OPINIÓN
“Si lo que estoy construyendo me emociona, ya es un éxito”

Entrevista con el Lighting Designer, Andreu Fàbregas

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Desde los márgenes del teatro y la música en directo hasta las grandes producciones escénicas y festivales en plena naturaleza como Rizomas, el trabajo de Andreu Fàbregas se construye desde una relación íntima con la percepción, la emoción y la oscuridad. Formado en la práctica, pero con una trayectoria profesional de vértigo, el Lighting Designer entiende la luz como un lenguaje honesto. En esta entrevista reflexiona sobre su proceso creativo, el peso de la emoción frente a la técnica y el valor de la experimentación para explorar una disciplina que se mueve entre el arte y la ciencia.

¿Quién es Andreu Fàbregas?

A nivel profesional soy un apasionado de mi trabajo, que le ha dedicado mucho tiempo a darle la vuelta a lo que se está proponiendo a nivel lumínico.

El Lighting Designer Andreu Fàbregas frente a una de las luminarias modernistas que se encuentran en el hall de la casa Antoni Segarra de Barcelona...
El Lighting Designer Andreu Fàbregas frente a una de las luminarias modernistas que se encuentran en el hall de la casa Antoni Segarra de Barcelona.

¿Cuál es su punto de partida? ¿Cómo se inició en iluminación?

Empecé a los 17 años cargando y descargando camiones en obras de teatro y, a partir de ahí, pasé a ser técnico en giras teatrales. En una de estas giras conocí al equipo de Cube.bz que, realmente, considero como mi universidad, porque pude aprender cómo funcionaba un estudio y cómo se generaban los diseños de iluminación, hasta que decidí emprender camino en solitario y abrir mi propio estudio.

¿Cómo surgió este interés a nivel lumínico en espectáculos?

Fue por casualidad y tan sencillo como que necesitaba ingresar dinero y empecé a trabajar en el sector, donde me daba libertad para vivir experiencias y ampliar mi conocimiento porque, al final, cada obra tenía algo que contar. Fue como un espacio de reflexión y aprendizaje de forma muy natural y sin buscarlo. No obstante, a medida que pasa el tiempo empiezas a adquirir más conocimiento sobre cómo funciona el sector y a tener tus referencias. Es algo que he ido aprendiendo porque con 17 años en ningún momento me planteé ser diseñador de iluminación y con el aprendizaje adquirido se ha convertido en mi profesión.

¿Cómo entiende la luz?

Mi trabajo no es muy intelectual de inicio, al menos lo considero así, pero sí que es muy intuitivo y siempre intento sentir lo que me está expresando aquella escena y lo reflejo como lo siento o veo cuando cierro los ojos. Es como un medio de expresión e intento ser muy honesto con lo que percibo y expreso a través de la luz. Obviamente, detrás hay un trabajo más técnico, pero el punto de partida nace de disfrutar de lo que se me está proponiendo, sea una pieza teatral, una canción, una instalación… y a partir de ahí generar a partir de la percepción.

La teatralidad lumínica se ejemplifica en esta imagen de Tarta Relena. Foto: Cesc Maymó

La teatralidad lumínica se ejemplifica en esta imagen de Tarta Relena. Foto: Cesc Maymó.

¿Desde la emoción se transmite la creación?

Viene muy determinado también por cómo te encuentres. Muchas veces pienso si realmente cuando he creado algo era porque lo sentía siempre así o porque mi estado emocional aquel día reflejaba lo que estaba diseñando.

No obstante, sí presta una cierta atención al proceso creativo. ¿Qué papel juega la investigación en el desarrollo de cada uno de sus proyectos?

Ahora no puedo dedicarme tanto a la investigación por el gran volumen de proyectos, pero sí que es verdad que muchas veces me paro un momento porque me permite explorar mi experiencia actual, para seguir desarrollándome como profesional, así que estos momentos de dedicación son un privilegio actualmente.

Se inició en el mundo de las artes escénicas, pero ha tocado casi todos los palos desde instalaciones efímeras a shows musicales, tanto nacionales como internacionales. ¿Cómo interviene en cada caso?

Cada proyecto es distinto, por lo tanto, cada rol tiene sus matices. Aunque vengo del mundo de la iluminación, cada vez más en muchos proyectos depende del momento y del espacio en ocasiones también actúo de director artístico. Todo dependerá del proyecto para amplificar o no las disposiciones técnicas y que la luz tenga el alcance esperado.

En un diseño lumínico de un espectáculo para masas, en el cual interviene no solo el artista principal sino los músicos y el público, ¿cómo se conjugan todos estos factores para conseguir una emoción o una experiencia inmersiva?

