Investigadores alemanes trabajan en alternativas sostenibles al fluoropolímero
Los compuestos PFAS —popularmente llamados “químicos eternos”— afrontan cada vez más restricciones por parte de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA). Entre los materiales afectados están los fluoroelastómeros, clave en juntas y sellos que trabajan bajo temperaturas y agentes químicos extremos.
Qué persigue HATE-Fluor
Un equipo de los institutos Fraunhofer LBF (Durabilidad Estructural y Fiabilidad de Sistemas) e IFAM (Tecnología de Fabricación y Materiales Avanzados) lanzó en febrero el proyecto HATE-Fluor. El objetivo: formular elastómeros de alto rendimiento libres de flúor que igualen o superen la resistencia térmica y química de los fluoroelastómeros tradicionales.
Tres líneas de trabajo
- Refuerzo de la base elastomérica: se añaden antioxidantes fósforo-diphenilamina de nueva generación para mejorar la estabilidad termo-oxidativa.
- Formulaciones a medida: se ajusta la mezcla para maximizar la adhesión y la resistencia mecánica en función de cada aplicación.
- Sistema de recubrimiento dual (pintura + plasma): crea una barrera frente a gases corrosivos y humedad; en prototipo se combina poliimida con silicatos en capas, reduciendo la permeación de vapor de agua y oxígeno hasta un 99 %.
Sectores que se beneficiarán
- Ingeniería mecánica y de procesos: bombas, válvulas y sellos en contacto con medios agresivos.
- Semiconductores y salas limpias: juntas expuestas a productos químicos de grabado.
- Tecnología médica y eléctrica: componentes que requieren baja permeabilidad y larga vida útil.






