad de ese material reciclado—, recibirá más financiación. Es decir, existen varias vías, y las financiaciones están acumuladas ahí para hacerlas efectivas y desarrollarlas, tanto aguas arriba como aguas abajo”.
“Y luego tenemos que entrar también con programas y proyectos. El de AEVAE lo conozco muy bien: envase por envase. Y eso es el súmmum de la perfección: un envase que circula en un sector y vuelve a él. Esto está ocurriendo ya con las botellas de PET, por ejemplo, en contacto alimentario. Esa es la máxima aspiración”, concluyó Ros.
Labor comunicativa
Laura Sanz de Siria, directora general de IMPLICA, quien señaló que, “además de lo que ha comentado José Vicente sobre la concienciación, tenemos obligación de comunicar. De hecho, incidiendo en el tema, en las memorias que estamos haciendo hay un apartado específico en el que tienes que reflejar, con el nivel de detalle que consideres oportuno, todas las labores de concienciación e información necesarias para alcanzar los objetivos. En nuestro caso, al ser un modelo de negocio B2B, es algo más complejo y tenemos que ver cómo lo abordamos. (…) Eso también responde a la pregunta anterior de qué nos diferencia entre unos gestores de SCRAP y otros. Y algunos estamos haciendo de la concienciación una bandera. Porque, además de ser una obligación, es una forma de diferenciarnos unos de otros”.
Arrayás puso en valor el papel de los SCRAP como impulsores de la economía circular, destacando herramientas como el Plan Industrial Circular (PIC) de Cartón Circular y la importancia de avanzar hacia modelos de ecomodulación que premien a los envases más sostenibles y reciclables.
La directora general de Cartón Circular también subrayó el papel de la innovación tecnológica y la digitalización para mejorar la trazabilidad, la calidad del dato y la eficiencia del sistema. “La sostenibilidad del modelo pasa por combinar rigor técnico, transparencia y herramientas que faciliten el cumplimiento normativo de forma sencilla y eficiente para las empresas”, resumió Arrayás.
José Luis Moreno, director general de Ecolec, avanzó que “la Comisión Europea propone dos mil euros por tonelada de RAEE no recogido, cuando el coste de gestión está entre 150 y 180. Si esto sale adelante, un panel fotovoltaico duplicará su precio”.
Ros volvió a intervenir al afirmar que, en el marco del código LER 15-10, ya se está avanzando en la segregación por materiales, aunque de momento de forma parcial. También apuntó que está previsto que existan financiaciones específicas vinculadas a una correcta segregación. “No nos olvidemos: seguimos trabajando en el bloque del código 15 y muchísimas industrias siguen autorizadas dentro del grupo 20”, advirtió. Por ello, subrayó que “lo primero que hay que conseguir para mantener esa valorización eficiente y efectiva en toda la cadena de valor es una correcta segregación y clasificación”. El director general de Envalora remarcó que ese principio es “la base de cualquier sistema de responsabilidad ampliada del productor para ser capaces de generar unas materias primas secundarias” de calidad.
Desconocimiento empresarial
Eduardo de Lecea ilustró con un ejemplo la complejidad de aplicar la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) en el tejido empresarial español. “Imaginad que hay 90.000 empresas que están poniendo envases en el mercado”, planteó. El problema, explicó, es que muchas de ellas no se identifican como productores de producto: Una vende lavadoras, otra vende cualquier otro producto. Tú les dices que son productores de producto y te dicen '¿mande?'. Muchas dicen: no, yo hago otra cosa".
El director general de GENCI coincidió con Laura Sanz de Siria en que la labor de concienciación que llevan a cabo los SCRAP es central, dado que la RAP afecta al productor de forma individual y, “si él no puede asumir esa responsabilidad por sí solo, debe integrarse en un sistema colectivo. Nuestra obligación es, sobre todo, ser transparentes, ofrecer información, comunicar y enseñarles lo que es y lo que supone la RAP", afirmó.
Sobre si la entrada en funcionamiento de los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) supondrá un abaratamiento de la gestión de residuos para el ciudadano, De Lecea se mostró escéptico, al menos en lo que respecta a los envases domésticos. Admitió que los SCRAP pueden ayudar en la gestión de residuos de envases industriales, pero planteó una duda de fondo sobre los servicios municipales: "¿Por el hecho de que estén Procircular y Ecoemes serán capaces de bajar el coste unitario de la gestión? No, porque el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, seguirá teniendo los mismos camiones, los mismos gastos de personal… Entonces, ¿se van a abaratar los costes? Probablemente no", se respondió.
Germán Casado, coordinador del Sector Bebidas y Lácteos en Ecoembes, señaló que "el ciudadano es quien se ve impactado y quien nos va a ayudar a cumplir los objetivos. La labor didáctica es y será fundamental”.