Es difícil porque hay muchos estímulos. Es un trabajo más de impacto y se pierde muchas veces el matiz que te puede dar, por ejemplo, un teatro porque hay un diálogo de 0 a 20 o de 0 a 30 de dimmer que en un gran estadio es más complicado porque también, indirectamente, tienes contaminación lumínica que tampoco te permite este matiz.

¿Las nuevas tecnologías son un aliado para el diseñador lumínico o en ocasiones las normas o las convenciones pueden ser un hándicap?

Creo que es un aliado, pero depende de cómo planteas el diseño. Es decir, para cada diseño te puedes aliar con las nuevas tecnologías siempre y cuando estén bien empleadas.

Vive en un municipio gerundense, Canet d’Adri, un poco alejado de la ciudad, que le permite no solo encontrar la inspiración que busca en sus composiciones, sino poder explorar y diseñar de forma lumínica sin interferencias.

Soy una persona bastante social y el hecho de aislarme un poco, para no recibir muchos inputs, me permite estar durante la jornada laboral encerrado en mi estudio. Pero también son épocas porque puedo estar un mes creando, pero luego puedo estar viajando a París, Bogotá o estar semanas en Barcelona, por ejemplo. Pero sí que tener mi estudio en Canet d’Adri en Girona me permite tener una rutina y concentrarme y, de momento, parece que funciona.

Comentaba previamente que el espacio a veces puede influir en el diseño. En este sentido, ¿cómo la iluminación puede reforzar la identidad de cada uno de los espacios sin que sea un elemento excesivamente protagonista del mismo?

Hay veces que quieres que sea más protagonista y otras que no. Volvemos a lo de antes. Cada proyecto necesita que asumas un rol. Esta es una de las cosas más importantes, saber escuchar el proyecto para ver qué grado de implicación necesita. Hay proyectos que requieren que estés ahí porque es más intenso y, en otras ocasiones, requiere estar en un segundo plano.

Su punto de inflexión profesional fue formar parte de Cube.bz, que fue realmente su master en diseño de iluminación.

Siempre digo que han sido mis padres artísticos en todos los niveles, tanto a nivel profesional como personal. Han sido años de aprendizaje con el estudio, pero con el tiempo empiezas a coger tus propias herramientas hasta montar tu propia empresa de diseño de iluminación, para crear según tu aprendizaje personal y experiencia vital.

Andreu Fàbregas diseña a partir de la emoción para crear piezas como la de la imagen

Andreu Fàbregas diseña a partir de la emoción para crear piezas como la de la imagen.

Empezó como técnico y se formó en una empresa innovadora como Cube.bz. ¿Cree que la formación en diseño de iluminación es necesaria?

Cada persona es distinta. Yo siempre he aprendido trabajando. No he podido estar encerrado en un aula y lo que he ido aprendiendo es con la práctica, siendo repetitivo y equivocándome muchas veces. No creo que una vía sea mejor que otra, simplemente hay que hacer lo que cada uno necesite para aprender. No es una ciencia exacta y no hay una única forma válida e idónea simplemente que cada uno debe aprenderlo de la mejor manera y disfrutando de esta profesión que es muy enriquecedora.

Precisamente, en el momento actual se reclaman profesionales de la iluminación, no solo para alcanzar las exigencias en términos de eficiencia energética, sino para iluminar de forma consciente y aportar valor. ¿Qué opinión le merece?

Cuando empecé a los 17 (ahora tengo 38) te tenías que programar porque entrabas a las 10 de la noche y terminabas cuando salía el sol, a horas intempestivas. Hoy en día es un trabajo mucho más intelectual, estás en tu estudio, te creas tu 3D, que hemos tenido que aprender a manejar el programario virtual, y te permite estar más tranquilo y trabajar en un horario más acotado. Para mí, este es un aspecto muy importante para poder conciliar tu vida profesional de la personal, así que la tecnología te permite hacer cosas increíbles.

Andreu Fàbregas lleva más de 20 años enrolado en el diseño de iluminación para espectáculos, tanto teatrales como shows musicales, donde la luz se mimetiza con la música para ofrecer una experiencia inmersiva real. Desde hace siete años cuenta con su estudio propio Ca la Montse, cuyo nombre es un homenaje a la historia del edificio. En la localidad de Canet d’Adri (Girona), rodeado de naturaleza, Andreu adquirió un antiguo restaurante, Ca la Montse, cuyo nombre ha querido conservar para preservar la memoria histórica de un espacio emblemático para el municipio.

En su caso particular, es en conciertos donde realmente está poniendo su sello, pero ¿dónde se siente más cómodo a la hora de iluminar?

Una buena pieza teatral con una buena propuesta escenográfica es increíble y, sobre todo, es un lujo a nivel profesional. En mi caso, tengo la suerte de poder elegir más los proyectos, pero un buen concierto que te permite que dispongas de tiempo para el montaje también es relevante. O, por ejemplo, Rizomas que es el niño de mis ojos porque tengo libertad absoluta y con el que comparto con un grupo de personas cosas muy creativas. Aunque es un festival no lo tratamos igual, es como una experiencia y, a su vez, un riesgo enorme donde incluso viene gente de otros municipios a un espacio en medio del bosque, sin luz ni contaminación lumínica. Para mí es el teatro más grande del mundo, porque no hay ningún sitio donde tengas oscuridad total, un espacio exclusivo donde poder disfrutar de la música y la luz en estado puro.

Y volviendo a la pregunta, no es que tenga una disciplina particular, sino que analizo más el proyecto en sí, dependiendo de lo que sienta en ese momento. La clave está en variar en proyectos que es lo que realmente hace que me ilusione en cada uno de ellos.

Instalación a partir de fluorescentes que Andreu Fàbregas imaginó para la pasada edición de Rizomas

Instalación a partir de fluorescentes que Andreu Fàbregas imaginó para la pasada edición de Rizomas.

Nos ha hecho una pincelada de Rizomas, un festival que en el tiempo ha ido incrementando su popularidad, en el que se une música, artes escénicas... Explíqueme un poco más en qué consiste y por qué hay que vivir esta experiencia.

Me uno a este festival porque durante 10 años organicé otro en la localidad de Banyoles, l’Estrany, que fue pionero en muchos sentidos. Fue una época muy enriquecedora en la que conseguimos reunir a mucha gente que por aquel entonces empezaban como los Playmodes. Fue un intercambio muy bonito y creo que cualquier persona que vivió aquellas ediciones del festival estará de acuerdo. Tras esta experiencia, coincido con Katarina Grbic, una de las organizadoras de Rizomas, que me invita a colaborar y me engancho porque veo parte del festival que importaba cuando era más joven donde, aunque acude mucha gente, prevalece la experiencia y no tanto el 'mainstream'. Es como un festival de autor, me atrevería a decir, un festival de boutique, donde todo lo que está ahí está construido por una persona, no hay nada prefabricado. También como espectador me parece un espacio muy experimental porque cuando llegas percibes esa energía. No sé si existe un espacio similar a Rizomas actualmente.

¿La iluminación juega un papel vital?

Por supuesto, es muy importante. Es uno de los kits. Es decir, está el concepto de la sostenibilidad, la ciencia, la cultura… ofrece una programación muy ecléctica y arriesgada. De hecho, el cartel no se ve en muchos festivales y la iluminación, por el lugar donde se celebra, tiene un papel muy importante. Es un espacio único y un sueño para un iluminador porque tienes la oscuridad máxima. Además, es un sitio muy grande y cuadriculado que te permite trabajar desde el brutalismo. Estás en medio del campo, con los inconvenientes que puedan surgir como la lluvia, pero, en cambio, cuenta con una ubicación ideal para experimentar con la luz.

¿La experimentación forma parte de su búsqueda como profesional?

Sí, sin ninguna duda, solo que por temas profesionales no encuentro el momento, porque voy enlazando proyectos. Sí puedo decir que tengo varias cosas guardadas y nunca he tenido la oportunidad de encontrar el momento para poderlo desarrollar y presentarlo. He recibido ofertas, pero por timings de trabajo no las he podido realizar.

Andreu Fàbregas define su trabajo a partir de la percepción

Andreu Fàbregas define su trabajo a partir de la percepción.

¿En qué festival o evento le gustaría participar o espera participar en el futuro?

Me hace especial ilusión el Llum BCN lógicamente y el Lluèrnia de Olot como espacios más locales. Por el mundo cada vez hay más festivales, pero también tengo como una contraposición, porque me gustaría participar, pero ¿a qué precio? Yo trabajo con el espacio y disponer de ello en festivales es difícil. El mejor espacio lo tengo en el Rizomas, que es donde hago mi instalación anual al que acude gente para verla. Para mí es un privilegio increíble y prefiero hacer pocas cosas, pero que sean muy personales y perfectas.

En cuanto a la edición 2026 ¿nos puede dar un adelanto?

Pues poco que adelantar porque hemos visto el espacio que tiene una particularidad que es una plantación de chopos que cada año se van cortando, así que el espacio siempre va a evolucionar y tenemos que reconfigurarlo en cada edición. Tampoco disponemos de muchos recursos y si te fijas en la instalación del año pasado, son los fluorescentes que reciclé, aunque no puede aprovecharlas todas. Tuve que fabricarlas por cuenta propia para que hicieran una luz más cálida. Aquí está el sello de personalidad de este festival donde tú mismo eres el creador, el diseñador, el montador…

La persona en su esencia.

Exacto. Que también está muy bien porque, como siempre digo, Rizomas son como mis vacaciones creativas porque me voy una semana de campamento. Hemos creado un buen grupo y se ha convertido en una experiencia de verdad y se transmite en lo que hacemos para el festival.