Las mejoras en eficiencia podrían no trasladarse al ciudadano
Por alusiones, Esther Colino, directora comercial y de Asuntos Públicos de Procircular, señaló que esos costes se han abaratado hace ya tiempo, ya que la gestión de los residuos de envases por parte de los Sistemas Integrados de Gestión lleva 25 años funcionando. “La pregunta es, ¿cuánto costaría esa gestión sin ellos, sin nosotros? Por otra parte”, prosiguió Colino, “el ciudadano lo que ve es entidad local, lo que ve es lo que tiene a mano. No ve tanto la RAP del mundo comercial e industrial porque le pillan muy lejos”.
“Lo que estoy diciendo”, respondió De Lecea, “es si la competencia entre SCRAP va a hacer que la gestión municipal se abarate. Y eso es algo que vamos a ver en la ciudad de Madrid, porque todos estamos ahí negociando. El hecho de que estemos siete en una mesa de negociación, ¿va a hacer que seamos capaces de bajar el coste unitario en un 7% o un 8%? Yo creo en la competencia, pero en quienes no creo es en los entes locales, porque ellos no van a querer que los ciudadanos paguen menos. No pueden renunciar a esos ingresos”, auguró el director general de GENCI.
De Lecea replicó a Colino remarcando que el SDDR no tiene que ver con la competencia entre SCRAP, a lo que la directora comercial y de Asuntos Públicos de Procircular respondió que indirectamente sí lo es, puesto que en esos procesos negociadores se cerrarán unas condiciones únicas para todos. “Y esa es la palanca que tenemos los SCRAP. Porque es un mundo diferente y la regla del juego será que los costes serán iguales para todos y el día que se abra ese proceso negociador es cuando cada SCRAP se la jugará y dirá cuánto está dispuesto a pagar. Y es ahí con esa pluralidad de ideas es cuando veremos de lo que somos capaces de hacer”.
La incógnita, otra, del SDDR
Colino contraatacó al remarcar que “si tú tienes a siete negociadores sentados en la mesa con siete ideas, con siete propuestas diferentes, más opciones tendrás como entidad local para elegir. En segundo lugar, con el ente local hay un punto de inflexión: la llegada del sistema de devolución, depósito y retorno (SDDR). Porque mucho material saldrá del contenedor amarillo... Y puede que haya quien piense que eso no tiene que ver con la competencia entre SCRAP, pero nos afectará directamente, ya que la llegada del SDDR supondrá que aproximadamente (y no voy a debatir cifras porque no es el objeto del debate) entre el 30% y un tercio de lo que hay en el contenedor amarillo saldrá de ese contenedor. ¿Qué supone esto? Que a la planta de selección apenas llegarán PET y latas, ya que irán canalizadas por otra vía. ¿Cuál será la consecuencia de ello? Que dentro de dos o tres años vas a tener que renegociar los convenios enteros: recogida, selección… Habrá que redimensionar las plantas. Y esa es la verdadera oportunidad para lograr la eficiencia. Ahí es donde tenemos que luchar a brazo partido. Todos. Porque es una oportunidad de oro y brillantes. Y creo que estamos todos de acuerdo en eso. No es otra cosa”, exhortó Colino.
Ros, que volvió a coger velocidad de crucero, dijo que “la competencia tiene que pasar a ser realmente efectiva. A nivel de pesos o especializaciones. Y eso es un factor importante: ya que en las negociaciones en la parte de domésticos va a tener un impacto brutal. Porque no se está definiendo ni quién está coordinando, ni cuál va a ser la gobernanza. Y ya estamos viendo el caso de Portugal que lo está haciendo de manera distinta a como nosotros pensábamos que se iba a hacer aquí en España. Y ya veremos si hay una oficina por detrás, porque ahora mismo no hay una oficina, ni luz ni taquígrafos. Y ya estamos viendo que en el propio mecanismo de puesta en marcha del SDDR hay cosas que no están siendo transparentes desde el arranque. Y luego le daremos la palabra ‘competencia’ cuando nos demos cuenta de que veinte han llegado tarde y dos ya lo sabían porque llamaron a la puerta adecuada o porque se enteraron de otra forma. Eso nos va a pasar en el tema del SDDR. Nosotros lo prevemos por informaciones que vamos teniendo", advirtió el director general de Envalora.
“Y luego, cuando hablamos de la RAP aplicada al usuario, y volviendo un poco al inicio de mi exposición, no hay transparencia, nos han tratado como tontos y no hemos sido capaces de pasar del ‘quien contamina, paga’ al ‘quien no contamine, que pague menos’. Y eso es lo que nos están reclamando. No hemos conseguido incorporar esa parte de ‘quien no contamine, que pague menos’ a nivel de usuario”.
Bruselas amaga con gravar con dos euros por tonelada no recogida de RAEE
Colino encontró un hueco para apuntar que “hay que introducir el pago por generación. Y ya está, no hay más. Es evidente que la economía circular tiene que empezar por la parte económica. Hasta que no se tome esa decisión, no avanzaremos”, auguró.