Proyecto escenográfico de Marta Pazos, cuyo diseño de iluminación ha sido de Andreu Fàbregas

Proyecto escenográfico de Marta Pazos, cuyo diseño de iluminación ha sido de Andreu Fàbregas.

En un festival en plena naturaleza, ¿qué papel juega el diseño lumínico desde la vertiente de la concienciación por la sostenibilidad, el uso de recursos, el reciclaje…?

Es complicado porque si hablamos del reciclaje es una palabra que se usa con mucha frecuencia porque qué es ser sostenible. Si buscas y compruebas de dónde vienen los materiales o cómo se construyen es muy complicado ser sostenible, aunque intentarlo ya es un buen punto de partida, pero hoy en día tampoco nos lo ponen fácil porque al final te llegan las herramientas que puedes usar para ser sostenible que no sé si es real la sostenibilidad que estamos demostrando.

Hablamos de iluminar, pero creo que la oscuridad tiene también un valor muy alto en cualquier diseño lumínico.

Sí. Desde la oscuridad, al menos hasta el día de hoy, es donde puedes empezar a generar, a iluminar. Si tienes la oscuridad absoluta tienes el control absoluto y, a partir de ahí, generar algo contrario.

¿Cómo se consigue iluminar correctamente, tanto en música, como en festivales o en teatro?

Cada caso es particular y también hay muchos criterios. Un espectáculo puede ser una genialidad o un desastre, solo cambiando los ojos que lo miran, porque al final es subjetivo, depende del gusto o las referencias que uno tiene. Es un poco difícil decir qué está bien y qué está mal porque solo la iluminación tiene un abanico muy amplio y, en mi caso particular, el objetivo a la hora de iluminar no es pensar para quién iluminas, sino que intento disfrutar y que me emocione lo que estoy haciendo. Si lo siento ya es un éxito.

¿Existen temperaturas de color que permitan obtener una emoción más que otro tipo de factores técnicos?

No creo que solo sea la temperatura de color, sino más bien el discurso. De dónde vienes, a dónde vas y qué te está dando aquel momento. Es donde pones tus cosas, escuchando y entendiendo lo que está pasando. A partir de ahí, puedes generar. No es que una luz roja se sienta mejor o un cálido. Es emplearlo en el momento idóneo y saber escuchar lo que te están diciendo el proyecto, para que tenga sentido la visualización del discurso.

En este sentido, ¿cuáles serían sus proyectos o proyecto más destacado de su carrera profesional?

Antes he comentado Rizomas y ahora mismo creo que es un espacio, además del importante reto que supone a nivel profesional y espacial, una de las experiencias más grandes que vivo a nivel personal, desde hace tres ediciones, porque he podido transmitir a la gente con mis intervenciones lumínicas. También fue un punto de inflexión a nivel lumínico en España el proyecto con el cantante C. Tangana junto a Pepe Agaray. O la intervención en el bolo de Yeray Cortés que ves que hay una dramaturgia detrás y es muy espectacular.

Para terminar, ¿nos puede adelantar algunos de sus próximas intervenciones?

Pues empieza una época intensa a nivel profesional. Ahora voy a estar haciendo una pieza que me hace mucha ilusión en el Auditorio de Barcelona con Anna Andreu y Nil Ciuró ‘Dido & Eneas’, donde se propone un espacio de viaje entre dos escenas. Después me voy a la Ópera de París y  encadeno dos participaciones con Marcelo Hernán y Andrea Jiménez para, a final de año, impulsar un proyecto musical que no puedo desvelar y que me hace mucha ilusión volver a hacer.

Otro ejemplo de cómo la luz construye un discurso en un espectáculo musical, como este de Rita Payés

Otro ejemplo de cómo la luz construye un discurso en un espectáculo musical, como este de Rita Payés.

La magia de la luz

Andreu Fàbregas es uno de los iluminadores más reconocidos en la estela tanto nacional como internacional, pero pocos conocen su vinculación a una de las noches más mágicas del año. En concreto, Andreu es, desde hace varias ediciones, el encargado del diseño lumínico de la Cabalgata de Reyes de Barcelona. Un espacio en el que puede diseñar desde la ilusión en la noche más mágica del año, cuyo proceso creativo se construye con la finalidad de crear emociones a todos los públicos y que, en cada edición, se reinventa para participar desde la iluminación en un espectáculo coral.

“La luz es un medio de expresión; intento ser muy honesto con lo que percibo y con lo que expreso cuando cierro los ojos”
“Mi punto de partida no es intelectual, es intuitivo: nace de sentir lo que la escena me está diciendo”
“El diseño de iluminación es un trabajo mucho más intelectual y la tecnología nos permite conciliar mejor la vida profesional y personal”
“Rizomas es mi mayor laboratorio: un espacio de libertad total para experimentar con la luz en estado puro”
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