El director general de Ecolec intervino para decir que “algunos mensajes por parte de las administraciones son contradictorios. Estamos hablando de los beneficios que aporta la Economía Circular, del futuro reglamento, de que se está discutiendo sobre una nueva directiva europea de Economía Circular… Y en el mundo de los RAEE, la Comisión Europea ha propuesto una tasa especial sobre este tipo de residuos no recogidos de dos euros por kilo; es decir, dos mil euros por tonelada, cuando el coste de gestión del RAEE está entre 150/180 euros por tonelada. Y ojo, dos mil euros por toneladas para todo el RAEE no recogido, pero no sobre el objetivo de recogida, sino sobre la totalidad de la puesta del mercado de este tipo de productos. Entonces, o supero el 100% en mis recogidas o voy a tener que pagar dos mil euros por tonelada. Si esto sale adelante nos cargamos el nuevo reglamento de RAEE que van a publicar a final de este año, que no sé si va a servir para algo o no va a servir para nada, porque se implantará una tasa directa. Ojo, que la Comisión Europea, dentro de sus presupuestos 2028-34, ha propuesto dentro de los fondos propios de la Comisión una tasa al RAEE no recogido, de dos euros por kilo. Y ahí lo ha dejado. Volvemos a aplicar el impuesto al plástico, pero —aunque esta propuesta sea el mismo concepto, el mismo mecanismo— el impuesto al plástico afecta de una forma más o menos pequeña, esto es un bombazo. Porque, por ejemplo, un panel fotovoltaico va a duplicar su precio”.
Contradicciones en todos los niveles legislativos
Colino argumentó que “llevamos treinta años construyendo la responsabilidad del productor y aplicándola a otros flujos, y ahora la Unión Europea tiene una necesidad de incrementar sus presupuestos y busca unos mecanismos de financiación distintos. Y la información de unos se contradice con la de otros organismos”.
Moreno apuntó que “cuando Bruselas habla de Economía Circular y habla del nuevo reglamento del RAP, habla del papel esencial de los sistemas colectivos, de los SCRAP”. Colino intervino para señalar que la impresión es que son dos personas distintas, “y una uno dice una cosa y la otra dice otra que no tiene nada que ver”. Moreno dijo que, según sus informaciones y sus contactos con la Comisión, con el Gobierno de España y demás administraciones y esto va a salir: están empeñados”.
El coordinador del Sector Bebidas y Lácteos en Ecoembes, Germán Casado, intervino para recordar que el papel que jugará el ciudadano en el flujo doméstico, “ya que al final es quien se ve impactado, por lo que no podemos perder de vista que es quien nos va a ayudar a cumplir esos objetivos. Es decir, que al final la segregación en origen de los envases nos ayudará a cumplir esos objetivos. Ya lo hemos señalado y no quiero ser repetitivo, pero la labor didáctica es y será fundamental. Más aún teniendo en cuenta la implantación del SDDR. Además, aquí creo que el contenedor marrón, por meter una variable más en la ecuación, será muy importante. Al final yo creo que aquí hay que ser muy didáctico con el ciudadano para que nos ayude a los SCRAP a cumplir los objetivos que tenemos”.
El director general de Envalora lanzó un mensaje que incluía cierta carga autocrítica. Ros se preguntó por qué no se podían alcanzar acuerdos entre varios SCRAP para que trabajaran de forma coordinada en envases comerciales. “Creo que la Administración esperaba alguna propuesta novedosa por nuestra parte. Y nosotros deberíamos dejar de limitarnos al aspecto financiero e ir más allá en, por ejemplo, los envases que acaban siendo recogidos por las entidades municipales. Creo que ahí esperan algo más de nosotros. La pelota, en este aspecto, está en nuestro tejado”, concluyó Ros.
La jornada dejó más preguntas abiertas que respuestas cerradas, lo que en sí mismo es un diagnóstico. Los SCRAP avanzan, se profesionalizan y compiten, pero el salto de la gestión al impacto real en la economía circular exige reformas que van más allá de su capacidad de acción individual: requieren administraciones locales dispuestas a trasladar las eficiencias al ciudadano, una regulación europea coherente que no se contradiga a sí misma y un tejido empresarial que entienda, de una vez, qué significa ser productor de producto.
La llegada del SDDR, la posible tasa europea sobre RAEE no recogido y la creciente presión normativa dibujan un escenario en el que los actores del sector tendrán que tomar decisiones estratégicas —y no solo financieras— antes de que otros las tomen por ellos. Como advirtió uno de los participantes, quien llame a la puerta adecuada antes que los demás tendrá ventaja. La pregunta es si el sector será capaz de actuar de forma colectiva antes de que eso ocurra.












